Educación

¿Cómo dictar una conferencia?

Contenidos temáticos

  1. En qué consiste una conferencia
  2. El papel del conferencista
  3. El lenguaje verbal y el no verbal en la conferencia
  4. Cómo preparar una conferencia
  5. Sinopsis

Desarrollo del tema

1. En qué consiste una conferencia

Es una conversación o entrevista entre varias personas para tratar importantes asuntos, políticos, científicos, literarios, etc., o de interés para una comunidad. A veces lección de un profesor o cátedra. Es además una exposición analítica y argumentada de un tema, realizado por una sola persona y ante un público considerable.

La conferencia puede ser presentada en forma escrita, pero siempre deberá ser expuesta oralmente ante el auditorio. La finalidad de la conferencia es exponer, analizar y argumentar una tesis con propósito de persuadir a los oyentes de la veracidad de lo expuesto.

Dados los objetivos de la conferencia es preciso analizar los elementos fundamentales de la misma, a saber:

a) Un tema específico

Toda conferencia se fundamenta en la exposición, argumentación y el análisis de una tesis respecto a algún tema específico y, por consiguiente, lo básico es la determinación del asunto de que se va a tratar.

En cuanto al tema es indispensable partir de lo que se sabe y de la información de que se disponga, ya que una conferencia no es una charla que pueda improvisarse; requiere una cuidadosa preparación y un juicio análisis de los argumentos que van a exponerse. Nadie podrá dictar una conferencia acerca de un tema que desconozca, lo más que logrará es exponer algunos hechos o narrar algunas circunstancias, pero eso no es, con propiedad, una conferencia. Para impartir una conferencia se precisa dominar el tema, y además, sostener una tesis con argumentación sólida.

b) Un enfoque especial

Lo más difícil es, quizá, la originalidad; sin embargo, siempre existe más de una manera de abordar el mismo tema; el acierto dependerá del enfoque con que se presente el asunto.

En efecto, un mismo tema podrá enfocarse de muy diversos aspectos, según:

  1. Nuestra especialidad profesional.
  2. El interés especial del auditorio.
  3. El nivel académico y cultural del auditorio, y
  4.  La finalidad específica de la conferencia.

Por, supuesto al dictar una conferencia es menester tomar en consideración estos cuatro factores y tratar de ubicarnos en la mayor idoneidad posible.

c) Una tesis, implícita o manifiesta

Presentar una tesis no es, simplemente, relatar un hecho o exponer lo dicho por algunos actores. La conferencia implica la responsabilidad de sostener una tesis respecto al tema que se expone y para ello es preciso la presentación y el análisis de los argumentos que la sustenten. La tesis no necesariamente tiene que ser creada por la conferencista, puede se la misma que sustentan otros autores y, en ese caso, el ponente se solidariza con los creadores y expone los argumentos en que se fundamenta la tesis sostenida.

d) La argumentación de apoyo

Una vez que la tesis ha sido expuesta por el conferencista, su paso siguiente es presentar, en forma lógica y clara, todos los argumentos en que se apoyan sus afirmaciones, de tal manera que el público que escucha, se involucre en el proceso cognoscitivo y asimile los argumentos del conferenciante, lográndose de esa manera la persuasión del auditorio.

e) La conclusión

A la presentación y el análisis de los argumentos le sigue, de inmediato la conclusión lógica de los expuesto, es decir, la afirmación categórica que se deduce, obviamente, de los razonamientos presentados. La o las conclusiones deben de ser tan lógicamente apreciables, que el auditorio no tenga ninguna dificultad en comprenderlas y, además es preciso enunciarlas con la máxima claridad para que puedan ser percibidas por todos los oyentes.

Una buena conferencia es aquella que además de una tesis razonable y bien argumentada, presenta conclusiones lógicas y convincentes. Excepcionalmente y tratándose de situaciones muy especiales, no se exponen tácitamente las conclusiones pero la comunicación se maneja de tal manera que aquéllas, las conclusiones, queden implícitas en el mensaje del conferencista.

2. El papel del conferencista

En función de lo expuesto se deduce que el conferencista tiene varios papeles que desempeñar:

a) Persuadir a un auditorio.
b) Exponer un tema.
c) Presentar argumentos.
d) Analizar hechos, circunstancias y apoyos.
e) Sostener una tesis, y
f) Sacar conclusiones.

