Estructura socioeconómica de México

Modelos económicos de México del periodo 1940 – 1982

El contexto nacional e internacional de los años 40´s y su impacto económico y político en México y los cambios de los 80’s

Un acercamiento al México en los años cuarenta

De la investigación que hiciste en lo personal y en grupo, ya cuentas con un panorama del México de 1940. Sabes que el país en el cual hoy vivimos, es muy diferente al de esos años. En este bloque, vamos a hacer un recorrido a partir de los datos de las variables socio demográficas más significativas que están disponibles del México post Cardenista.

En esa época, la población total era de más de 19 millones de habitantes y poco menos de la mitad eran hombres. La tasa media de crecimiento anual fue de 2.64 México era un país claramente rural, prácticamente dos terceras partes de la población, equivalente a casi 13 millones de personas vivían en el campo. Mientras que la población urbana era de casi 7 millones de personas, poco más de un tercio del total.

En cuanto a su composición entre las localidades habitadas, la distribución entre hombres y mujeres presentaba ligeras variaciones. Del 64.9 por ciento de la población rural, el 32.8 por ciento eran hombres y el 32.1 por ciento mujeres; había menos mujeres en el medio rural. De la población urbana que correspondía al 35.1 por ciento, el 16.5 por ciento eran hombres y el 18.6 por ciento mujeres; había 2.1 por ciento más mujeres en las poblaciones urbanas.

La mayor presencia femenina en las ciudades, es un hecho muy interesante cuyo comportamiento tendrá que ser estudiado; una probable explicación, podría deberse a la actividad en que se incorporaban las mujeres, debido a que varias emigraban del campo a la ciudad para desempeñarse como trabajadoras domésticas, nanas y/o en la elaboración de alimentos.

Respecto al estado civil, los datos que se consideraban eran a partir de los 16 años de edad y más para los hombres y de los 14 años y más para las mujeres. Así el 30.4 por ciento era población soltera, el 60.6 por ciento de la población era casada y el 9 por ciento, era población separada, divorciada y/o viuda.

El tamaño promedio de los hogares era de 4.1 integrantes. El porcentaje de hogares con jefatura de una mujer era del 20 por ciento, siendo el porcentaje más alto de todas las décadas desde 1930 hasta 1990 y sólo superado en el año 2000, con el 20.6 por ciento. Un dato que sobresale y que se mantuvo por 60 años. De cada cinco hogares, en uno de ellos la jefatura era femenina.

Así, mientras hubo un número de mujeres que se desplazaron a las ciudades en busca de trabajo, los hombres permanecieron en sus tierras producto del reparto agrario hecho por el Presidente Lázaro Cárdenas y que sumaba hasta ese momento 30 millones 366 mil 964 hectáreas.

Poco a poco, esta situación se iría revirtiendo, debido a que cada ejidatario era propietario de 1.7 hectáreas en promedio y la gran mayoría eran tierras de temporal. El reto de trabajar en ellas, producir, vender a precios bajos y depender de la lluvia, hizo que con el tiempo, las tierras no fueran tan productivas y los campesinos buscaran trabajo en las ciudades o emigraran a Estados Unidos.

La población económicamente activa (PEA), era de 5 millones 858 mil 116 personas, de los cuales 5 millones, 425 mil 659 eran hombres (92.6 por ciento) y una cifra muy pequeña equivalente a 432 mil 457 eran mujeres (7.4 por ciento).

La PEA por sectores se agrupaba en: sector primario, 3 millones 830 mil 871 (65 por ciento) dedicado a labores agropecuarias y producían el 18 por ciento del producto nacional bruto; sector terciario, con 1 millón 117 mil 274 (19 por ciento) y en tercer lugar, el sector secundario con 746 mil 313 personas (12.7 por ciento).

