Ciencias Sociales, Periodismo e información

Comunicación humana

Contenidos temáticos

  1. Introducción
  2. Evaluación de la comunicación
  3. Comunicación y palabra
  4. Códigos
  5. Interruptores de la comunicación
  6. Comunicación frente a los demás

Desarrollo del tema

1. Introducción

Etimológicamente, la palabra comunicación se refiere a común-acción. En este sentido, proponemos entender la comunicación como la coordinación de acciones. Así la comunicación será más que el intercambio de información. Siempre coincide con el sentido de la información que se emitió. Nuestra Las personas interpretan la «información» de manera particular y no proposición permite centrarse en coordinar acciones y no en abocarse a buscar al responsable que no transmitió bien o que no escuchó bien cuando se producen malos entendidos.

En este contexto, podemos señalar que los seres humanos son seres comunicantes que dependen críticamente de su capacidad para comunicar con el fin de afrontar las demandas de la vida en una sociedad compleja. En el proceso de comunicación, es necesario comprender elementos Centrales que configuran su importancia en el ámbito de las relaciones humanas:

  • Todo comportamiento o no comportamiento es comunicación.
  • Es un proceso que se da en un contexto.
  • Es interaccional: sus efectos dependen del que comunica y del que recibe e interpreta.
  • Es un proceso de causalidad circular.
  • Lo central del proceso es que tiene un efecto o influencia sobre la otra persona.
  • No es sólo intercambio de información, por lo que debemos diferenciarla del proceso de comunicación propiamente tal.

La comunicación cumple diversas funciones, las cuales se pueden sintetizar en que ésta actúa para controlar el comportamiento de los miembros de un grupo, fomenta la motivación al aclarar a los trabajadores lo que se debe hacer, lo bien que lo está desarrollando y lo que se puede hacer para mejorar el desempeño. Es además, una fuente básica de interacción social para la satisfacción de necesidades sociales, y finalmente, proporciona la información que los individuos y grupos necesitan para tomar decisiones y evaluar opciones alternativas.

2. Evaluación de la comunicación

Es muy difícil determinar cómo, cuándo y dónde empezó a existir la especie humana. La religión y la ciencia han buscado afanosamente, a través de los tiempos, su nacimiento.

Al parecer ha habido una evolución constante en todo (de las pinturas rupestres a la escritura cuneiforme; de las chozas a los rascacielos. También la comunicación humana ha evolucionado.

Para efecto de esta lectura, vamos a suponer un origen, un punto de partida. Imaginando que los primeros seres humanos eran como niños recién nacidos, y establecer una comparación entre el proceso evolutivo de la comunicación y el proceso de la comunicación de un hombre en nuestro tiempo.

Cuadro comparativo

Etapa
Hombre primitivo
Niño
Mímica
Mímica
Mímica – Ruido
Mímica – Ruido
Onomatopeyas
Onomatopeyas
Imitación de Sonidos
Imitación de Sonidos Musicales
Pintura y Escultura
Pintura y Escultura
Arquitectura
Arquitectura
Palabra Aislada
Palabra Aislada
Palabra Hilada
Palabra Hilada
Literatura
Literatura

Como verá, el medio de comunicación más primitivo es la mímica, y el más evolucionado, la palabra. Es necesario emplearla debidamente.

3. Comunicación y palabra

La palabra es el medio más evolucionado de la comunicación, porque es objetivo, claro y universal. Con la palabra puede manifestar sus estados de ánimo (tristeza, alegría y coraje, determinación, compasión, etc.) y dar a conocer lo que aprende, descubre y elabora en el cerebro. Los demás medios de comunicación nunca pasarán de ser elementos de apoyo, refuerzos de la palabra.

De éstos, el más importante es la imagen, a tal grado, que los chinos dicen “Una imagen vale más que mil palabras”. Sin duda, el proverbio encierra una gran sabiduría, pero tome en cuenta que:

  • Las imágenes deben de interpretarse a la luz del conocimiento, el espíritu y el criterio de quien las ve.
  • Las palabras en cambio, son claras, objetivas, precisas.

Casi siempre la palabra transmite fielmente las ideas; la imagen, en cambio, origina muchas veces dudas. Para que la palabra funcione realmente como medio de comunicación, debe ser expresada. El refrán que dice “Callar es de sabios” contiene cierta validez, pero también hay que considerar que:

  • El silencio es inerte. El silencio trunca.
  • El silencio concede. El silencio abre caminos obscuros.
  • Una persona debe hablar; debe expresarse.