La función específica del conferencista es convencer al auditorio de que lo que dice es válido y por consiguiente, lograr que el consenso del grupo se encauce por los caminos que él ha trazado.

Para alcanzar ese objetivo el conferencista debe asumir el papel de guía que, conocedor profundo de los hechos que expone, se haga acreedor de la confianza del auditorio.

El papel del exponente es, quizá, lo primero que debe comprender y manejar con la máxima idoneidad el conferencista, ya que es la base de la conferencia y el punto de apoyo para la tesis.

El papel del expositor debe adecuarse a las circunstancias del tema, de auditorio, del tiempo y de los objetivos.

En cuanto a la parquedad o a la prolijidad en la exposición, el papel del conferencista precisa adecuarse, juiciosamente, a las circunstancias.

En su papel el expositor, el conferencista deben manejar los Puntos de Oro de la Oratoria; particularmente los relativos a la Persuasión, Penetración, Afectividad, Representación y a la identificación, para lo cual les sugerimos consultar el Capítulo V de este mismo libro.

En la presentación de argumentos el conferenciante debe asumir el papel del yo proyectivo del auditorio, de tal manera que es conveniente aplicar la identificación utilizando para ello la llamada pluralidad ficticia en la comunicación, por ejemplo, expresándose siempre en la primera persona del plural, de tal manera que el público y el conferencista sean una sola persona que expone; por tácito acuerdo, los argumentos contundentes que nadie podrá objetar o refutar.

En el análisis de los hechos, las circunstancias y los apoyos, el papel del conferencista será el mismo que en la presentación de los argumentos, buscando la identificación con el auditorio para llegar, juntos a un consenso común.

El papel del conferencista al sostener una tesis será de tal manera inteligente que resulte como lógica expresión que el mismo auditorio querría exponer. Para conseguir este propósito, el conferencista asumirá el papel del portavoz del público. Al sacar y exponer las conclusiones, el conferencista desempeñará el mismo papel de la voz parlante de su auditorio.

3. El lenguaje verbal y el no verbal en la conferencia

Analicemos, el primer término, el Lenguaje Verbal. En toda conferencia es preciso considerar.

a) El tema

Es lógico imaginar que existen particularidades específicas del lenguaje verbal para abordar ciertos temas particulares, ya que según la especialidad de los mismos habrá que recurrir a una terminología especializada pero, aun en estos casos es recomendable, en función de la claridad y de la compresión, utilizar el menor número de tecnicismos que sea posible y cuando recurra a ellos, hacer la aclaración de lo que la palabra significa, inmediatamente después de haberla expresado, a fin de que el auditorio sepa de lo que se le está hablando.

Es conveniente que el conferencista no abuse de la terminología especializada porque, además de que no consigue darse a entender, cansa al auditorio y acaba por perder su atención. En una conferencia lo que se persigue es exponer hechos y argumentos, analizarlos, sacar conclusiones y sostener una tesis; por lo tanto, es preciso que el lenguaje verbal sea compresible y convincente.

Por supuesto que la elegancia en la expresión y la belleza del lenguaje oral no están excluidos de una conferencia, pero sí estarán en función de la capacidad de compresión del auditorio, ya que lo fundamental es establecer una comunicación efectiva y para ello lo más adecuado es la claridad, la sencillez, la precisión y la brevedad.

b) El auditorio

Es indudable que para saber cómo dirigirse a un auditorio, lo primero que se requiere es conocer precisamente a ese auditorio: quiénes lo integran; qué edad tienen sus componentes; qué nivel académico; cuáles son sus marcos de referencias socioculturales; cuál es su estado de ánimo en esos momentos, etcétera.

Obtenida esta información que es imprescindible conocer, el conferenciante debe poseer la necesaria versatilidad para adecuar su lenguaje oral al nivel de la mejor compresión de su auditorio.

Adecuación del lenguaje no implica, necesariamente, el tener que descender a niveles de corrientes y vulgaridad, sino simplemente el manejo llano y sencillo de las palabras comunes y de fácil compresión.

c) El tiempo disponible

El tipo de lenguaje verbal y el no manejo del mismo dependerán, además, del tiempo disponible en una conferencia, ya que si se cuenta con el espacio temporal, podremos darnos el lujo o el regalo de manejar un lenguaje verbal rico en metáforas, en figuras de lenguaje y de pensamiento que permitirán vivificar nuestra comunicación con él las exquisiteces del bien decir y de la prosa bella y emotiva.