Los datos arriba señalados mostraban que el sector agropecuario era el mayoritario en la década de los 40 y no obstante su importancia, la política económica estuvo orientada al desarrollo de la industria, algo que era un tanto incomprensible. No obstante, el gobierno apoyó con obras de irrigación al campo básicamente en la zona norte del país.

Los agricultores del norte con campos de riego, fueron los beneficiarios de programas de asistencia técnica del gobierno, de fertilizantes, semillas mejoradas, insecticidas, de investigación, de comunicaciones y contaron con el respaldo financiero
del sector privado. El norte del país comenzó a progresar, al contar con el apoyo gubernamental, de la iniciativa privada y al tener sus productos de exportación, mostrando así el rostro de empresas agrícolas modernas.

En los terrenos del norte se observó un proceso de mecanización tendiente a ahorrar mano de obra y los jornaleros fueron desplazados del campo y comenzaron a emigrar a las ciudades en busca de trabajo. Se presentaba un problema de oferta de mano de obra y mediano o escaso trabajo en el campo.

En el sur del país se concentraban grandes cantidades de agricultores con tierras de temporal, que no habían sido beneficiados con los programas de obras de riego y que su producción se centraba en el mercado interno. Al no contar con agua, su producción era menor y al no ser prioridad del gobierno, su crecimiento se estancó y se vino abajo. Campesinos de estos estados comenzaron a emigrar a las ciudades en busca de oportunidades de mejora en sus vidas y/o entrar en el programa de “braceros” que convino México con la Unión Americana en 1942.

Los datos de 1930 a 1940, señalaban que la tasa media anual de crecimiento por localidad, tuvo un cambio significativo, siendo la urbana la que casi duplicó su crecimiento de 2.23 en 1930 a 4.54 en 1940. Estos datos indicaban, uno de los cambios más importantes en la composición de las localidades en el periodo de 1940 hasta la actualidad: la urbanización del país.

Puede decirse, que una de las explicaciones del crecimiento de las ciudades, obedecía a las desigualdades en la asignación de los recursos, que ya se presentaban entre el norte y el sur del país, aunque en ambos empezó la migración a las ciudades, en busca de trabajo y de mejora en sus vidas.

La vida en general en el país, tanto en el medio rural y urbano presentaba contras-tes. Por ejemplo, la esperanza de vida promedio era de 38.8 años; para los hombres era del 37.7 y para las mujeres del 39.8; las personas morían como adultos jóvenes.

El número de defunciones era de 23 por cada mil habitantes. La población en general moría por enfermedades infecciosas y parasitarias y en segundo lugar, por enfermedades respiratorias. Aunque morían más en el campo que en las ciudades por estas causas, ya que no contaban con agua potable, no había baños, usaban leña o carbón para cocinar o calentarse en las temporadas de frío y eran muchas sus carencias, que propiciaban que las personas se enfermaran y murieran.

Para la atención de la salud, se contaba con la Secretaría de Asistencia Pública y con el Departamento de Salubridad. Había centros de salud que operaban en las cabeceras municipales y cuando enfermaban las personas que vivían en las comunidades y rancherías, les resultaba difícil llegar al municipio, por lo que su situación de salud se agravaba y finalizaba en la muerte.

La mortalidad infantil se daba por diarrea y enteritis, neumonía y anomalías congénitas y su tasa de mortalidad infantil era de 138.6 por cada mil niños/as. La tasa de mortalidad materna era de 54 por cada 10 mil nacidos vivos registrados.

El porcentaje de población que vivía en las zonas metropolitanas era contrastante, el Distrito Federal era el más habitado desde ese tiempo y alcanzaba el 10 por ciento y había otras cuatro zonas urbanas como Guadalajara que cubría el 1.5 por ciento, seguida de Puebla-Tlaxcala con el 1.2 por ciento, Monterrey con el 1.1 por ciento y Torreón – Gómez Palacio, Coahuila, Durango con el 1 por ciento.

