Artes y Humanidades

La universalidad de la ética

¿Qué es la ética?

Las personas por el hecho de serlo, tenemos una tendencia a querer lo mejor. El ser humano es el único pensante en lo posible. Queremos y esperamos algo: tenemos sentimientos. esperanzas y pensamos en la posibilidad: somos capaces de pensar en nosotros mismos y en Ios demás porque somos símbolos de los otros, la convivencia con otros seres humanos nos da sentido y razón de ser.

El hombre ama, tiene voluntad y busca más allá de aquello que le rodea y es. Tiene capacidad de autorrealización, todos queremos ser más humanos. Sartre decía que el deseo es el ser de Ia realidad humana, el hombre quiere ser más hombre porque no está acabado de ser, es indeterminado, no tiene una forma determinada, a diferencia de “los animales y la naturaleza”, el hombre está en posibilidad de ser, ¿posibilidad de ser qué? Lo que cada uno de nosotros queramos ser, pero queremos razones para ser, que den valor y sentido a nuestra existencia. Siempre preferimos y valoramos aquello que nos parece mejor, como la bondad, la paz, la justicia, el amor, etc., a esta capacidad de no ser indiferentes a nuestra existencia se le llama eticidad.

Como no existe una garantía para elegir siempre lo mejor, el desafío de la ética es precisamente controlar esa condición contradictoria. La ética funge como guardiana de la eticidad, la morada del ser humano, el hogar en el que somos plenos, que nos protege para querer ser siempre más humanos, le damos valor a lo que nos rodea: podemos hacer un mundo mejor o peor.

Te preguntarás ahora, ¿Qué es la ética?, ¿tiene algo que ver conmigo?, ¿será parte de mí?, ¿qué es la filosofía? Pues, la ética tiene que ver contigo, conmigo y con todos. Pero para comprender mejor, debemos entender qué relación tienen la ética con la filosofía y sus ideas fundamentales.


La ética se relaciona con la filosofía como si fuera sus manos, es un saber teórico práctico del hombre y su relación con los demás.

¿Qué es la filosofía?

La palabra filosofía proviene de los vocablos griegos philos (amor) y sophia (sabiduría) y significa “amor a la sabiduría”. Platón la definió como “deseo de saber”. Las preguntas que plantea la filosofía son especiales, ya que no sólo dan sentido o no a la situación que se vive, sino también dan razones de ser a quien pregunta. La filosofía parte de preguntar acerca de todo lo que está inmediatamente en el mundo, por tanto, es un quehacer propio del hombre que es fundamentalmente crítico y argumentativo, un quehacer que no nos deja indiferentes, afecta nuestros ser y nos humaniza, ya que es la reflexión lo que lleva a la libertad y mediante ella nos liberamos de prejuicios que obstaculizan una existencia plena.

La palabra ética proviene del vocablo griego ethos, que en este primer momento, puede definirse como “lugar de resguardo, refugio o protección“. De esta forma, podemos decir que la ética, cuida, asegura y protege al ser humano, dándole motivo para reflexionar en su actuar y su ser en el mundo. Pero además de este término, también significa hábito o costumbre lo que invita a pensar que es una actividad habitual que requiere disciplina y constancia para vigilar la esencia humana.

La ética es una dimensión de la filosofía, ya que reflexiona y da razones para el buen vivir. Asimismo, se vuelca sobre el ser humano como un ser que se relaciona con otros seres humanos y con el mundo que le rodea. Las relaciones hombre-hombre y hombre-mundo se basan en valores y antivalores. Para darle una dirección a este complejo de relaciones, la ética busca un conocimiento objetivo y fundamento de las mismas; además estudia la moral y el conjunto de normas o reglas que regulan una sociedad o principios que la rigen. Es decir, da la pauta del buen vivir, señala lo que se vale o no se vale de las relaciones entre personas.

Ética en el ámbito universal

Hoy en día es notable que a la par de una gran transformación de las sociedades, se produzca también la deshumanización de las mismas. Esto lleva a una profunda miseria moral y un vacío de valores éticos, que, además de ser fuente de fanatismos e ignorancias, conllevan a miseria física, cultural y económica, así como a la intolerancia y el declive social.

Como se reconoce en la introducción a la carta de constitución de la UNESCO: “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Por ello, en esta sociedad urge el fortalecimiento de valores éticos en todos los órdenes en los que se articula, desde la convivencia social hasta las estructuras educativas, pasando por las estructuras profesionales. políticas o económicas.

Existen principios éticos universales que nacen del reconocimiento de la dignidad humana y de la necesidad de su pleno desarrollo en convivencia, armonía y en paz. En ese contexto podemos declarar valores universales, como es respetar la diversidad multicultural, las creencias y las religiones, ya que trascienden los propios valores culturales y confluyen en principios comunes inherentes a todo ser humano, más allá de su raza, cultura o credo, en el cual ningún sistema político, social o religioso debe suplantar la autoridad de dichos valores en la conciencia de cada individuo.

El bien común será la meta más elevada que no anula al individuo, sino que lo potencie. Así todas las estructuras sociales (medios de comunicación, instituciones públicas y privadas, políticas, religiosas, etc.) deben estar constituidas por personas que, más allá de los códigos deontológicos corporativos, deben vivir una ética individual como la más firme garantía de justicia social.

La práctica habitual de las virtudes éticas hace al hombre moral, favorece la convivencia y la justicia, y dispone hacia la felicidad. Principios rectores de una sociedad justa, por lo que debemos vivir y fomentar el desarrollo de los valores universales. Desde esta plataforma, queremos destacar como punto de partida una serie de valores esenciales, valores universales que tú, yo y la sociedad debemos comprometernos para vivir y promoverlos colectivamente, como son el amor a Ia verdad y al conocimiento; la honestidad y la integridad personal; el amor y la bondad; la sensibilidad a la belleza; el respeto por el medio ambiente, el sentido de justicia y tolerancia activa entre otros muchos.