Cuando, como suele ser habitualmente, nos hallamos limitados por la brevedad del tiempo, es preciso utilizar el lenguaje directo, exponiendo los hechos y los argumentos lógicos, con un lenguaje sencillo, concreto y contundente. Al expresar las conclusiones nuestro lenguaje verbal debe ser casi esquemático, de tal manera que el auditorio pueda objetivar, concentrando las deducciones que nosotros esgrimimos como lógicas conclusiones de los argumentos expuestos.

d) La forma de nuestro lenguaje verbal dependerá

Finalmente de los objetivos específicos de la conferencia, ya que si se tratare, por ejemplo de algún tema literario en especial, es obvia la necesidad de adaptar nuestra expresión oral, a la forma fina y exquisita del lenguaje literario, para trasmitir a nuestros oyentes, las sonoridades y cadencias de la prosa bella.

En cambio, si los objetivos de la conferencia son informar acerca de nuevos descubrimientos o conocimientos científicos, el vocabulario del conferencista debe adquirir el tono y la forma sobria del lenguaje formal. En una conferencia de tipo didáctico, ante un auditorio integrado por jóvenes de cuerpo y de espíritu, es recomendable la más variada gama de matices en el lenguaje y, sobre todo, la versatilidad en el manejo de las palabras y de la efectividad.

El empleo del lenguaje humorístico, juiciosamente manejado, es un valioso recurso del conferencista que le permite entrar más fácilmente en contacto con el público. Sin embargo, es preciso ser muy cauto en el manejo del humor en una conferencia, ya que cualquier error, sea por exceso o por oportunidad, puede ser de las más desagradables consecuencias. En cuanto al Lenguaje No Verbal en la conferencia, es conveniente tomar en consideración;

a) El tipo de auditorio

Recordemos lo expresado en el Capítulo I respecto al lenguaje no verbal del espacio exterior (el auditorio) y el del emisor del mensaje, en esta caso del conferencista.

En cuanto a los oyentes, es evidente que las condiciones de edad, preparación académica, status social y económico y su ubicación cultural, nos proporcionarán la necesaria información para conocer sus marcos de referencia y poder adecuar nuestro lenguaje no verbal (ropa, actitudes, gestos, volumen y tono de voz, movimientos en el escenario y desplazamientos dentro y fuera de él, etcétera.).

b) El local

Nuestro lenguaje no verbal tendrá que adecuarse, igualmente, a las condiciones del local en que se dicte la conferencia, ya que, a veces, la misma solemnidad del recinto nos marca las líneas de comportamiento de nuestra actuación.

Igualmente deberá de tomarse en consideración la amplitud y la acústica del local, ya que de ellas dependerá el que el auditorio perciba o no nuestros gestos y actitudes y, además, de que escuche en forma clara y precisa nuestra exposición, o que tenga dificultad en comprender nuestras palabras y nuestras actitudes, gestos, ademanes y movimientos, factores todos que son fundamentales en nuestro Lenguaje No Verbal.

c) La tribuna

El sitio desde el cual se tiene que emitir la comunicación del conferenciante es de gran importancia ya que según las circunstancias, facilita o dificulta la comunicación con el auditorio.

Una tribuna rígida, formal elevada y pequeña es, indefectiblemente y según nuestra personal percepción y experiencias, el más adecuado recurso para limitar la comunicación entre el conferencista y el auditorio, manteniendo a uno y a otros en la separación formal de la distancia.

La tribuna a que nos estamos refiriendo constriñe al conferencista al limitado espacio de unos cuantos centímetros y al auditorio a no tener más percepción del expositor que la voz y, si acaso, a la visión de medio cuerpo.

El conferencista, en tales condiciones, se ve forzado a exagerar los gestos y los ademanes, para compensar, aunque sea parcialmente, las limitaciones que le impone el no disponer de espacio que pueda manejar adecuada y productivamente.

Cuando las circunstancias lo permitan y el conferencista posea la suficiente habilidad, es un extraordinario recurso positivo el abandonar la tribuna y trascender sus limitaciones, colocándose ante el público y hablando más directamente y más abiertamente con él.

d) El clima

El conferencista comunica con las palabras sólo un 30%, en tanto que el restante 70% o más aún, lo hace con el lenguaje no verbal de las actitudes, los gestos, los movimientos de los ojos, del cuerpo, de las manos, los objetos; el tono y volumen de la voz y con la ropa, los adornos y el arreglo personal etcétera.