En todo el país, había 324 escuelas de nivel preescolar y 21 mil 874 primarias. El porcentaje de analfabetismo era del 53.1 por ciento, equivalentes a 10 millones 436 mil 611 personas que no sabían leer ni escribir. Estas cifras explican porque el entonces Secretario de Edu-cación, Jaime Torres Bodet, iniciara de manera urgente la tercera campaña de alfabetización.

La población hablante de lengua indígena era de 2 millones y medio, equivalente al 12.7 por ciento del total de la población y la tasa de bilingüismo de un 50.3. No se detallan datos de secundaria, bachillerato, nivel profesional técnico ni de licenciatura, porque no existen registros de ellos.

Contexto Internacional: Segunda guerra mundial, guerra fría y su impacto económico y político en México

A nivel mundial, lamentablemente se vivía la Segunda Guerra Mundial, misma que había iniciado en 1939 y terminado en 1945, en la que Alemania encabezada por Adolfo Hitler invadió y destruyó Europa. Esta guerra se conformó por una coalición llamada Eje, integrada por Alemania, Italia y Japón.

Fue un período negro que duró seis años, dejando millones de muertos, la persecución y aniquilamiento de la comunidad judía, el ataque a Pearl Harbor, innumerables bombardeos a ciudades y poblados civiles hasta el lanzamiento de las bombas
atómicas a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki por parte de EE. UU.

Algunos de los hechos más importantes, lo puedes observar en el esquema que se presenta a continuación:

Hechos de importancia a nivel mundial

Al término de la guerra, como te darás cuenta, la destrucción en los países era abrumadora, había cortado vidas, destruido familias, acarreado hambruna, había poco o nulo trabajo, pobreza de los países y una severa crisis mundial.

Cuando finalizó la guerra, había dos países que se erigieron como potencia: Estados Unidos y la URSS. La disputa entre ambos países por dominar y ser el número uno, los llevó a competir en lo militar, político y científico y ello nuevamente fue una
amenaza para la paz mundial. Esta situación es la llamada Guerra Fría. Una tensión permanente a nivel internacional.

Fue en ese contexto, que México aprovechó para impulsar su desarrollo económico y convertirse en “un proveedor de materias primas y fuerza de trabajo para las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos” (Viaje por la Historia de México, Luis González y González, 2009).

La SI se aplicó en la mayor parte de los países latinoamericanos, que vieron una oportunidad para desarrollarse y mejorar como continente, alejados en ese momento de la guerra.

Ciertamente, en nuestro país, se vivía una cierta estabilidad política, la Revolución había quedado atrás y se pensaba, era momento de avanzar y traducir en beneficios los ideales revolucionarios, y para lograrlo, había que tener un país unido, con gobiernos sólidos, teniendo al presidente como la cabeza visible e insertarse en la industrialización como una forma de progreso para la nación.

El México de los años ochenta

En 1980 la población total del país según el X Censo General de Población y Vivienda 1980 era de 66 millones 846 mil 833 personas, de las cuales el 50.6 por ciento eran mujeres y el 49.4 por ciento hombres. Un primer dato importante, es que con respecto a 1940, la población prácticamente se triplicó.

La primera vez que la población creció tres veces más, se presentó entre 1820 a 1940 y se necesitó de 120 años para que ocurriera. La segunda vez que se triplicó la población, fue de 1940 a 1975, y se dio en tan solo 35 años.

El crecimiento de la población se correspondía con el proceso de urbanización, ya que el 66.3 por ciento de las personas vivían en las ciudades y tan solo un tercio, el 33.7 por ciento, en el campo. Aquí la relación se invirtió con respecto a 1940.

