Administración, Negocios y Legislación

Aprender hablar en público

Contenidos temáticos

  1. Hablar en público
  2. Discursos
  3. Entrevista telefónica
  4. Entrevistas en televisión
  5. Entrevistas radio-prensa
  6. Ruedas de prensa
  7. Técnicas para hablar en público

Desarrollo del tema

1. Hablar en público

Si en algo coincidimos todos es del miedo que sentimos la mayoría a dirigirnos al público. Todos los estudiosos apuntan en el mismo sentido: tenemos miedo al ridículo, y en España somos muy temerosos de hacer el ridículo. La mejor forma de superarlo la práctica, y pensar que nos estamos dirigiendo a un grupo de amigos. No todos somos grandes oradores, pero si que podemos ser unos oradores amenos y eficaces, si hacemos llegar nuestro mensaje de forma cordial, clara y efectiva.

Para lograr nuestro objetivo, podemos dar algunas pautas básicas a tener en cuenta:

  1. Debemos saber cuando empezar y cuando terminar, e incluso improvisar. Si vemos que el público está muy aburrido, podemos tratar de acortar el discurso.
  2. Que es lo que queremos decir y transmitir. Hay que tener claro el objetivo del discurso y sus puntos fundamentales, para hacer llegar el mensaje correctamente y que sea comprensible por el público.
  3. Cómo hacerlo llegar. Debemos “interpretar” el papel de forma convincente para que el público reciba y crea el mensaje. Hay que saber captar su atención y mantenerla.

Una forma de perfeccionar nuestro discurso o intervención pública, es practicar. Delante del espejo, grabándolo en una cinta y escuchándolo, con amigos que pueden hacer de críticos, etc. Pero no ha de olvidarse del mayor protagonista: la voz. Hay que cuidar la entonación (module y dirija bien su voz), el tono (claro y relajado), el volumen (ni bajo, que no se oiga nada, ni gritando, atemorizando al público), el ritmo (no hable muy pausado, ni rápido como con ganas de terminar lo antes posible) y vocalización (pronuncie correctamente, se le entenderá mejor). Evite pausas, tartamudeos, repeticiones, vacilaciones y alargamiento de palabras (tipo eeeehhhh, queeee, buenoooo, etc). Explicaremos los supuestos más comunes en los que tenemos que hablar en público.

2. Discursos

Vamos a diferenciar, relativamente, lo que es un discurso con “pronunciar” unas palabras. Decimos esto por la diferencia, a nuestro entender, entre realizar una exposición mínimamente extensa o decir “cuatro” palabritas, aunque bien dichas. Podemos diferenciar dos tipos principales de discursos:

  1. Los pronunciados en comidas y banquetes de cualquier tipo.
  2. Los pronunciados en otro actos o actividades de la más diversa índole.

Cuando hay una visita de un Jefe de Estado o cualquier otra personalidad (puede ser de la política o del mundo de deporte, el espectáculo, etc.), se suele ofrecer una comida o cena en su honor. Y lo normal es que se haga un pequeño discurso al término de la misma (generalmente al término de los postres). El desarrollo de este discurso es: se saluda y da la bienvenida al invitado de honor (por parte del anfitrión) y luego el invitado de honor dice unas palabras sobre el motivo de su visita y da los agradecimientos pertinentes.

Es habitual que en este tipo de actos se proceda a realizar un brindis por el invitado de honor y por la buena marcha de su país, institución o empresa. Es una práctica habitual conocer de antemano el texto tanto del anfitrión como del invitado para evitar incoherencias. Como reglas generales: el discurso ha de ser breve, claro y fácilmente comprensible por la audiencia. Si el invitado extranjero va a decir algo más que “unas palabras” habrá que contar con un sistema de traductores o haber impreso el mismo en el idioma del resto de los invitados. También es posible elegir un idioma común que todos entiendan (generalmente, el inglés).

Otro acto similar, es el homenaje a una determinada persona o empresa (por haber recibido un premio o distinción, o por otros motivos, como puede ser una jubilación). El desarrollo suele seguir estos pasos:

  1. El organizador, brevemente, explica el motivo del homenaje y presenta a quienes van a hablar sobre el homenajeado.
  2. Hablan los oradores presentados (amigos, jefes o familiares).
  3. El homenajeado, da las gracias a todos por el acto.

Hasta ahora hemos visto los discursos “previstos”, pero que ocurre cuando se nos pide que hablemos sin estar previsto. Algunos consejos:

  1. No lo intente hacer en un idioma que no domine.
  2. No trate de mencionar a todo el mundo, siempre podría olvidarse de alguien y podría molestarse. Limítelo al invitado de honor o al anfitrión.
  3. Sabemos comenzar (empiece son un saludo a los presentes), pero hay que saber terminar. Cuidado con extenderse demasiado y aún menos irse por las ramas. Sea breve.
  4. Por si acaso, si acude a un acto en el que puede surgir este imprevisto, no está de más llevarse unas palabritas apuntadas.