Los valores civilizados expresados en el arte, la ciencia, la religión y la política sólo pueden ser fruto de un esfuerzo de los individuos por desarrollar el bien común para la humanidad, creando una armonía insospechada que nos conduzca a forjar sólidamente un mundo mejor.

Los derechos del hombre

Un derecho es un título individual. Se dice que una persona tiene derecho cuando está legitimada o tiene un título a comportarse de determinada manera o a exigir de los demás que se comporten respecto a ella de determinada manera.

Existen derechos legales, derivados de la ley; derechos morales, cuando existen independientemente de la ley y se les conoce también como derechos humanos o del hombre, ya que están basados en normas y principios morales propios de los seres humanos. Estos derechos humanos pueden ser universales y sus características son que:

  • Están estrechamente vinculados a los deberes correlativos.
  • Exigen autonomía e igualdad para los individuos en la libre prosecución de sus intereses.

A diferencia con el utilitarismo, los derechos humanos expresan las exigencias morales desde el punto de vista del individuo, mientras que el utilitarismo lo hace desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto.

Emmanuel Kant (1724-1804) intentó una fundamentación filosófica de los derechos morales a Ia que llamó imperativo categórico, la cual requiere que cada individuo sea tratado como persona libre igual a cualquier otra. Kant elaboró dos formulaciones del imperativo categórico:

Nunca he de actuar excepto de tal manera que yo pueda también querer mi criterio pueda convertirse en ley universal.
Una acción personal es moralmente recta si y solamente si, al ejecutar la acción, esa persona no utiliza a los demás meramente como medios para promover sus propios intereses, si no que respeta y favorece su capacidad de decidir libremente por sí mismos.

Velásquez (2006) menciona que el imperativo categórico incorpora dos criterios para determinar el bien y el mal moral: la universalidad y la reversibilidad.

  • Universalidad: las razones de una persona para actuar deben ser razones por las que todos puedan actuar, al menos en principio.
  • Reversibilidad: las razones de una persona para actuar deben ser razones que esa persona estaría dispuesta a aceptar que otros usarán, incluso como base del trato hacia ella.

La filosofía kantiana tiene mucha aceptación, sin embargo, tiene algunas limitaciones. Es un principio genérico, no nos puede señalar por sí mismo qué derechos morales particulares tienen los seres humanos. La teoría no es universal ni se puede aplicar a todos los casos. Por ejemplo “un delincuente debe ser castigado” es un principio no moral en la conciencia del delincuente, ya que él no querría que se convirtiera en norma o ley general. No siempre es fácil conocer si uno utiliza a los demás como medios. De alguna manera, el imperativo categórico no es suficiente para fijar los límites de los derechos humanos y para equilibrar los diferentes derechos que pueden entrar en conflicto. La realidad social, en efecto, nos enseña que sobre estos dos puntos no hay dictámenes universales del imperativo categórico, sino gran diversidad de opiniones. Existen muchos ejemplos en donde la teoría de Kani es equivocada, pero en el comportamiento social es siempre éticamente positivo. Tratar a los demás no sólo como medios, sino como fines, como personas libres e iguales en dignidad.

La ley universal

Santo Tomás de Aquino define la ley natural como la participación en la criatura racional de la ley eterna en la mente de Dios. De acuerdo con su escuela, la Filosofía perenne, Dios gobierna el Universo con eterna y majestuosa sabiduría. y providencia amorosa. Dicho gobierno se expresa y realiza de manera diferente en los seres irracionales incapaces de autogobernarse por sí mismos y en el hombre. A los primeros, Dios los ha dotado de tendencias perfectamente controladas e insertas en su misma naturaleza para que puedan cumplir, de manera instintiva, con las tareas y funciones de cada uno. Por el contrario, el hombre como criatura racional dotado de libertad responsable, no actúa por naturaleza de una manera mecánica y predeterminada. La ley natural nos ofrece el cimiento válido y el fundamento sólido para la ética en general y para la ética en los negocios en la empresa.

La ley natural nos ofrece principios y criterios en dos niveles, uno general y otro próximo a las circunstancias concretas de cada cuestión o conflicto ético a resolver. En el área de la ética de los negocios, las ideas de justicia y equidad ayudan a aproximar los principios generales de la ley natural de las demás filosofías a los problemas concretos. Para ello, debemos tener claro dichos términos:

— La justica y la equidad se refieren al trato que se les da a los migrantes de un grupo cuando se requiere distribuir beneficios y cargas —

Por ejemplo, cuando hay que administrar normas y reglas; y cuando las personas son castigadas por el mal que han realizado o compensados por los daños que han sufrido.

En cierta forma los derechos morales individuales están basados en la Justicia. Se suele distinguir tres especies de justicia:

  1. La conmutativa: pretende regular el principio de igualdad, es decir uno debe recibir lo mismo que uno hace. De aquí nace precisamente la idea de una divinidad que lleva una venda sobre sus ojos para asegurar una conducta imparcial. ya que en este contexto, se evalúa sólo lo relativo a la acción y todo lo involucrado con ella.
  2. La distributiva: Consiste en el reparto de las cargas, empleos y beneficios, en razón de las capacidades objetivas y méritos de los gobernados. La igualdad, en este tipo de justicia, consiste en hacer desiguales a los desiguales, es pues una igualdad proporcional que no es aritmética sino geométrica, por ejemplo si un premio que se ha de distribuir tiene un valor de seis, pero uno tiene mérito como de doce y el otro como de ocho, se dan cuatro al primero y dos al segundo. La finalidad de la justicia distributiva es la defensa de los derechos de los ciudadanos. Distribuye los bienes o cargas, de modo proporcional a las capacidades de cada persona. Así, las cargas fiscales deben recaer más sobre quienes objetivamente tienen mayor capacidad de aportar, y menos a los que no tienen.
  3. La social: Esta justicia es considerada como un imperativo ético. político y jurídico del estado, cuyo núcleo es la idea inviolable de la dignidad humana, de la libertad y de la solidaridad. Aquí la equidad es el signo de la justicia social, se remite a los sectores más desprotegidos de la sociedad. Coloquialmente se cita que mientras la justicia tradicional es ciega, la justicia social debe quitarse la venda para poder ver la realidad y compensar las desigualdades que en ella se producen.