Para que se diera este crecimiento demográfico hay tres aspectos a considerar: 1) después de la etapa revolucionaria, las personas regresaron a sus hogares, establecieron familias y nacieron muchos niños y niñas; 2) la tasa de mortalidad infantil por cada mil que en 1940 era de 138.6 se redujo de manera importante en 1980 a 53.1 y la tasa de mortalidad bruta que 1940 era de 22 defunciones por cada mil habitantes se redujo a 6.5 defunciones y; 3) el aumento en la esperanza de vida con respecto a 1940, al pasar de 38.8 a 64.9 años en promedio, y para el caso de las mujeres que era de 68.1 años.

Por lo que respecta a las causas de las defunciones, las enfermedades infecciosas y parasitarias se mantuvieron en primer lugar. Para 1980, aparece como segunda causa de muerte, los accidentes y muerte por violencia. Esto era un signo de que los accidentes estaban asociados al consumo de alcohol y sustancias.

A través de 7 mil 983 unidades médicas de consulta externa y hospitales, se proporcionaban los servicios médicos a la población, la mayor parte de la infraestructura correspondían a la Secretaría de Salud (SSA) y al Instituto Mexicano de Seguridad Social IMSS. Aunque la cobertura creció, siguió siendo insuficiente, considerando que había una franja amplia de personas que no tenían IMSS, que estaban sub ocupados, sin trabajo o se dedicaban al campo y que no eran atendidos en estas instituciones.

Con relación al estado civil, el número de solteros/as se incrementó en 9.8 puntos porcentuales, en tanto que el porcentaje de personas casadas disminuyó en 14.1 puntos porcentuales. El tamaño promedio familiar era de 5.4 personas. El porcentaje de hogares con jefatura de mujer, era del 16 por ciento.

En la PEA, resalta el incremento de la participación porcentual de las mujeres que pasó de un 7.4 por ciento en 1940 a 27.8 por ciento en 1980. Creció casi cuatro veces, aunque lo anterior, no significaba que se hayan incorporado en los mejores puestos de trabajo y con un salario igual que los hombres.

La participación de la PEA en el sector primario disminuyó, pues de 65.39 por ciento en 1940 pasó al 25.8 por ciento en 1980. Si revisas el dato de la población ocupada en el cuadro 2.1 y su distribución porcentual en 1980, puedes ver un dato interesante: en 1940, las personas que reportaron su actividad como “no especificado”, eran tan solo de 163 mil 658 (2.79 por ciento), en contraste, 40 años después, el rubro más grande, era el que se reportaba como “no especificado” alcanzado 6 millones 250 mil 733 (29.22 por ciento). De cada 100 personas, 30 estaban en una actividad no especificada.

En educación para 1980 la tasa de analfabetismo se había reducido de 53.1 por ciento a 17.6 por ciento, lo que se traducía en un relevante avance en el abatimiento del analfabetismo.

Comparativo de información socioeconómica de México

Modelos económicos de 1940 a 1982

Es muy importante que conozcas los modelos económicos y su puesta en práctica, dado que impactaron en las condiciones de vida de la población, en la creación de instituciones y en la forma de gobernar.

Al final de este tema, identificarás sus principales características que te proporcionarán los elementos básicos para valorar sus logros y limitaciones a fin de contrastarlos entre sí, pues en este amplio periodo de 42 años, hubo aciertos y desaciertos.

Sustitución de importaciones con inflaciones recurrentes

Ya se había mencionado que México aplicó la sustitución de importaciones (SI) a principios de los años 40, como estrategia de crecimiento económico para alcanzar su desarrollo. La sustitución de importaciones, consistió en que el país produjera o fabricara internamente los bienes de consumo que antes se importaban (que se compraran en otros países). Así se sustituía lo que antes se importaba y se consumía lo que se producía a nivel nacional o local.

Para lograrlo, el Estado se erigió como el rector de la economía e intervino en su orientación y regulación, aplicando una serie de medidas proteccionistas como:

Estas medidas proteccionistas se debían a que la competencia con los países industriales era mucha. El propósito era romper la dependencia por la exportación de productos primarios agropecuarios, mineros y petróleo y mejorar las condiciones de intercambio entre los productos primarios que se exportaban y los que se importaban, básicamente, bienes de capital.