Antes hemos comentado el brindis (muy habitual en comidas y cenas). Propiamente dicho, el discurso del brindis, solo es un agradecimiento, por lo tanto no se extienda. A la hora de brindar no se chocan la copas, como solemos pensar; solamente se levantan las copas ( a la altura de los ojos), se mira a todos los presentes y se bebe ( o se hace el ademán de beber, si es abstemio). Nunca se hace chin – chin con las copas, ni se dice nada como suerte, cheers o similar. Nunca se brinda con agua; siempre con vino o cava, y como hemos dicho, si no le gusta o no bebe, se hará un ademán nada más.

Existen otros actos, que no son comidas o cenas, en los que se dan discursos, que pueden ser únicos o múltiples. El único, es cuando el anfitrión habla y el invitado de honor responde. Los múltiples es cuando hablan varias personas, como por ejemplo en un acto académico, una inauguración, etc. El orden entonces para hablar es claro: de menor importancia a mayor importancia. Habla primero la persona de menor importancia, para terminar hablando la de mayor importancia. Cada orador presenta y cede el turno a la persona que seguidamente a él va a intervenir.

  1. Para atraer la atención, si es una comida, no haga ruido con la cucharilla en una copa. Simplemente carraspee al micrófono o de unos golpecitos como si probara si funciona.
  2. Evite, a no ser que sea un orador excelente, el discurso hablado, y opte por el discurso leído. Es más seguro y no le traicionará la memoria.
  3. Si es de los últimos en hablar, trate de ser más breve y ameno que el resto. La audiencia está más cansada y distraída que al principio, y muchas de las cosas ya están dichas.

Común para todos los discursos: sea breve, claro y ameno.

3. Entrevista telefónica

En algunos casos, el entrevistador, ya sea para la radio o la prensa escrita, no se desplaza sino que nos llama por teléfono para realizar la entrevista. Si quiere la entrevista en el momento, lo mejor es que la rechace. No sabe nada acerca de lo que le va a preguntar, quien es, cual es su línea y seguramente ni para que medio trabaja. Incluso si le requieren para dar su opinión sobre un tema de actualidad, al menos pídales una hora de antelación, para que pueda “reflexionar” previamente sus palabras. Las opiniones en caliente pueden dar lugar a comentarios no deseados.

Si la entrevista telefónica es para un medio escrito, no hace falta matizar con la entonación de nuestras palabras ciertos matices, debido a que los mismos no serán recogidos de igual forma en el medio escrito. Si queremos destacar algo, se lo haremos saber a nuestro entrevistador. Pero cuidado, no caigamos en el error, de querer decirle como debe hacer su entrevista. Cada cual a su trabajo, sin intromisiones.

Si la entrevista telefónica es para la radio, lo primero que debemos conocer es si va a ser en directo o la misma va a ser grabado y emitida en diferido. El directo no admite rectificaciones. Cuide la entonación y la vocalización de las palabras. Los matices son muy importantes. A diferencia de la prensa escrita, evite ruidos en su entorno: timbres de móviles, timbre de la puerta, ruido de radio o televisión encendidas, ladridos de perros, ruidos de niños, voces o conversaciones, ventanas abiertas con ruido de tráfico, etc.

Procure no interrumpir al entrevistador mientras está hablando o haciéndole una pregunta. Solo es admisible para corregir algún dato erróneo de lo que está diciendo (generalmente datos sobre su biografía) y siempre cuando haya terminado de hablar. Procure preparar un esquema previo de su intervención. Evite comentarios “off the record” para que no puedan ser malinterpretados o utilizados fuera de contexto. Sea amable y cordial, para que la entrevista discurra por buenos cauces. Evite cualquier tipo de interrupción en la entrevista.

4. Entrevistas en televisión

Ahora entramos en otro mundo: el de la imagen. Estudio, luces, cámaras, maquillaje, gente que viene y va, que entra y sale, etc. Si nunca ha estado en un estudio de televisión lo mejor sería visitar uno previamente. Vea como “funciona” por dentro la televisión. Si es posible vea la grabación del algún programa como en el que va a intervenir, para “familiarizarse” relativamente con el entorno. Eso le puede dar un mayor grado de seguridad el día de su intervención.

Es conveniente que nos dejen unas cuantas cintas para ver algunos programas antes de acudir. Al igual que las entrevistas radiofónicas o de prensa, nos informaremos de quien presenta el programa y la línea del mismo. En determinados casos, se puede conocer con antelación el cuestionario de preguntas. Debemos poner mucho cuidado en el vestuario y en la imagen personal (cabellos, manos, cara, etc). El vestuario debe ir acorde a la imagen que deseamos proyectar (sería, desenfadada, moderna, etc.).

