Ciencias Sociales y Ciencias del Comportamiento

Factores de riesgo y factores protectores del suicidio

Contenidos temáticos

  1. Introducción
  2. Definición
  3. Tipos de suicidio
  4. Características del suicidio
  5. Fases del suicidio
  6. Indicadores de riesgo en la conducta suicida
  7. Sugerencias para apoyar al paciente suicida
  8. Comportamiento suicida
  9. Conclusiones

Desarrollo del tema

1. Introducción

Para considerarse suicidio, la muerte debe ser un elemento carnal y el motivo del acto, y no solo una consecuencia casi ineludible. Así los mártires no son considerados suicidas, dado que se sacrifican en nombre de una creencia.

Tampoco son suicidas los que se sacrifican por otros en caso de emergencias ni los soldados que mueren en una guerra y, en estos casos, los muertos no son proscritos por la ley. En el caso de que el suicidio tenga consecuencias legales, la ley recoge que debe haber prueba de intención de morir, así como la propia muerte para que el acto sea considerado un suicidio.

Puede que dicho proceso sea costoso en caso de minusvalía y tenga que depender de alguien más, que entraría entonces en una dinámica de cómplice de suicidio, Según Guillon Y Le bonniec (1982) “el cómplice es todo aquel que, sin llevar a cabo personalmente los elementos constitutivos de la infracción imputable del autor, solamente ha facilitado o provocado la acción principal por medio de actuaciones de una importancia material secundaria: ayuda, suministro de medios o instigación” figura del derecho penal donde sería posible una sanción penal. La Psicología y la Psiquiatría se revelan como las principales ciencias de la salud para prevenir el suicidio.

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2. Definición

El suicidio es considerado como una forma de expresión del sufrimiento, una falsa salida de los problemas, y un escape a la desesperanza. El fenómeno del suicidio ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad.

Etimológicamente la palabra suicidio procede de: sui “si mismo” y cidium “matar” (Cortes 1997). Otra de las definiciones que podemos encontrar es la que Durkheim (Citado por Buendía J. Riquelme A. y Ruiz J. A 2004) expone, él denomina suicidio a todo caso de muerte, realizado por la víctima misma, sabiendo ella que puede producir este resultado; es decir que es un acto consiente e intencional.

También es considerado como un problema multifactorial que sigue un curso más o menos definido. En algunos casos; su objetivo es diferente a la pérdida de la vida como tal, pues la meta puede ser llamar la atención, acabar con el sufrimiento o vengarse de alguna figura de autoridad (Jiménez-Tapia, González-Forteza 2003).

3. Tipos de suicidio

El Suicidio Egoísta:

Los hombres o las mujeres tienden más a quitarse la vida cuando piensan esencialmente en sí mismos, cuando no están integrados en un grupo social, cuando la autoridad del grupo y la fuerza de las obligaciones impuestas por un medio estrecho y fuerte no reduce los deseos que los animan a la medida compatible con el destino humano.

El Suicidio Altruista:

El individuo se da muerte de acuerdo con imperativos sociales, y ni siquiera piensa en reivindicar su derecho a la vida. Del mismo modo, el comandante que no quiere sobrevivir a la pérdida de su embarcación es suicida por altruismo. Se sacrifica a un imperativo social interiorizado, y obedece las órdenes del grupo hasta el extremo de ahogar en sí mismo el instinto de conservación.

El Suicidio Anómico:

Es el más característico de la sociedad moderna, afecta a los individuos a causa de las condiciones de existencia que caracterizan a las sociedades modernas. En éstas sociedades, la existencia social ya no está regulada por la costumbre; los individuos compiten permanentemente unos con otros, esperan mucho de la existencia y les piden mucho, y por lo tanto están acechados perpetuamente por el sufrimiento que se origina en la desproporción entre sus aspiraciones y satisfacciones. Esta atmósfera de inquietud es propicia para el desarrollo de la corriente suicidógena.

4. Características del suicidio

El comportamiento de la actividad suicida, comprende la autodestrucción total (muerte), la autodestrucción (no muerte), la mutilación y otras acciones dolorosas y no dolorosas, las amenazas, indicaciones verbales de las intenciones de destruirse, depresión e infidelidad y pensamientos de separación, partida, ausencia, consuelo y alivio.