Se expidieron Leyes para facilitar la compra de maquinaria, herramientas y equipo industrial, al exentarlas del pago de impuesto por importación. A través de la SI se fue apoyando a la industria de bienes de consumo cotidiano como alimentos industrializados, zapatos, ropa, planchas y radios.

El gobierno además de la SI, apoyó al campo con obras de irrigación, que fueron durante esos años, la mayor inversión agrícola. Como menciona Manuel Gollás (2002):

“Los proyectos de irrigación se concentraron en las regiones norte, noreste y noroeste, debido a que en ellas la irrigación era menos costosa y eran razonables las posibilidades de aumentar el producto agrícola por medio de la irrigación”.

No obstante estos esfuerzos, la estrategia de sustitución de importaciones comenzó a presentar un círculo vicioso: inflación y desequilibrio externo; esto es, se compraba fuera más de los que se exportaba. Entonces se crecía, se avanzaba y luego venía
un retroceso, una caída y periodos inflacionarios. Y se repetía el ciclo.

De 1940 a 1954, la devaluación de nuestra moneda estuvo presente, no se fomentó el ahorro interno y las industrias instaladas no pudieron competir en el extranjero y dependían de la protección del Estado, que terminó subsidiándolas a través del endeudamiento externo.

Los problemas comenzaron a crecer en términos económicos, políticos y sociales, por lo que fue necesario reajustar la estrategia económica.

Sustitución de importaciones con inflaciones recurrentes

Después de la devaluación del peso en 1954, su paridad quedó en 12.50 pesos por dólar que prevaleció a lo largo de muchos años. Posteriormente, Antonio Ortiz Mena; Secretario de Hacienda y Crédito Público, presentó en 1958 al candidato presidencial Adolfo López Mateos el documento “Política Económica Nacional para el período 1958-1964”, que contenía una estrategia para lograr el crecimiento del país con estabilidad de precios. A esta estrategia se le denominó Desarrollo Estabilizador. El documento incluía el siguiente diagnóstico, objetivos y prioridades

Diagnóstico:

  • Desventajosa situación de la población de menores ingresos, en particular del campo.
  • Inequidad entre el reparto de la riqueza y los ingresos.
  • Necesario detener la inflación para no afectar más el poder adquisitivo.
  • El aumento de población implicaba mayor gasto de gobierno y presiones hacia el proceso inflacionario.
  • Amenazas a la estabilidad económica y política del país debido a las protestas sociales de telegrafistas, maestros, electricistas, petroleros y ferrocarrileros.

Prioridades: Evitar devaluación del peso mexicano y mantener la estabilidad social cuestionada por el movimiento obrero.

Fuente: Elaboración a partir de Chávez Presa, María Flor; Monserrat Huerta, Heliana; (2003). Tres modelos de política económica en México durante los últimos sesenta años

El propósito de que el eje de la inversión nacional lo ejerciera el sector público, era que con los ingresos de la explotación y producción de los yacimientos petroleros, se financiara la inversión en infraestructura productiva, la creación de plantas productoras de bienes de capital, y la ampliación de la cobertura de seguridad social a todo el país, bajo un esquema salarial que permitiera su crecimiento real.

Se optó por el modelo compartido que era una política económica de corte populista, caracterizado por una participación subsidiaria del Estado para suplir o fortalecer la inversión privada.

El nivel de inversión del gobierno se mantuvo con un gasto público deficitario, que fue de 2.5 por ciento del PIB en 1971 y del 14.1 en 1981. La deuda pasó de 6 mil millones de dólares en 1971 a 20 mil millones de dólares a final del sexenio.