Por consiguiente, dependerá de las características del auditorio y de las condiciones climatéricas, el tipo de lenguaje no verbal que el conferencista precise manejar, particularmente en lo que se refiere al arreglo personal y a la ropa que se lleve puesta. Es indudable que una ropa informal ante un auditorio y condiciones estrictamente formales, es absolutamente inadecuada y puede percibirse como una falta de respeto.

Por el contrario, un atuendo demasiado formal, como el de un conferencista que se presente en traje de etiqueta, en época de calor, ante un público reunido en una arena, un estadio etc. Es totalmente inadecuado y las más de las veces genera la sonrisa irónica o la franca burla y la no aceptación del auditorio.

Lo mismo acontece con algunos conferencistas, particularmente con las damas, que se presentan con un grueso y ostentoso abrigo de pieles para ofrecer una conferencia en un modesto local, carente de aire acondicionado y en época de calurosas temperaturas.

e) el tema

El contenido de un tema es, también, un factor determinante en el Lenguaje No Verbal que precise manejar el conferencista, ya que según la índole y el enfoque del mismo, el tono, las actitudes, los movimientos, y los desplazamientos corporales y de objetos, deberán adecuarse para vivificar la comunicación con el auditorio.

f) La personalidad del conferencista

Finalmente, las características físicas, psicológicas y culturales del conferencista, son factores significativamente determinantes en el manejo que él mismo hará de su Lenguaje No Verbal, procurando adecuar ambos lenguajes, el oral y el no verbal, para lograr una comunicación efectiva con su auditorio y alcanzar los objetivos de la conferencia; exponer, analizar y argumentar una tesis con el propósito de persuadir al auditorio de la veracidad de lo expuesto.

4. Cómo preparar una conferencia

Para iniciar el trabajo de preparación de una conferencia es preciso definir:

a) El tema especifico.
b) Los enfoques.
c) Los objetivos.
d) El auditorio.
e) El tiempo de exposición, y
f) La fecha en que se presentará.

Apartir del análisis y la valoración de estos seis puntos preliminares, puede iniciarse la preparación propiamente dicha de una conferencia, he aquí, en forma esquemática, los pasos más importantes que deben seguirse para preparar, adecuadamente, una conferencia:

a) Acopio de información específica.
b) Clasificación de la bibliografía.
c) Determinación de la tesis.
d) Estructuración de los argumentos de apoyo.
e) Conclusiones, y
f) Epílogo.

a) Acopio de información específica

Considérase como tal a toda aquella información idónea que pueda obtener respecto al tema, al enfoque y a la tesis que se presentará en la conferencia. Para obtener información es preciso contar con un amplio fichero bibliográfico actualizado.

b) Clasificación de la bibliografía

La clasificación de las fuentes de la información se hará tomando como base lo reciente de la publicación y el crédito de los investigadores que la suscriben. Es igualmente interesante acotar los argumentos en contra que se encuentren entre la bibliografía y la forma en que se han sido rebatidos y quiénes los han rebatido.

c) Determinación de la tesis

Uno de los aspectos más importantes en la preparación de una conferencia es, indudablemente, la determinación de la tesis que se va a plantear y a sostener en una conferencia.

La tesis no tiene que ser, necesariamente, original, ya que la conferencia puede constituir una ampliación, una ratificación o un enfoque diferente o complementario de una tesis expuesta por otros autores. Sin embargo, la tesis, cualquiera que ésta sea y las circunstancias en que se presente constituyen el elemento esencial de la conferencia y por consiguiente el meollo de la exposición.

Para determinar la tesis que se va a presentar, es preciso partir del análisis exhaustivo de los hechos, de las circunstancias y de los estudios y argumentos que fundamentan la veracidad de las conclusiones que se aseveran. Generalmente la tesis que se expone en una conferencia es la última conclusión a que se llega después de analizar y valorar toda la información disponible respecto al tema específico del que se hará la exposición.