Clínicamente una vez que se han roto las defensas psicológicas, es mayor la posibilidad de que la persona se deje vencer por la tensión emocional cuando esta aparece. El comportamiento es más grave debido a sentimientos de culpa o porque es necesario poder comunicar algo con impacto equivalente.

Normalmente una persona suicida se descubre a si misma comunicando su tendencia a través del comportamiento, o verbalmente antes de que se produzca un acto específico.

El suicida típico presenta un deseo de morir y vivir a la vez; desesperación, impotencia e imposibilidad de hacer frente a los problemas, agotamiento físico o psicológico, ansiedad, tensión, depresión, rabia, culpa, caos y desorganización, estados de ánimo cambiantes, reducción del cognitivo, pérdida del interés por actividades normales, malestar físico, etc.

En los sentimientos de culpabilidad existe una imagen negativa de si mismo, actitudes y expectativas negativas frente al medio ambiente, al futuro y así mismo, desamparo y desesperanza.

Existe también una pasividad, una falta de iniciativa o pérdida de interés de objetos y planes de acción. Hay una paralización de la voluntad. En el comportamiento suicida, se observa una pérdida del libido, trastornos de sueño, pérdida del apetito y molestias psicosomáticas.

Se desconocen cuáles son los síntomas fundamentales. Esta determinación depende en cada caso de la teoría y de las experiencias correspondientes de los investigados y prácticos clínicos, pero al parecer son básicos el abatimiento y la incapacidad de alegrarse o de anticipar alegría.

5. Fases del suicidio

  1. Ideación suicida: Es el más importante indicador de suicidio, pues se refiere a la existencia misma de la idea. Manifestación consciente sobre pensar o desear morir que puede ser o no manifestada (por ejemplo expresarlo por escrito, a través de dibujos). A veces imaginando un Plan o Método concreto para realizarlo.
  2. Amenaza suicida: Presencia de manifestaciones o exclamaciones acerca del deseo de morir.
  3. Plan suicida: Estructuración del cómo, cuándo y dónde, sin pasar al acto, con el propósito más o menos consciente de obtener un beneficio, como protesta, venganza u oposición, imaginando o esperando provocar una respuesta en los demás.
  4. Acto liberado el morir: Manifestación de la conducta voluntaria de quitarse la vida, ésta es de modo consciente y la persona sabe de los resultados que se obtendrán.
  5. Suicidio consumado: Acto de autodestrucción en donde el individuo termina con su vida.

6. Indicadores de riesgo en la conducta suicida

Quienes alguna vez han presentado algún tipo de conducta suicida y no tuvieron éxito muy probablemente lo intenten de nuevo, y las personas que nunca lo han intentado, pero sí han tenido ideas suicidas muy posiblemente se encuentren propensas a cometer el acto.

Es importante el saber predecir y evaluar la conducta para poder intervenir a tiempo y evitar que el acto se lleve a cabo y aunque predecir la conducta resulta difícil, se necesita analizar muy detalladamente todas las características de la persona, y las variables que influyen en el comportamiento suicida. En la evaluación de la conducta suicida es importante identificar los motivos por los cuales desea morir, si presenta una enfermedad mental ya que prácticamente el 90% de los suicidas tienen una enfermedad mental importante, también el identificar después del intento suicida las secuelas físicas o emocionales y cambios repentinos y patológicos en la conducta.

Los dos siguientes listados de indicadores puede ayudarnos a identificar un posible riesgo de conducta suicida, el primer listado puede ser utilizado con personas que no han tenido intentos suicidas, pero que presentan el riesgo de hacerlo y el otro, es para personas que ya han tenido por lo menos un intento. Ánimo.