En la ética en los negocios, la más importante de estas tres clasificaciones de justicia es la distributiva. Su principio señala que los iguales han de ser tratados igualmente y los desiguales, desigualmente. Por tanto, entre más responsabilidades se tiene, mayores beneficios se tendrán también.

La ética profesional

La deontología es la ciencia de los deberes de una determinada profesión o de la ética de los deberes pragmáticos, o sea aquellos que se fundan en sus efectos prácticos, adaptados a las condiciones reales que se dan en el desarrollo de esta actividad.

La primera profesión a la que se aplicó la deontología fue la medicina en 1845. Después se introdujo en otras, pero sólo como un pequeño reglamento. Actualmente estas normas mínimas existen prácticamente en la mayoría de las profesiones universitarias (de administradores. abogados, ingenieros, periodistas. médicos), carreras técnicas y profesionales (contadores); labores públicas, empresariales y políticas; e incluso en pequeños oficios, como el de los bibliotecarios. Este pequeño reglamento está expresado en lo que se conoce como códigos de ética, ya sean nacionales e internacionales, de los cuales también hablaremos en este tema. Los códigos de ética son los que dirán qué es lícito e ilícito, correcto e incorrecto, aceptable e inaceptable; por tanto, no debe estar ajeno a la actuación profesional. Cabe mencionar que las faltas a este no están regidas por una sanción del Estado (excepto que se infrinjan las leyes), son los órganos de autocontrol de las respectivas profesiones los que se encargan de estos asuntos, es decir, los colegios profesionales.

Hay personas que dejan a un lado estos márgenes, generalmente por un afán de lucro inmoderado. Por ejemplo, al defraudar a la empresa en la que prestan sus servicios, o al recibir un pago adelantado por un servicio profesional que nunca llegan a realizar, creen que con eso saldrán de una crisis momentánea, sin embargo, es bien sabido que lo único que pueden obtener es la cárcel. Con respecto a esto, algunos especialistas señalan que: “A pesar de mencionar constantemente los valores éticos, éstos hoy en día están en crisis. si los comparamos con otros principios e ideales que de hecho están dirigiendo nuestras vidas: el éxito, el dinero y el placer”. Por tanto, estos tres últimos factores si no son aprovechados de buena manera pueden conducirnos al fracaso y a una falta de ética.

La deontología

Santos et al (2008) señalan que el término deontología se atribuye a Jeremías Bentham (1832), quien entendía un saber que enseña al hombre la manera de dirigir sus emociones para que queden subordinadas en cuanta sea posible a su propio bienestar.

De acuerdo con Santos et al (2008), la deontología entraña una serie de virtudes y actitudes que los profesionistas deben poseer y aplicar para hacer posible la moralización de la comunidad. Entre las virtudes que conforman un ejercicio ético de la profesión se encuentran la justicia, la caridad. la virtud intelectual y la dignidad personal.

Para Bentham, la deontología se aplica fundamentalmente al ámbito de la moral. Es decir, a aquellas conductas del hombre que no forman parte de las hipótesis normativas del derecho vigente, aquellas acciones que no están sometidas al control de la legislación pública. Esto sugiere una de las intenciones de la redacción de los códigos deontológicos: explicitar la dimensión estrictamente moral de una profesión, aquellos comportamientos exigibles a unos profesionales, aunque no estén delimitados jurídicamente, o quizá, por ello mismo.

La teoría deontológica la podemos considerar como una teoría ética que se ocupa de regular los deberes, traduciéndose en preceptos, normas morales y reglas de conducta, dejando fuera de su ámbito específico de interés otros aspectos de la moral.

Cuando esta teoría se aplica al estricto campo profesional hablamos de deontología profesional y es ella, en consecuencia, la que determina los deberes que son mínimamente exigibles a los profesionales en el desempeño de su actividad.

Es habitual que estos deberes se plasmen en códigos. Por ello, con frecuencia escuchamos hablar de determinados códigos de ética en diversas profesiones, como documentos que rigen la actuación de los representantes de una profesión con el fin de que mediante el buen hacer se obtengan resultados deseables.

La deontología es una ciencia que trata del estudio de Ia moral y Ia ética. Cuando aplicamos estas virtudes al ejercicio de cada una de nuestras profesiones, toma el nombre de deontología profesional. Los filósofos griegos, como Aristóteles, manifestaba que si una sociedad, pueblo, nación o país quería prosperar, debía existir en ella el progreso, no sólo desde el punto de vista de la técnica, la ciencia o la economía sino también de las personas. Para que este tipo de progreso pueda consolidarse y perdurar, necesita indiscutiblemente que cada uno de los componentes de la saciedad aplique sus virtudes morales en su quehacer cotidiano.

Cada uno de nosotros actuamos en nuestra vida diaria (familiar, académica, laboral, social, etc.) bajo un código de comportamiento moral. Hemos integrado este código incluso antes de nuestro nacimiento, porque sus factores genético, familiar. académico (escuelas. colegios. universidades. etc.). la presión social y las creencias religiosas tienen influencia importante en todos los individuos.