Si bien es cierto, el gasto público es un motor importante del crecimiento en nuestro país, estuvo vinculado al crecimiento de la deuda interna y externa, así como los recursos derivados de la extracción y exportación del petróleo. El descubrimiento en 1970 de yacimientos de petróleo, permitió financiar una parte importante del gasto público que se orientó a la creación de infraestructura productiva, generación de empresas productoras de bienes de capital.

Por otro lado, la distribución del ingreso desigual, permaneció casi intacto. La situación de la economía mexicana durante el periodo no permitió que ésta creciera más rápido para generar más empleos y un incremento en el nivel de vida de la población a través del PIB por habitante.

Para 1973 se da una aceleración en el crecimiento de la economía y se crean instituciones como el INFONAVIT, para el financiamiento de vivienda y otros fideicomisos que incluían fondos para el rescate de empresas.

En un período de seis años, el país enfrentó tres devaluaciones del peso mexicano. En 1976 después de 22 años, se devaluó de $12.50 a $20.50 por dólar. En febrero de 1982 pasó de 20.50 a 38 pesos. La última devaluación ocurrió en septiembre de 1982, cuando se devaluó de 22 a 70 pesos por dólar, una cifra histórica que afectó seriamente las condiciones de vida de la población.

En ese año la tasa de crecimiento del PIB fue negativa, su crecimiento fue de apenas -0.5 por ciento. La inflación creció de manera acelerada al pasar del 5 por ciento en 1971 a 98.8 por ciento en 1982.

En el período 1970-1975, con una inflación promedio superior a la de EE. UU. y con el peso sobrevaluado, se estimulaban las importaciones y resultaba menos ventajosas las exportaciones mexicanas. Esta situación pronto se reflejó en una balanza comercial poco favorable para nuestro país. La caída de los salarios en 0.6 por ciento promedio anual, se vió reflejado en una disminución del poder adquisitivo.

El saldo de la deuda pública con el exterior ascendió en ese año a 58,874.2 millones de dólares. Al desplomarse la captación de divisas procedentes del petróleo, inmediatamente se hicieron evidentes los desequilibrios estructurales de la economía junto con el déficit externo, el fiscal, la reducción del ahorro interno, el excesivo endeudamiento externo e interno y la acumulación de rezagos productivos.

En conjunto, estos elementos condujeron a una caída de la actividad económica y a la reducción del ingreso per cápita. Este desequilibrio provocó la devaluación impactando negativamente sobre la deuda externa y repercutiendo en la confianza de los agentes económicos. Estas fueron las bases de fugas de capital.

El fin del ciclo de expansión económica, apoyado en el auge petrolero, puso de manifiesto el agotamiento del modelo, que se vio agudizado por la presencia de fenómenos de índole externo, con desajustes macroeconómicos a niveles nunca antes vistos en el país, que llevó a revisar la estrategia macroeconómica.

Es evidente que la crisis de 1976 representó la primera gran manifestación de los problemas estructurales e institucionales de la estructura productiva de la economía mexicana y de las contradicciones mismas del patrón de crecimiento seguido desde la década de los cuarenta. Observa el siguiente cuadro:

Tasa de crecimiento del PIB y del PIB per cápita 1940-1982

La situación social: crecimiento poblacional, urbanización, pobreza y desigualdad de 1940 – 1982

Un repaso de lo ya visto en otras secciones de este bloque nos lleva a señalar cómo la población creció de 19 millones y medio a casi 67 millones de habitantes. De igual forma, cómo la población rural equivalía al 65 por ciento en 1940 y para 1980, la población urbana era ya de 66 por ciento. En este apartado, te pedimos pongas atención a los datos relacionados con la pobreza y desigualdad y a los beneficios brindados por las estrategias económicas.

Periodo 1940 -1970

Las condiciones de vida de la población eran crecientemente desiguales en los espacios urbanos y rurales. En algunos estudios, se ha mencionado que la clase media obtuvo grandes beneficios en este lapso. Es importante entonces, saber cuántos mexicanos y mexicanas gozaron de dichos beneficios, ya que la clase media, aunque fue en ascenso, representaba un porcentaje pequeño de la población.