Callará solamente cuando:

  • No tenga nada que decir.
  • No tenga respuestas apropiadas.
  • Desconozca los términos.

La palabra es fuerte y permite:

  • Crear, Transformar, Estimular, Comunicar
  • Conclusión: “Los muertos no hablan”.

4. Códigos

Las palabras no siempre se usan de la misma manera. Unas veces existen varios nombres para designar una cosa; otras, un solo nombre designa varias cosas. Conviene hacer notar que para que las palabras sean entendidas, deben estar enmarcadas en un contexto socio – cultural que supone la existencia de distintos códigos de comunicación.

Los códigos de comunicación pueden definirse como vehículos que distinguen a los grupos humanos por su manera de hablar. No alteran lo que se dice, sino la forma de decirlo. Básicamente, los códigos son: geográficos, socioculturales, generacionales, sexuales y mixtos.

En su libro “Lengua hablada y lengua escrita”, Antonio Millan analiza con detalle las diferentes hablas. En realidad existen tantos códigos como clases de personas; se puede hablar de música. Visión filosófica, creencias, condición social, educación o edad.

Para que se forme una idea más clara de la variedad de códigos, considere el siguiente cuadro:

Código
Padre
Hijo
Nieto
Dueño
Jefe
Empleado
Director
Maestro
Alumno
Papeles
En el trabajo
En el hogar
En el café
En el Colegio
En la casa
Con los amigos
En el supermercadoCon las amigas

De Todo lo anterior, se desprende que no basta emitir un mensaje, hablar. Es importante también saber a quién va dirigido, en que contexto se está emitiendo y si su codificación es correcta o no. Es decir, las palabras que utilice para hacer llegar un mensaje a los demás deben estar de acuerdo con el contexto en que las emplea.

Procure seguir estas recomendaciones:

  • La mayoría de las personas no hacen distinciones ni conocen estos conceptos; tenga paciencia. Sea usted quien maneje el código apropiado.
  • Piense antes de hablar.
  • En algunas personas, el uso de los códigos es algo natural. Si en usted no, trate de no esforzarse demasiado, porque se vería fingido.
  • Basándose en práctica llegará a dominarlos.

Hablas geográficas

Nunca una misma lengua se habla igual en todas partes. En cada lugar presenta distintos rasgos fonéticos (de pronunciación), gramaticales y léxicos (de vocabulario).

Hablas socioculturales

La lengua no es privativa de ninguna clase social: sirve para la comunicación. Sin embargo cada estrato tiende a usarla a su manera, reflejando en ella las diferencias sociales y culturales que se dan dentro de la comunidad. El habla culta y el habla analfabeta son muestra de ello. Una persona con estudios no se expresa del mismo modo que una que ha estudiado. El habla culta emplea normalmente las formas lingüísticas más prestigiadas, y contribuye a prestigiar las que van naciendo.

Hablas generacionales

Así como la lengua varía según el nivel sociocultural de los hablantes, también presenta diferencias conforme la edad de quien habla. La actividad y los intereses de un niño, un joven y un adulto no son, desde luego, los mismos. Cada uno de ellos emplea la lengua de su ámbito particular y es lógico que su vocabulario no sea el mismo.

Hablas sexuales

Menos diferencias que las hablas geográficas, socioculturales y generacionales originan las sexuales, pero aún entre la manera de expresarse de los hombres y de las mujeres es posible encontrar fronteras, sobre todo en lo que respecta al léxico.

5. Interruptores de la comunicación

Mensajes distorsionados

Con frecuencia no nos expresamos bien, y entonces nuestros mensajes se convierten en verdaderos embrollos. Las formas más comunes de estos mensajes son:

El miedo de hablar

Hay quienes sabiendo lo mucho que han evolucionado la comunicación humana y conociendo las numerosas posibilidades de comunicación que encierra la palabra, siguen callados como si vivieran en la prehistoria.

En realidad, casi todo el mundo siente en algún momento de su vida ese miedo, lo mismo de extraños que de conocidos. Esta “enfermedad” se llama timidez y es siempre el resultado de una falla en:

  • La familia Padres demasiado callados (introvertidos).
  • Padres demasiado platicadores (extrovertidos).
  • El colegio Las relaciones con los amigos.