Hay que tener mucho cuidado (aunque nos lo indicarán previamente) con los colores y los brillos. Las telas no deben tener brillos, y en la medida de lo posible, debemos evitar el blanco que puede producir destellos. Los mejores son los tonos fríos y poco chillones (a menos que sean artistas) que se siempre se permiten mayores licencias en el vestuario. Tenga en cuenta, que en la televisión la imagen dice tanto o más de usted, que lo que diga. Antes de hablar, el primer vistazo es una gran baza para ganarse a la audiencia. En el caso de las mujeres, cuidado con la joyas y complementos. Pueden volver loco al jefe de iluminación. Evite complementos demasiado grandes y brillantes.

Aunque el servicio de maquillaje y peluquería de la televisión le dejará impecable, procure darse un vistazo unos minutos antes de salir. Evite nudo de la corbata caído, botones de la camisa desabrochados, rotos o manchas, etc. Una vez en la entrevista, las mismas normas descritas para el resto de supuestos: claridad, corrección y simpatía. Sea ameno en sus exposiciones, para no aburrir a la audiencia. Y no caiga en preguntas sensacionalistas. Evite salirse del programa previamente planteado, ante preguntas “inocentes”, puede costarle caro.

5. Entrevistas radio-prensa

Cuando le propongan una entrevista para la radio, deberán indicarle de que emisora le llaman y para que programa es. Es conveniente que se informe sobre de que es el programa (si no se lo dicen), quien lo presenta, y si el tiempo se lo permite, escuchar algún programa para tener una idea mas clara. Para no perderse, debería confeccionar un pequeño esquema o guión de los temas que va exponer. Hable despacio, claro y con términos sencillos. Vuelque todo su potencial en la voz, ya que la radio no cuenta con la fuerza de la imagen. Sea puntual, y evite hacer ruidos con objetos en la mesa o el micrófono (también sonidos con la boca, los dedos, etc). Se oye todo en antena.

La entrevista con la prensa puede darse en distintos sitios. Le pueden llamar y pedirle entrevistarse en su despacho, o en las oficinas de su periódico o en un sitio neutral como puede ser un hotel. Al igual que en la radio, es conveniente charlar unos minutos antes para conocerse un poco mejor. En algunos casos, sobre todo gente famosa, se pide con anterioridad el cuestionario de las preguntas que se van a hacer. Y se perfila la entrevista real, para que no haya malos entendidos. Al ser un medio escrito ponga toda su atención en las respuestas, por que eso es lo que va a salir publicado. Y evite hacer comentarios “off the record” los periodistas son muy atrevidos y aprovechan todo.

Sepa con antelación quién le hace la entrevista, e infórmese sobre el. Y si puede lea alguna de las entrevistas que ha realizado. También debe saber si se va a hacer algún tipo de reportaje fotográfico, para cuidar de forma mas estricta el vestuario. No quiere decir que no vaya arreglado o no hable de forma clara, por no salir ni la imagen ni la voz en la entrevista, pero puede “descuidarla” un poco más. Infórmese de la edición en la que sale publicada su entrevista. Si es en su despacho o en su casa, ofrezca algo para tomar, y distendir un poco el ambiente.

En ambos casos, prensa y radio sea amable y derroche simpatía. Ponga el mayor énfasis en la palabra y menos en la imagen, que puede ayudarnos menos en estos casos. Procure conocer siempre de antemano a su entrevistador, el tipo de programa al que va a acudir o el tipo de prensa escrita en el que va a salir, para evitar alguna que otra sorpresa. Utilice el lenguaje apropiado según el tipo de entrevista (no es lo mismo un medio de información general, que un medio especializado).

6. Ruedas de prensa

Antes de dar una rueda de prensa debemos invitar a los medios. Enviaremos un comunicado (escrito, fax, etc), en el que habremos de indicar claramente:

  1. Quien da la rueda de prensa.
  2. Para que se da la rueda de prensa (objetivo de la misma).
  3. Lugar (aportando los mayores datos posibles), fecha y hora del acto.
  4. En determinados casos de adjunta carta o tarjeta de respuesta, para confirmar las asistencias.

Debemos hacer unos cuantos preparativos antes del acto:

  1. Capacidad de la sala. Hay que calcular el número de personas que van a acudir.
  2. Redactar los comunicados y resto de información escrita (dossier) a repartir.
  3. Cuidar la decoración, sobre todo si van cámaras de televisión y fotógrafos.
  4. Ofrecer un vino español o similar a los asistentes.
  5. Comprobar el resto de los detalles: megafonía, servicios, carteles identificadores en la mesa presidencial, control de acreditaciones, etc.