Lamentablemente, en la actualidad el ser humano atraviesa una crisis de identidad. No otorga la importancia necesaria a la actuación ética,moral.responsable y adecuada que cada una de sus actividades. tanto en el ámbito académico como profesional y personal, requieren. Hoy en día se ha dado prioridad a los llamados antivalores. Las consecuencias podemos palparlos en cualquier ámbito. La sociedad exige que nuestras actividades diarias tengan como directriz principal la moral y la ética. En la administración, debemos indiscutiblemente manejarnos no sólo con parámetros académicos, sino que imperativamente nuestro actuar deberá basarse en la deontología. ya que las repercusiones se manifiestan no sólo en la parte económica, sino también en la social y, sobre todo, en la legal.

Comencemos por definir la profesión antes que la ética profesional. La palabra profesión se define desde su origen del latín: professio-onis que significa “acción y efecto de profesar“. Por profesión se entiende una ceremonia en la que alguien profesa algo, pero al mismo tiempo se refiere al empleo, o facultad que alguien ejerce y por el que se recibe una retribución. Otra definición es “costumbre o habilidad de la que puede jactarse alguien”. La profesión la podemos definir como una actividad personal, puesta de manera honrada y estable al servicio de los demás y en beneficio propio.

La palabra profesión estrictamente se designa para las carreras universitarias. Pero hablando de manera general, también incluye los oficios y trabajos permanentes que son remunerados, aunque no se requiere de un título universitario. La ética de las profesiones se entiende como una de las éticas aplicadas que se nutre de variadas fuentes como son: la tradición heredada de los profesionistas y las demandas sociales. entre otras. La actividad profesional había estado al servicio de los ideales de vida buena y de convivencia justa. Como buena vida entendemos la aspiración ética que orienta los proyectos de vida de las personas eligen para sí mismas de una forma autónoma; y por realización personal, el desarrollo del potencial los ideales de superación. Ambas están asociadas con Ia vida buena.

En la sociedad actual, la aspiración de trazar un proyecto de vida se considera como un derecho legítimo. Por tanto, resulta de suma importancia poner atención a la idea de convivencia justa, que es la propuesta ética cívica con la finalidad de que el profesional pueda ajustar su proyecto de realización personal a esa exigencia. La forma de actuar de los profesionales tiene una repercusión directa o indirecta en las vidas de las personas dentro de nuestra sociedad. Por ello es importante que el profesional cuente con un marco de referencia claro acerca de los principios éticos y los ideales de comportamiento que oriente sus decisiones en lo referente a la profesión.

¿Qué es la ética profesional?

La ética profesional no difiere mucho de la ética en general, su diferencia radica en la aplicación o campo de acción. En la ética profesional la aplicación se encuentra en las circunstancias concretas de cada profesión. Entendemos que la ética es una búsqueda racional para lograr vivir mejor, tomando en cuenta los deseos personales, y las diferentes circunstancias que influyen en el contexto de nuestra vida como seres sociales. Al convivir en sociedad necesitamos mantener relaciones cordiales con las personas con las que interactuamos, ya sea en el ámbito familiar. laboral, escolar o social, para ello requerimos de una serie de reglas que son impuestas. dependiendo de las características que tiene cada sociedad en particular. En dichas reglas se señala que está bien o que está mal,qué actitud es permitida o cuál no, en pocas palabras todo aquello que deseamos sea respetado y que los demás hagan o nosotros hacer para vivir en armonía. En virtud de que el entorno social y cultural de cada región es diferente, no podemos decir que son las mismas reglas para todas las sociedades existentes. Como lo anterior, la ética profesional sólo se aplica al ámbito profesional, estableciendo reglas de convivencia que nos permitan mantener relaciones profesionales efectivas.

González (201O) menciona una definición ofrecida por el filósofo y sociólogo Max Weber según la cual la profesión es “la actividad especializada y permanente de un hombre que normalmente, constituye para él una fuente de ingresos y, por tanto,un fundamento económico seguro de su existencia (La ética protestante y el espíritu del capitalismo)”.

Es muy importante tener cuidado al juzgar como profesional cualquier ocupación que no requiera un título universitario, acción que sucede frecuentemente en nuestra vida. Es normal decir que un albañil realiza un trabajo muy profesional o comentar que un ladrón robó tal cosa de manera profesional. Estos ejemplos quedan fuera de lo que realmente es ser profesional, posiblemente le damos dicho adjetivo porque lo que realizaron lo hicieron muy bien, a pesar que en el caso del ladrón no se habla de que la actividad que realiza sea buena, sino que este llevó a cabo su fechoría con mucho cuidado. Es importante que nos quede claro que ser profesional requiere de otros elementos para que así lo sea.

Para González (201O), el que una persona posea una destreza, cualquiera que ésta sea, no basta por sí misma para calificar al todo, de la acción de esa persona. Podrá tener algo de profesional, pero al menos que tenga también otras características esenciales, no puede decirse que cualquier ocupación sea una profesión, y que cualquier persona dedicada a ella sea un profesional.

Tenemos claro que cada profesión tiene sus propias características bien definidas y no todas comparten la misma forma de responder ante diversas situaciones. Para ser profesional se requiere de un profesionalismo, basado en una serie de principios que varían dependiendo cada disciplina. Sin embargo, podemos mencionar algunos básicos que permiten lograr el profesionalismo y son empleados en diferentes campos. La aplicación de los principios comunes para el profesionalismo dependen de cada profesión con base en las circunstancias muy específicas con las que se tenga que enfrentar.