Indicadores para personas que no han tenido intentos suicidas

  • Se muestra desesperanzado.
  • Presenta desinterés por realizar actividades que antes disfrutaba.
  • Las ideaciones suicidas son frecuentes.
  • Idealiza al suicidio como las única alternativas para salir del problema.
  • Presenta una enfermedad mental.
  • Se le conoce reacciones impulsivas y repentinas.
  • Tiene estructurado un plan para cometer el acto suicida.
  • Dispone de medios para llevar a cabo el acto.
  • Emite verbalizaciones de falta de apoyo.
  • Emite verbalizaciones sobre una incomprensión social o familiar.
  • Presenta aislamiento y retraimiento.
  • Verbaliza que los demás estarán mejor si él no existiera.
  • Consume alcohol u otras sustancias que limitan el autocontrol e incrementa el riesgo de cometer el acto suicida.
  • Presenta historial familiar, es decir tiene familiares que se han suicidado o han intentado quitarse la vida.
  • Presenta alguna enfermedad física, crónica o letal.
  • Presenta algún problema social.
  • Presenta problemas económicos.
  • Verbaliza sus deseos de estar muerto.
  • Últimamente ha estado en estado de depresión.
  • No tiene definido su sentido a la vida.
  • Sólo tiene sentimientos negativos.
  • Considera firmemente que el suicidio es la única solución a sus problemas.

Indicadores para personas que han tenido uno o más intentos de suicidio

  • Ha intentado suicidarse más de una vez.
  • A través de pláticas ha verbalizado el volver a intentarlo.
  • Presenta alguna enfermedad mental que influyó en los intentos posteriores.
  • Presenta aislamiento o conductas anormales.
  • Presenta desesperanza.
  • Presenta desinterés por realizar actividades que antes disfrutaba.
  • Las ideaciones suicidas son continuas y persistentes.
  • Presenta conductas manifiestas sobre el suicidio.
  • Tiene estructurado un plan para cometer el acto suicida.
  • Dispone de medios para llevar a cabo el acto.
  • Es peligroso el método elegido.
  • Persisten las circunstancias que determinaron el o los intentos anteriores.
  • Después de ser salvado se mostró insatisfecho por no haber podido completar el acto.
  • La persona realmente intentaba el suicidio (no deseaba transmitir algo a alguien).
  • Presenta conductas que hacen pensar que no está arrepentido de lo cometido.
  • Realizó el acto en un espacio en el cual podía ser descubierto.
  • Fue un acto impulsivo.
  • Consume alcohol u otras sustancias que limitan el autocontrol e incrementa el riesgo de cometer el acto suicida.
  • Verbaliza sus deseos de estar muerto.
  • Presenta falta de sentido a la vida.
  • Expresa solamente sentimientos negativos.
  • Considera firmemente que el suicidio es la única solución a sus problemas.

7. Sugerencias para apoyar al paciente suicida

A todo tipo de problemas se le puede presentar una o más soluciones, y hablando del suicidio se puede decir que no hay una terapia específica, que prevenga la presencia del suicidio, cuando se presentan estos casos se deben utilizar todo tipo de estrategias terapéuticas, tendiéndose a integrar la psicoterapia dinámica con los principios de la terapia cognitiva–conductual.

Y si te encuentras cerca de una persona a la que deseas ayudar debido a que presenta riesgo de suicidio, se te presentan unas sugerencias de cómo se debe actuar para brindar un verdadero apoyo.

  • Muéstrate empático: Intenta entender la perspectiva de la persona, cómo vé su mundo, cómo lo interpreta, cómo se siente.
  • Acompáñalo con un especialista: Si fuera el caso, asegúrate que asista con un médico o un especialista que le ayudará a enfrentar el problema.
  • No cuestiones ni critiques: Pues se sentirá como un acusado y no como alguien que necesita ser tomado en cuenta.
  • No saques conclusiones: El sacar conclusiones puede hacernos caer en el error. Nadie sabe cuáles son los sentimientos que está experimentando.
  • Escucha a la persona de manera atenta: La persona muy probablemente se encuentre en momentos de soledad e incomprensión, el ser escuchado le servirá de desahogo y se despojará de pensamientos que le perturban. Y podrá expresar sus sentimientos, siendo esto lo que realmente necesita.
  • Solo de ser necesario vigílalo: Vigílalo, pero habla con él acerca de esto y hazle comprender que es un apoyo que le brindas con mucho cariño, para que no lo vea como algo negativo.
  • Contribuye a que se exprese: El sacar sus sentimientos será de gran ayuda.
  • Explora su red de apoyo social: Trata de identificar al menos a una persona a la cual le tenga confianza, ya sea familiar, conocido o amigo. Llámalo para que también lo acompañe.
  • Ayúdalo a determinar un plan de apoyo: Muéstrate interesado en apoyarlo y ayúdalo a aclarar sus ideas y así delinear un plan que le servirá a enfrentar la situación a la que se está enfrentando. Hagan acuerdos. Hazlo sentir útil y valioso.
  • Analiza los riesgos: Identifica los posibles riesgos que existen sobre un intento de suicidio.
  • Muestra el contacto físico: Abrázalo, míralo a los ojos y háblale de cosas bonitas que han pasado o que vendrán a futuro.
  • No le des consejos: Puesto que con ellos lo único que ocasionas es que la persona te tome como responsable de sus actos y no logras que se haga responsable de lo que le está pasando.
  • Bríndale confianza: Exprésale que permanecerás a su lado y que confías en sus fuerzas y que saldrá adelante. Hazle saber lo importante que es él/ella para ti. Trata de distraerlo con cosas que le agradan.