Una rueda de prensa es la que convoca una persona o entidad para dar a conocer detalles sobre algo (un producto o un hecho). Debemos ofrecer un mensaje claro y directo. Cumplir el objetivo para el que fue montada la rueda de prensa. Tenemos que saber que los medios van a reflejar la noticia tal y como teníamos pensado. Establezca unos turnos de preguntas para que los periodistas amplíen la información que desean cubrir. Deje los sitios más delanteros para la prensa gráfica. Y sitúelos siempre de espaldas a la luz (sobre todo en ruedas de prensa al aire libre).

Convocar una rueda de prensa, supone desplazar a muchos periodistas y cámaras hasta el lugar donde se celebra. Las mejores horas para ello, son a partir del mediodía hasta la hora de comer, y por la tarde, a partir de media tarde. Hay que tener en cuenta la importancia y objetivo de la rueda de prensa, ya que si la convocamos muy tarde, puede que no salga en los medios al día siguiente (si esa era nuestra intención). Posteriormente, es conveniente hacer un seguimiento en los medios de la repercusión de la información aportada.

7. Técnicas para hablar en público

Hablar en público no es nada fácil. Requiere definir bien los objetivos, ser claro, conciso, organizado y saber al público que nos dirigimos. Debemos poner un límite a nuestra exposición, no muy extenso para no “cansar” a los oyentes. No se deben decir más de unas 150 a 175 palabras por minuto, para que la gente pueda seguir correctamente su disertación. Tampoco diga menos, para que la gente no se distraiga o pierda interés por el tema.

  • Conocer los destinatarios. Quien va a ser nuestra audiencia: estudiantes, profesionales, empresarios … nos ayudará a enfocar nuestra exposición de forma correcta.
  • Organización. Exponer de forma organizada todos los temas nos permite que sea más fácil seguir el “hilo” de nuestra charla.
  • Extensión. Exponga solamente lo fundamental del tema. No quiera extenderse hasta agotar el tema. Acabaría cansando al público y perdiendo su atención.
  • Objetivos. Debemos concretar bien y de forma definida los objetivos de la charla, ponencia o conferencia. Tenemos que “tener claro” cual es el mensaje que queremos transmitir a nuestra audiencia, sin repetirnos en interminables palabras que no nos conducen a ninguna conclusión clara.
  • Ayudas. Cuente a su lado, con todo tipo de ayudas que hagan comprender mejor la exposición que está realizando: proyectores, ordenadores, diapositivas, gráficos y cualquier tipo de documentación que pueda facilitar a los oyentes.

Ahora bien, sin abusar de los mismos, marginando totalmente al orador.

  • Coloque el micrófono a la altura correcta y compruebe que el sonido llega a toda la sala.
  • Organice bien la introducción, desarrollo y conclusión de la charla.
  • No abuse de la gestos y la expresión corporal.
  • En la medida de lo posible, interactúe con los oyentes, para hacerlo más ameno.
  • Hable como si se dirigiera solo a una persona.
  • Si va con retraso, resuma partes poco importantes.
  • Evite cualquier tipo de distracción : ruidos, móviles, música, etc.

Uno de los modelos más conocidos para un correcta exposición hablada es el modelo SPAM. Este nos da 4 puntos básicos:

  • Situación. Tener en cuenta la hora y el lugar donde se va a celebrar el acto.
  • Propósito. Las metas que el orados espera obtener con su charla.
  • Audiencia. A que personas va destinado nuestra charla.
  • Método. Que método vamos a utilizar para nuestra charla.

El método a utilizar es de gran importancia para el éxito de la charla.

Tenemos como principales:

  • Informativo. Lo que se expone es nuevo para la audiencia, y se expone de forma clara y precisa, para que la información expuesta sea de utilidad al público asistente.
  • Persuasivo. El orador trata de explicar características de un producto o servicio, de convencer de la conveniencia del mismo.
  • Entretenimiento. El motivo de la exposición suele tener una finalidad de entretenimiento.

A parte del método elegido para su conferencia, charla o exposición, deberá tener en cuenta ciertos puntos básicos a cualquier tipo de charla:

  •  Ser breve en los agradecimientos y reconocimientos previos a la charla.
  • Mantener la cabeza elevada y mirar al frente y a la audiencia, siempre que podamos.
  • Cuidar la voz. Emplear un tono adecuado, una vocalización correcta y un volumen adecuado.

Lo mejor que podemos hacer antes de una “actuación” en público es practicar.

  • Lea su ponencia en alto varias veces para escucharse. En incluso, grábela y escúchese o tenga a alguien con Usted para que opine.
  • Utilice su lenguaje corporal y sus gestos, como si estuviese delante del público. Lo mejor es practicar delante de un espejo.
  • Procure memorizar las partes fundamentales del texto, para evitar una continua lectura del mismo y estar demasiado tiempo con la cabeza baja.

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