Si le cuesta trabajo tratar con desconocidos, incluso en reuniones a las que supuestamente va con el propósito de conocer gente; si para usted la fiesta y las presentaciones públicas representan una tortura, acaso sea una persona tímida.

En ese caso, atienda los siguientes consejos:

  • Busque el origen de su timidez.
  • Confíe en sí mismo. Vale tanto como los demás.
  • Empéñese en hablar. Todos gozamos del mismo derecho de expresarnos.
  • Tome nota de las correcciones y críticas que los demás hacen de su forma de hablar. Acéptelas como una ayuda.
    Recuerde que no se trata de hallar valor para hablar, sino de hablar para hallar valor.

El rumor

Este fenómeno social ha tenido una gran importancia durante toda la historia de la humanidad, y en nuestros días se le estudia formalmente. El rumor nace del movimiento de información: a más información, menos rumor u viceversa. El rumor crece en la medida en que la información se oscurece. Es peligroso tomar decisiones basándose en rumores.

Mejor:

  • Busque hasta llegar al origen del rumor.
  • Exija razones, fundamentos.
  • Aclare todas sus dudas.
    Piense lo que puede ser y lo que no puede ser.

El chisme

Ingrediente muy común de la personalidad latina e insustituible hacedor de amistades, el chisme es una noticia –verdadera o falsa- con la que se pretende indisponer a unas personas o se murmura de alguna. El chismoso casi nunca mide las consecuencias de lo que dice; cuando lo hace probablemente es por:

Ociosidad.

  • Ganas de llamar la atención.
  • Envidia.
  • Simple picardía.

Se ha podido comprobar que el hombre es más chismoso que la mujer. Esta, más que chismosa es indiscreta.

Hay tres ideas que no deben olvidar:

  • Toda la gente habla de toda la gente.
  • Traicionar al chismoso es aislarse.
  • En muchos casos, aclarar un chisme es acusarse.

Consejos para manejar el chisme:

  • Ver si efectivamente se trata de un chisme.
  • No hay que preocuparse demasiado.
  • Tratar, con precaución, de averiguar dónde y por qué se originó.
  • No le haga frente. Domínelo, empequeñeciéndolo o agrandándolo.

6. Comunicación frente a los demás

Aunque se piensa muchas veces que estos conocimientos sirven sólo para hablar en público, es decir ante un grupo nutrido, conviene aclarar que también resultan útiles al momento de hablar con una sola persona.

Ocasiones

El poder de convencimiento y el peso de la razón podrán manifestarse de diversas maneras. Comentaremos las más importantes:

  • El monologo. Se da cuando uno habla para sí, o cuando habla solo.

Unamuno decía: “Hay veces que digo cosas en voz alta, sólo para convencerme de que son ciertas”. Es recomendable el monólogo (frente a un espejo, por ejemplo) para que la voz cobre énfasis. Hay en la literatura monólogos muy famosos: el de Segismundo en “La vida es un sueño”, de Calderón de la Barca, y los de “Hamlet”, de Shakespeare.

  • El dialogo. Se llama así a la charla entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas. Pero no necesariamente es así.

Las siguientes sugerencias le ayudarán a participar en el diálogo:

  • Conceda un valor a sus palabras. No las desperdicie;
  • Escuche cuanto sea necesario;
  • Utilice el proceso: Escuchar – Pensar – Hablar;
  • NUNCA DIGA “YA DÉJAME HABLAR”, “NO INTERRUMPAS”, O COSAS SIMILARES;
  • No divague. Cuando note que está alejándose del tema, rectifique.

Diálogos se les llamas también a las “mesas redondas”, en las cuales se busca resolver un problema, hacer comentarios acerca de algún tema, etc.

Además de los consejos anteriores:

  1. Escriba en orden, si es posible, las ideas que expresan los otros, de tal modo que cuando participe, cuente con suficientes elementos.
  2. No menciones a las personas con las que está de acuerdo o en desacuerdo. Así ayudará a no polarizar el diálogo.
    No pida la palabra antes de que quien está hablando haya terminado. Lo pondrá nervioso.
  • La conversación.- Por conversación se entiende una charla familiar entre dos o más personas.

Hay tantos temas de conversación como ideas en la imaginación. No siempre resulta sencillo entablar una conversación, pero suele resultar provechoso. Elija cualquier tema: el estado del tiempo, la moda, la crisis económica,

  1. Despreocúpese : las ideas afloran espontáneamente;
  2. Utilice más los ejemplos y las anécdotas que los conceptos;
  3. Deseche las palabras inútiles: o sea, este, emmm…(anexo).
  • La discusión. Discutir es alegar razones contra el parecer de otro, y se aplica a ciertos casos de conversación o de diálogo.