8. Comportamiento suicida

El comportamiento suicida abarca las siguientes manifestaciones:

  • El deseo de morir: Representa la inconformidad e insatisfacción del sujeto con su modo de vivir en el momento presente y que puede manifestar en frases como: “la vida no merece la pena vivirla”, “lo que quisiera es morirme”, “para vivir de esta manera lo mejor es estar muerto” y otras expresiones similares.
  • La representación suicida: Constituida por imágenes mentales del suicidio del propio individuo, que también puede expresarse manifestando que se ha imaginado ahorcado o que se ha pensado ahorcado.
  • Las ideas suicidas: Consisten en pensamientos de terminar con la propia existencia .
  • La amenaza suicida: Consiste en la insinuación o afirmación verbal de las intenciones suicidas, expresada por lo general ante personas estrechamente vinculadas al sujeto y que harán lo posible por impedirlo. Debe considerarse como una petición de ayuda.
  • El gesto suicida: Es el ademán de realizar un acto suicida. Mientras la amenaza es verbal, el gesto suicida incluye el acto, que por lo general no conlleva lesiones de relevancia para el sujeto, pero que hay que considerar muy seriamente.
  • El intento suicida: también denominado parasuicidio, tentativa de suicidio, intento de autoeliminación o autolesión intencionada.
  • El suicidio frustrado: Es aquel acto suicida que, de no mediar situaciones fortuitas, no esperadas, casuales, hubiera terminado en la muerte.
  • El suicidio accidental: El realizado con un método del cual se desconocía su verdadero efecto o con un método conocido, pero que no se pensó que el desenlace fuera la muerte, no deseada por el sujeto al llevar a cabo el acto.
  • Suicidio intencional: Es cualquier lesión autoinfligida deliberadamente realizada por el sujeto con el propósito de morir y cuyo resultado es la muerte. En la actualidad aún se debate si es necesario que el individuo desee morir o no, pues en este último caso estaríamos ante un suicidio accidental, en el que no existen deseos de morir, aunque el resultado haya sido la muerte.

9. Conclusiones

La conducta suicida es considerada como un acto multifactorial, es decir puede ser el resultado de distintos factores que afectan a la persona. Las estadísticas demuestran que la conducta suicida se presenta más en las personas jóvenes y sobre todo en los hombres.

Para llegar al suicidio consumado la persona pasa por diferentes fases, primero se le presenta la idea, después el deseo de morir, seguida de las amenazas y la realizando de un plan, después ocurre el intento por quitarse la vida hasta llegar a cometer el acto. La evaluación y predicción de la conducta suicida son difíciles de realizarse, puesto que implica el analizar todos los factores personales y sociales que intervienen en el acto.

Los factores de riesgo más sobresalientes están relacionados son situaciones sociales, problemas o enfermedades psiquiátricas y cuestiones específicas de la edad. El presentar situaciones estresantes puede llegar a ser un factor precipitante que determine el acto. Los factores de protección son aquellos acontecimientos o cosas que disminuyen el riesgo de un suicidio.

Se tiene que estar conscientes de que todo pensamiento suicida, es un indicador del posible acto. Es fundamental el prestar mucha atención ante cualquier signo de alarma que indique que alguien está propenso a suicidarse; el apoyar, escuchar y hacer sentir a la persona que en la vida todo tiene una solución, serán de gran ayuda para él.

Así como la conformación de una robusta y sólida red de apoyo social prevendrán la consumación desafortunada de este tipo de actos, así como los efectos colaterales negativos hacia las personas que rodean a la persona suicida, tal como familiares y amigos.

Recurso didáctico de apoyo