Consideramos que algunos de los principios universales, más comunes para lograr el profesionalismos son los siguientes:

  • Principio de autonomía: Es la obligación de reforzar la capacidad de las personas para elegir por sí mismas. Esto conlleva la obligación de respetar los valores y las opciones personales de la persona en las decisiones que le atañen vitalmente.
  • Principio de respeto: Se basa en tratar como sujetos autónomos, capaces de tomar decisiones por sí mismos, siendo consecuente con la convicción de que todo ser humano está dotado de libertad, tiene capacidad de conocer y entender los problemas, tomando las decisiones para superarlos.
  • Principio de responsabilidad: Se trata de darnos cuenta de que todas nuestras acciones tienen consecuencias y al ser quienes las realizamos también las consecuencias le pertenecen.
  • Principio de no-maleficencia: Nos indica que no debe producirse ningún daño a la persona o ser vivo con la que se esté tratando. Al hablar de no maleficencia requiere que el profesional haga un balance entre la necesidad práctica de tomar una acción frente a casos concretos en los que no es posible una acción sin riesgo.
  • Principio de beneficencia: Sustenta que en todo momento el profesional busca mediante su acción, maximizar los beneficios y minimizar los riesgos de la acción.
  • Principio de justicia: Indica que debe existir un reparto equitativo de cargas y beneficios en el ámbito del bienestar vital, evitando la discriminación en el acceso a los recursos.
  • Ser profesional no solamente implica hacer bien la labor que corresponde, también conlleva la aplicación de la ética para que nuestra labor profesional se vea beneficiada y recompensada. El buen empleo y uso de los conocimientos morales e intelectuales que nos provee la ética como dogma de comportamiento, es la clave que nos llevará al éxito, no sólo como personas, sino también como entes colectivos que desempeñamos funciones en una sociedad, en la que cualquier manera de pensar o actuar nuestra influirá directa o indirectamente en nuestra vida. Por ello, en el ejercicio de nuestra profesión debemos llevar a cabo ciertos deberes profesionales que resultan imprescindibles y que veremos a continuación, como una forma de regular conductas antiéticas que dañen a la comunidad.

Los deberes profesionales

En el ejercicio de las profesiones se producen bienes y servicios que la sociedad demanda. Éticamente hablando entendemos por bienes, lo que se desea. Existen bienes materiales e inmateriales. Al hablar de bienes materiales nos referimos a todas las cosas en concreto, como el dinero, un carro, ropa, alimentos, etc.: y por bienes inmateriales, a los que no están concentrados en un objeto. Por ejemplo, el tiempo, la educación y el amor, entre otros. Todas las personas estamos compuestas por bienes, materiales o no. En el ejercicio De la profesión es importante recordar que las profesiones están constituidas socialmente, por lo que pueden atraer o acarrear bienes externos, como fama, competencia, dinero, etc.

Específicamente hablando de bienes externos, entre más tienen unos, menos tienen los demás. Con esto quiero decir que entre más poder obtiene un individuo ético, mejor existencia habrá para los otros. En la práctica profesional, producir bienes internos a la profesión es una acción deseada por el profesional y, al ser su profesión un producto social, el bien es al mismo tiempo un deber. El profesional tiene el deber de producir el bien que su área de conocimiento domina, así como de responder por su saber. Asimismo también posee derechos, como el ser remunerado y reconocido por su buen desempeño.

De esta forma, nos encontramos con criterios éticos para las prácticas profesionales como:

  • Bienes externos: son bienes auténticos y válidos, pues la práctica profesional responde a la satisfacción de una demanda social mediada a través de las instituciones.
  • Bienes internos: no deben estar subordinados a los bienes externos, pues de lo contrario se pervierte el proceso y se da cabida a la corrupción.

Los bienes externos deben lograrse y utilizarse de tal modo que potencien los bienes internos.

Un ejemplo de los deberes típicos del profesional es el secreto profesional. El cliente confía esperando una solución a su problema. El profesional no tiene derecho de divulgar lo que el cliente le ha confiado, sólo lo podrá difundir dicha información, en caso de ser para el beneficio del cliente o para evitar daños a terceros. Otro deber es propiciar la asociación de los miembros de su especialidad. La solidaridad es uno de los medios para incrementar la calidad intelectual y moral de los asociados. Al profesional se le exige actuar de acuerdo con la moral establecida, por lo que, debe evitar defender causas injustas, usar la ciencia como instrumento del crimen, producir artículos de mala calidad, hacer presupuestos para beneficio propio únicamente, dar falsos informes, etc.

Cuando un profesional realiza su trabajo con honestidad dentro y fuera de la práctica profesional, le traerá confianza y prestigio, lo cual no deja de ser un estímulo que lo impulsará con mayor seguridad en el recto ejercicio de su profesión. Son diversos los elementos que influyen en el actuar de un profesional.

Los deberes son exigencias, imposiciones que no podemos decidir hacer o no, las cuales recaen sobre la responsabilidad de cada uno de nosotros. Mientras mejor los cumplamos, más derechos tenemos a una convivencia social tranquila.

El cumplimiento del deber es un rasgo que enaltece y resulta relevante de la conducta humana. En el orden privado habla elocuentemente de la educación del individuo y de la pureza de sus convicciones, y en el ámbito público afianza sus relaciones sociales y auguran mucho éxito, valor que todos perseguimos.

Por ende, cada profesional tiene la indeclinable obligación de convertirse en medio ejecutor de sus deberes. Es el cauce oportuno con el que ordinariamente contamos para colaborar en la resolución de los problemas sociales y para intervenir en Ia construcción de un mundo más justo.
Los deberes profesionales son, por otra parte, el cauce más oportuno con el que ordinariamente contamos para colaborar en la resolución de los problemas sociales y para intervenir en la construcción de un mundo más justo.

Vocación y finalidad profesional

La vocación es la transcripción de vocatio que proviene de vox (voz). y significa “palabra”. Vocación significa el llamado que se efectúa por la palabra, sería la palabra nacida desde el interior de cada persona como un llamado que convoca a ir hacia una dirección. Se dice que quien tiene vocación es aquel que ha recibido un llamado proveniente de una voz que emana desde la conciencia de cada cual. En términos generales la vacación es un asunto opcional y personal. En el siglo XIX. con el advenimiento de la Revolución Industrial, las diversas profesiones se ven en la necesidad de entrar en un proceso de especialización.