Es tal vez la figura del convencimiento que requiere de más elementos razonables. Su misma etimología lo dice: “discutir” es disipar, aclarar. La mayoría de las personas pretende defender por medio de ellas sus ideas, aunque no siempre de manera pacífica. Piense: ¿Tiene un objetivo claro? ¿Vale la pena discutir? ¿Existen razones de peso para discutir?.

Consejos

  • Recabe el mayor número posible de elementos razonables, y empléelos;
  • No olvide que quien discute con un necio se vuelve necio.

Le expusimos ya las principales figuras. La timidez es su peor enemigo; la práctica, su mejor aliada. A continuación hablaremos de los elementos que se necesitan para hacer una presentación en grupo. Esos elementos sirven en cualquier circunstancia que requiera del uso de la palabra.

Instrumentos

La voz.– Sonido que se emite al pasar por la faringe el aire de los pulmones. Es el vehículo de la palabra hablada, y la base del gesto y el ademán. La voz se clasifica en seis grupos –tres masculinos y tres femeninos -, llamados timbres, sí bien entre extremo y extremo hay una gran gama de variantes. La voz es la expresión viva de la palabra.

Patrones de timbre
TIMBRE
MUJER
HOMBRE
Grave
Contralto
Bajo
Medio
Mezosoprano
Barítono
Agudo
Soprano
Tenor

A las distintas inflexiones de la voz de les llama “Tonos”. Veamos algunos ejemplos:

Murmullos
Media voz
Voz media normal
Voz alta
Semigrito
Grito

Tome nota de los siguientes consejos:

  • Hile la voz y evite pausas innecesarias;
  • Vigorice la voz. Dé a cada frase el tono que le corresponde;
  • Ponga énfasis en su voz cuando sea necesario.
  • No cambie bruscamente de tono;
  • No grite. Cuanto más grite, menos se le oye;
  • Acostúmbrese a su voz. Si puede, grávela y escúchela con cuidado;
  • Abra la boca y sienta cada letra;
  • Tenga cuidado con la velocidad. Lo normal es emitir entre 160 y 180 palabras por minuto.

El nerviosismo.– Contrariamente a lo que muchos piensan, el nerviosismo es muy positivo, pues nace del deseo de quedar bien frente a los demás. Es normal sentirse nervioso antes de hablar en público. Hasta a los oradores más expertos les ocurre. De hecho, el nerviosismo nunca desaparece; lo más que se puede hacer es controlarlo. Para lograrlo, le ofrecemos estas sugerencias:

  • Respire profundamente antes de presentarse en público;
  • Ya estando frente al público, afiáncese al piso;
  • Deje que la voz salga libremente;
  • Piense en la convicción más que en el deseo;
  • Procure no tener cerca de usted a personas que lo ponen tenso;
  • Olvídese de que si el local está lleno o vacío;
  • Absténgase de ingerir tranquilizantes.

La posición.- De este elemento depende, en parte, que la respiración, la modulación de la voz y hasta la imagen del expositor sea buena. Si al hablar en público adopta una posición de pereza o desidia, llamarán más la atención los defectos de su postura que las cualidades de su mensaje.

  • Tome en cuenta los siguientes consejos.
  • Colóquese en un solo lugar;
  • Cierre las piernas; no deje más de diez centímetros entre pie y pie (aproximadamente);

No exagere el movimiento del cuerpo:

Los ademanes.- Las manos dan contorno a las palabras, modelan las frases, ratifican la dimensión de las ideas. Entendemos por ademán el movimiento de manos y brazos en apoyo a la palabra. La persona que exagera sus ademanes, que intenta decir más con las manos que con la voz, puede llegar a extremos groseros. Por el contrario, quien no refuerza con el cuerpo lo que dice, da la impresión de impotencia o inseguridad. Lo mejor es la mesura; lograr que los brazos y las manos obedezcan al contenido de la exposición y a la fuerza de la voz. Así, el orador denota fuerza y seguridad.

Estos consejos le serán de utilidad:

  • Sea natural;
  • Procure que el movimiento de sus brazos y sus manos vaya de acuerdo con lo que está diciendo;
  • No cruce los brazos, no meta las manos en las bolsas, no las ponga detrás ni se rasque.

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