En ocasiones especiales, la tesis surge inicialmente como resultado de las observaciones preliminares del o de los hechos en estudio y, en estos casos especiales, la tarea del conferencista es buscar, en la bibliografía disponible, toda la información que pueda ser utilizada para apoyar los argumentos que fundamentan la tesis.

d) Estructuración de los argumentos de apoyo

A) Al sustentar una tesis es evidente que el exponente parte de algunas bases; se apoya en algunos principios lógicos y en la confirmación dada por estudios y experiencias. Y, precisamente del análisis y valoración de las bases que fundamentan la tesis, es donde se extraen los argumentos que apoyan y sustentan la ponencia expresada.

Al preparar una conferencia es recomendable establecer, con la mayor precisión posible, los principales argumentos de apoyo de la tesis presentada y someterlos a la crítica más rigurosa con el propósito de detectar los puntos inconsistentes o vulnerables y reforzados con los más sólidos razonamientos.

Es conveniente jerarquizar los argumentos, ordenándolos lógicamente, según su importancia y el peso dialéctico de las verdades que cada uno sustenta. Es frecuente el recurrir a citas o juicios de autores de sólido prestigio, para emplearlos como argumentos de apoyo en la exposición. Cuando se emplea este recurso es recomendable mencionar el nombre del autor de la cita y la obra en que fue publicada.

No existe una regla precisa en cuanto el número de argumentos que deban expresarse como apoyo de la tesis que se sustenta en una conferencia, pero es conveniente no pecar por exceso o por deficiencia, ya que la exageración puede generar desconfianza o, en el más frecuente de los casos, la fatiga atencional del auditorio y por consecuencia al aburrimiento. La escasez de argumentos en la fundamentación de una tesis evidencia poca consistencia e improvisación del conferencista. Cuando los argumentos son escasos, lo deseable es que sean contundentes, convincentes e indiscutibles, para lograr la persuasión de los oyentes.

La exposición de los argumentos es una de las partes de la conferencia que más deben pulirse y, siempre que sea posible, hacer varios ensayos preliminares valiéndose de una grabadora y de algunos oyentes similares a los del auditorio ante quien se hará la exposición, con el propósito de investigar qué tan persuasivos suenan los argumentos y la forma en que son expuestos.

e) Conclusiones

Las conclusiones deben surgir como la lógica consecuencia de los argumentos expuestos y ser tan obvias, que el público las perciba sin ningún esfuerzo.

Sin embargo, no debe caerse en el error de suponer que los oyentes tengan la misma visión de conjunto que el conferencista y que, por lo tanto, las conclusiones serán tan claras para ellos, como para el que expone y omitir expresarlas o mencionarlas sin énfasis. Por el contrario, aquí es justamente adonde conviene emplear la identificación para sentirse uno con el público y transmitirle la propia seguridad y el íntimo convencimiento de la verdad y trascendencia de lo que se está comunicando.

Para elaborar las conclusiones es preciso analizar todo el contenido de la conferencia, desde la introducción, el planteamiento y el enfoque, hasta la argumentación, el planteamiento y el enfoque, hasta la argumentación.

f) Epílogo

Como en todo discurso, el epílogo debe ser la rúbrica triunfal de una conferencia y al elaborarlo es imprescindible imaginar el estado anímico del auditorio, para actuar en consecuencia con esta atmósfera psicoafectiva y concluir empáticamente con nuestros oyentes, ya sea con el luminoso entusiasmo de los juegos pirotécnicos en una noche de fiesta, con los épicos acordes de una marcha triunfal o con el dramático susurro de una voz que se pierde en la noche de un misterio insondable.

5. Sinopsis

Defínase a la conferencia como la exposición analítica y argumentada de un tema, realizada por una sola persona y ante un público considerable.Aunque la conferencia puede ser tratada en forma escrita, se enfatiza en la condición indispensable de ser expuesta oralmente ante el auditorio.

La finalidad de la conferencia es exponer, analizar y argumentar una tesis con el propósito de persuadir a los oyentes de la veracidad de lo expuesto.

Se analizan los elementos constitutivos de una conferencia, a saber: a). Un tema específico. b). Un enfoque especial. c). Una tesis. d). los argumentos de apoyo, y e). Las conclusiones.

En cuanto al papel de conferencista se analiza en un amplio espectro de seis factores:

  1. Persuasión del auditorio.
  2. Exposición del tema.
  3. Presentación de argumentos.
  4. Análisis de hechos y circunstancias.
  5. Sustentación de una tesis, y
  6. Exposición de conclusiones.

Recurso didáctico de apoyo