Sáenz (2002) expresa que la elección de la profesión debe ser completamente libre. El sujeto debe guiarse por sus propias cualidades y circunstancias. Quién elige de acuerdo con su propia vocación tiene garantizada ya la mitad de su éxito laboral.

La vocación se entiende como la disposición para que una persona sea especialmente apta, para realizar determinada actividad profesional. Las personas que eligen la profesión de acuerdo con su propia vocación tiene garantizada parte del éxito laboral, por su parte aquellas personas que no consideran sus cualidades y preferencias durante su elección, debido a diversos motivos. como la tradición familiar. tienen asegurado un gran porcentaje de su fracaso laboral. La profesión es algo que debe ser elegida de manera libre.

La finalidad del trabajo profesional es el bien común. Durante la capacitación para ejercer un trabajo, se orienta al profesional para realizar un mejor rendimiento en las actividades especializadas a fin de lograr un beneficio para la sociedad. Por ejemplo, un abogado lucha por la justicia. Una profesión sin una finalidad se convierte en un medio de lucro o en el instrumento de degradación moral de la persona.

Capacidad profesional

El profesional debe tener entre sus cualidades y con base en su preparación. tres capacidades básicas: la capacidad intelectual. moral y física.

  • La capacidad intelectual es el bagaje de conocimientos propios de la profesión que hacen a una persona apta para desarrollar trabajos especializados. Estos conocimientos son adquiridos durante sus estudios. En la práctica profesional, debe continuar preparándose ya que la actualización constante es muy importante, por lo tanto, el profesional debe tener disposición práctica durante su trayectoria profesional.
  • La capacidad moral es el valor que tiene el profesional como persona y que otorga dignidad, seriedad y nobleza a su trabajo. No sólo incluye la honestidad en el trato, los negocios o la responsabilidad en el cumplimiento de lo pactado, sino que más allá. La capacidad moral es primordial para todo profesional, ya que destaca su propio trabajo y lo hace valer como persona fuera del ámbito laboral.
  • La capacidad física se refiere específicamente a la salud, que es importante cuidar y las aptitudes físicas, que siempre es importante cultivar, ya que el hombre es materia y espíritu.

Ética profesional en la administración

En nuestra sociedad existen muchos principios aceptados de lo que es correcto e incorrecto, los cuales son universalmente reconocidos y también están codificados en leyes. Por ejemplo, en eI área de los negocios existen leyes que gobiernan Ia responsabilidad deI producto (Ley Federal de Protección al Consumidor), los contratos y el cumplimiento de los mismos (Código Civil), la protección de la propiedad industrial (Ley de Propiedad Industrial), la conducta competitiva (Ley antimonopolios) y la venta de valores (Ley de Mercado de Valores). El quebrantamiento de estas leyes no sólo va contra Ia ética, sino que también es ilegal.

En este curso se sostiene que la meta primordial de los administradores es la aplicación de estrategias que maximicen la rentabilidad a largo plazo y el crecimiento de las utilidades de la empresa, sin pasar por alto el deber y la ética profesional. Por ello, los administradores deben actuar dentro de la ley cuando traten de maximizar esa rentabilidad de la empresa. Como se ha visto en esta unidad, existen administradores que quebrantan la ley y otros que se aprovechan de las no pocas ambigüedades y claro-oscuros de nuestro sistema legal. Todo ello con el fin de emprender acciones que en el mejor de los casos son legalmente sospechosas y siempre claramente no éticas.

Es importante comprender que la conducta ética va más allá de actuar dentro de los límites de la ley. Por ejemplo, la empresa Nike tiene fábricas en países en vías de desarrollo en Ias que se explota al trabajador al producir zapatillas destinadas a los consumidores de los países desarrollados. Aunque Ia empresa no quebranta ninguna ley por usar mano de obra barata y tampoco sus subcontratistas, muchos consideran según los estándares del mundo occidental, que no es ético explotar la fuerza laboral. En esta sección se examina la importancia de una ética en las organizaciones, así como la importancia de que éstas tengan un código de ética que regule las actividades de los administradores como líderes de la organización y las medidas que pueden tomar para asegurarse de que las decisiones estratégicas para maximizar utilidades no sólo sean legales, sino también éticas.

Los problemas éticos a los que se enfrentan los administradores abarcan una amplia gama de temas que veremos en Ia unidad tres. Sin embargo, la mayoría de ellos se suscitan debido a un conflicto potencial entre las metas de la empresa o de los administradores y los derechos fundamentales de interesados importantes, es decir, accionistas, clientes, empleados, proveedores, competidores, comunidades y el público en general. Los interesados tienen derechos básicos que se deben respetar y no es ético violarlos.

Códigos de ética y moral

La ética profesional se representa por medio de los llamados códigos de ética implementados dentro de toda empresa u organización. Éstos son los instrumentos que compilan en un solo lugar un conjunto de normas de ética profesional. Comúnmente los códigos se tratan como leyes que corresponden al campo del derecho y no al de la moral. Los códigos morales son instrumentos, documentos redactados y publicados por alguien que tiene autoridad (no política) que lo hace competente en ese campo y ante ciertas personas. Por ejemplo: una asociación profesional puede formar comités de ética a los que se reconoce como autoridad y a los que se les encarga definir los criterios orientadores para todos los integrantes del grupo.

Los códigos de ética son instrumentos establecidos por el interés de un grupo en particular, para orientar las acciones morales de sus integrantes en un determinado sentido. Idealmente contienen criterios para orientar la acción más que para controlarla. Los criterios contenidos en un código de ética deben indicar los mínimos exigibles al profesional, cuya violación será signo de falta de profesionalismo. También debe incluir criterios que explicitan los bienes y valores que justifican y dignifican el oficio.

El código de ética profesional tiene que ser particular. ya que responde a las situaciones frecuentes o importantes para una profesión.

Los principios mínimos que deben contener los códigos de ética empleados en el ámbito profesional son:

  • Confiabilidad, resultado de la honradez, la integridad y la lealtad de las acciones.
  • Respeto, fundamentado en los derechos de las personas, y referidos a los derechos humanos y laborales.
  • Responsabilidad, que regula la conducta en la relación con promesas y expectativas.
  • Equidad, entendida como corrección y justicia de las acciones, observando los procesos debidos y la imparcialidad respecto a los derechos involucrados.
  • Cuidado para hacerse cargo del bien de las personas, para llevar la acción ética más allá de los límites del mínimo cumplimiento de las disposiciones de la justicia y evitar el daño.
  • Ciudadanía, que como mínimo implica la obediencia a la ley y el respeto del entorno, incluido el ambiente.

Estos principios de largo alcance pueden aplicarse en situaciones concretas dentro de la administración de una empresa u organización.

Los instrumentos del código de ética no pueden influir en la actuación de las personas. pero sí pueden incluirse en las conductas cuando forman parte de un entorno de reforzamiento de la conducta ideal.

Son muchas las ventajas internas y externas que se pueden lograr siendo éticos y aplicando, mediante un código de ética, esas normas y valores que permiten mejorar en el cumplimiento de los objetivos o propósitos de la empresa u organización, y además atraer una serie de beneficios externos que lograrían la diferencia en el mercado y sus competidores. Por ejemplo:

  1. Confiabilidad
  2. Aumento en ventas
  3. Posibilidad de modificar hábitos de consumo
  4. Mejorar la imagen
  5. Aumentar visibilidad
  6. Lograr la diferenciación entre sus competidores
  7. Mejorar las relaciones públicas
  8. Contrarrestar publicidad negativa
  9. Generar empatía
  10. Lograr lealtad

Cada empresa u organización al aplicar la ética tendrá sus propios beneficios, dependiendo los objetivos que se propongan cumplir.

Aplicar los códigos de ética en la profesión permite niveles altos de competitividad, lo cual significa dominar conocimientos científicos y tecnológicos. De alguna forma esto es verdad, ya que contar con conocimientos es una de las características del profesional. Sin embargo, no es la única ni la más importante, pues lo que da sentido a la existencia de las profesiones es la búsqueda del bienestar del hombre en lo individual y en lo colectivo. Esto cobra importancia en la actualidad, cuando el hombre se ve rodeado por una visión altamente pragmática y utilitarista, donde lo más importante es la búsqueda del bienestar económico, lo que parece ser el objetivo de nuestra sociedad.

La creación de profesionales donde Ia visión humanista no se contemple está destinada a fracasar. Se puede contar con los avances científicos, pero sin los valores esenciales del hombre, ni las empresas ni los individuos se realizan y al final terminaríamos con todo lo que nos rodea.

El profesional se ha convertido en uno de los elementos más importantes de las empresas, al grado que en un futuro inmediato no será suficiente incorporar la visión tecnológica, ni mejorar la relación económica si no se incorporan valores en el manejo y conducción de las actividades de la empresa, en los que el profesional desempeñe una función primordial.

La creación de profesionales donde Ia visión humanista no se contemple está destinada a fracasar.

Se puede cantar con los avances científicos, pero sin los valores esenciales del hombre, ni las empresas ni los individuos se realizan y al final terminaríamos con todo lo que nos rodea. El profesional necesita incorporar en su formación científica valores éticos fundamentales que le permitan satisfacer demandas sociales, en su práctica, como el compromiso personal y social. Sus acciones deben ser orientadas por los valores dirigidos a ayudar a la saciedad, al ambiente y a ellos mismos. Por ello:

“La realización profesional depende del buen comportamiento ético”

La importancia de una práctica ética en las organizaciones

Ser un administrador efectivo en una empresa u organización es una labor muy demandante, pero en Ia actualidad, se enfrentan desafíos muy particulares. La cada vez más alarmante contaminación industrial nos recuerda que al destinar recursos, los administradores inevitablemente incurren en ventajas y desventajas, sin importar lo que hagan o dejen de hacer. El estudio de quién resulta y debe resultar beneficiado o perjudicado por una acción en particular, se denomina ética. Esta disciplina filosófica estudia también quien goza de derechos de cualquier índole. En un plano superficial, es relativamente fácil juzgar si una práctica empresarial es correcta e incorrecta en términos de ética. Lo complejo, en particular cuando las normas convencionales no son aplicadas, consiste en comprender los conceptos y las técnicas de Ia toma de decisiones éticas, para poder establecer juicios de orden moral más adecuados.

Desde el punto de vista meramente filosófico, la ética es la ciencia que estudia las actuaciones humanas en cuanto se relacionan con los fines que determinan su rectitud. En general toda ética pretende determinar una conducta ideal del hombre. Desde la perspectiva de la ética especial o de ontología, que trata de los deberes impuestos al hombre según los distintos aspectos o campos en que se desarrolla su vida, es donde podemos ubicar su importancia en el desarrollo del ejercicio profesional de la administración de personal.

De esta forma, las normas éticas y morales sobrepasan las prohibiciones de la ley y el lenguaje de “no debes”, e incluyen las cuestiones del deber y el lenguaje de “se debe y no se debe hacer”. La ética se refiere al deber humano y a los principios en los que se apoyan estas obligaciones.

Todas las empresas tienen una obligación ética, en términos de normas y deberes, como simples reglas; y en términos de valores. como libertad, igualdad, solidaridad, respeto activo y diálogo.

La administración de personal, en consonancia con las directrices del ejecutivo principal y de los propietarios, debe promover la generación de tres elementos éticos fundamentales que permitan el desarrollo de los valores: la ética de la responsabilidad, la ética hacia el interés de todos y la ética de la organización.

La ética es relevante para todo individuo y, sin duda alguna, se encuentra inmersa en el ámbito empresarial. En cada decisión siempre deberá tomarse en cuenta la ética. Sin importar si se trata de negociaciones con nuestros proveedores. nuestros colaboradores o nuestros competidores, la ética siempre deberá estar presente.

Hoy en día existen más organizaciones que luchan por una transparencia en las actividades basadas en códigos éticos y el uso de Internet como herramienta de comunicación social. Las empresas deben considerar Ia ética como valor indispensable antes de actuar. “Sin valores sólidos estamos acercándonos al desastre de nuestra organización”. Desafortunadamente,hay quienes ponen por encima de la ética y los valores. los resultados financieros sin darse cuenta que la ética profesional puede ser una fuente de ventajas competitivas. ya que mediante ella se pueden atraer clientes potenciales y colaboradores de primer nivel.

El comportamiento ético dentro de las empresas es de gran importancia para todos los integrantes de la misma: directivos, supervisores, niveles operativos, etc., ya que todos y cada uno influyen en la productividad organizacional.

La ética, como ciencia que estudia los actos morales, puede ser muy compleja, con numerosos enfoques y teorías. sobre todo. para Ios que desconocen el tema. Sin embargo, no por ello debe ser descuidada o menospreciada en la práctica empresarial. Generalmente, un trabajador será productivo cuando esté motivado.

En esta motivación influyen numerosos factores. mismos que son atendidos por los directivos de Ia empresa, pero no en su totalidad. Para que exista una motivación plena. el trabajador debe sentirse satisfecho en todos los aspectos, incluyendo el aspecto moral.

  • Cualquier persona que labore en una empresa, independientemente de su posición jerárquica, puede experimentar insatisfacción cuando realiza algunas actividades, políticas o toma de decisiones que perciben como “poco éticas”.
  • Cualquier persona que labore en una empresa, independientemente de su posición jerárquica, puede experimentar insatisfacción cuando algunas actividades, políticas o toma de decisiones las perciben como “poco éticas”.

En varias ocasiones, hemos escuchado a diversas personas, la expresión: “No es justo, tal persona llega tarde y a los demás nos descuentan del sueldo o nos castigan”, “si le falta dinero al cajero, tiene que pagar el faltante, pero si sobra no dicen nada y se quedan con él”, “qué puedes esperar deI gerente, si sobornó a los del sindicato para que firmaran el contrato”. Podríamos seguir listando un sinfín de ejemplos que cotidianamente desmotivan a los trabajadores y,con ello, disminuye la productividad .Asimismo, es muy probable que la insatisfacción individual influya en el clima laboral y, con ello, la desmotivación se generalice produciendo resultados negativos para Ia empresa.

Otro aspecto importante en que influye la ética es la toma de decisiones. Un directivo puede tomar un sinfín de decisiones rutinariamente, sin embargo, pocas veces se cuestiona sobre eI efecto benéfico o perjudicial que pueda tener la decisión en otras personas, ya que generalmente se atiende sólo a los objetivos de la empresa. Lo anterior no significa que no deben atenderse los intereses de la empresa, sino que deben tomarse las decisiones con otro enfoque.

Por ello, que el directivo debe considerar la prudencia, responsabilidad, visión, autocontrol, etc. en su toma de decisiones y no solamente el aspecto cuantitativo de la misma, si producirá ganancias u oportunidades de crecimiento a la empresa, sino también las repercusiones que pueda tener en los trabajadores. De esta forma, en una negociación, se buscará el beneficio de ambas partes, en condiciones de equidad; o en un plan de reorganización de Ia empresa se pretenderá prescindir del menor número posible de empleados u orientarlos hacia otros trabajos.

Un aspecto más en que influye en el comportamiento ético es la reputación o imagen, ya sea individual o de la empresa. Cuántas veces hemos oído, incluso dicho: “no hagas tratos con él, es muy corrupto”, “mejor no entre a trabajar en esa empresa, tratan muy mal al personal y si no eres amigo del gerente, te pagan menos”, “con él no tienes problema, es muy recto en sus tratos”, “no compres en esa empresa, a cada rato te dan gato por liebre en lo que venden o viene con menor peso”. Con lo anterior, podríamos inferir la importancia que tiene la reputación en una empresa o individuo. Tal vez un excelente trabajador que desee colaborar en nuestra empresa se desmotive ante nuestra reputación y prefiere laborar con nuestra competencia.

Cuando una empresa o individuo tiene un comportamiento ético, estará generando confianza en los demás. La confianza es un factor indispensable para lograr un trabajo armónico en cualquier empresa. Si un trabajador tiene confianza en su jefe, estará seguro de que las decisiones que éste tome serán en beneficio de todos, y cuando el jefe confía en su subordinado, estará seguro que pondrá su mejor empeño en las actividades encomendadas. Con base en lo anterior, se puede afirmar que el comportamiento ético produce enormes beneficios para la empresa y los trabajadores. Con ello, se puede lograr la lealtad de los empleados y los clientes hacia la empresa.

Un efecto muy importante y tangible del comportamiento ético dentro de la empresa, son los costos y gastos. ¿Qué sentido tiene gastar en los controles de asistencia, como reloj, tarjetas, supervisión, entre otros, si en caso de una inasistencia el mismo trabajador informará de la situación al responsable?

La ética es indispensable para lograr rentabilidad en los negocios, ya que éstos se hacen con y para personas. Por ello, es un error llevar la interacción estrictamente al enfoque del beneficio provechoso para el que se considera más fuerte.

La honradez en nuestra organización es una de las exigencias del hombre y, por supuesto, de nuestros clientes. En la competencia empresarial aplica la estricta visión de la ética.

Fuente: Universidad abierta y a distancia de México. Curso de Ética. Ciudad de México.