Según Héctor Aguilar Camín y Lorenzo Meyer (1993), la clase media prácticamente se había duplicado en relación a 1910. En ese año era el 17% de los Mexicanos. Para algunos esta era prueba irrefutable de que México se convertía poco a poco en una sociedad más justa.

Los datos disponibles sobre el ingreso medio mensual familiar, revelan que, en términos absolutos, los recursos familiares del México postrevolucionario aumentaron en todos los grupos sociales. También muestran que la clase media ganó posiciones, pero también se desprende que el aumento no fue en la misma proporción para todos los sectores y que México no iba por el camino de una mayor justicia social, si por ello entendemos equilibrio y equidad en el reparto de la riqueza nacional.

Según la filosofía social que sustentaba el proyecto nacional de los responsables políticos a partir del gobierno de Miguel Alemán (1946-1952), en México dar prioridad a la creación de la riqueza significaba forzosamente su concentración inicial como forma de capitalización y como paso previo en ineludible a su posterior dispersión. Hacia fines de los sesenta las fuerzas de la redistribución no se vislumbraban por ninguna parte. Para 1975 el 5% de las familias con los ingresos más altos mantenía la misma proporción del ingreso que en 1950.

Durante estos años, se crearon muchas instituciones educativas públicas y privadas, instituciones de salud, organismos paraestatales, centrales obreras. Se crearon leyes y se hicieron reformas a otras; se firmaron convenios internos e internacionales en diversas materias de colaboración y prioritariamente creció la industria.

También se beneficiaron con servicios de luz, agua potable, drenaje, de transporte público, de pavimentación de calles y avenidas para facilitar la movilidad a las diversas ocupaciones, telecomunicaciones y lugares de recreación, cines, bares y centros nocturnos. Estas clases, tuvieron la capacidad monetaria para adquirir bienes de consumo y disfrutar de ellos.

En menor medida, los pobres de la ciudad y mucho menos, los del campo y entre ellos, los menos favorecidos, los campesinos de tierra de temporal que proliferaban por todo el país y también en comunidades donde se concentraba la mayor población indígena y que no fueron beneficiados por dicho modelo.


Acontecimientos sociales, políticos y culturales relevantes 1940 -1952

Como lo muestran los datos de Héctor Aguilar Camín y Lorenzo Meyer, la distribución desigual del ingreso se explica por:

El porcentaje del ingreso disponible para la mitad de las familias más pobres fue en 1950 del 19 por ciento, en 1957 del 16 por ciento, en 1963 del 15 por ciento y en 1975 de sólo el 13 por ciento. Por contraste, el 20 por ciento de las familias con mayores recursos recibieron en 1950 el 60 por ciento del ingreso disponible, en 1958 el 61 por ciento, en 1963 el 59 por ciento y en 1975 poco más del 62 por ciento.

En paralelo, México era líder a nivel mundial en la llamada “época de oro del cine mexicano”, que retrataban la vida en México con tres vertientes, la ciudad, el campo y temas revolucionarios. Si bien, fue una industria hecha con recursos privados e independiente del Estado, contribuyó a la cultura en nuestro país.

Películas como “Santa” de Norman Foster y Alfredo Gómez de la Vega, la trilogía: “Nosotros los pobres”, “Ustedes los ricos” y “Pepe, el toro”, con Pedro Infante, Blanca Estela Pavón y Evita Muñoz “chachita” todas bajo la dirección de Ismael.

Rodríguez; “Los olvidados”, con Roberto Cobo, Estela Inda y Miguel Inclán, “El gran calavera” con Fernado y Andrés Soler, Rubén y Gustavo Rojo y Charito Granados y la “La sombra del caudillo” todas bajo la dirección de Julio Bracho.

“El grito” (1968) de Leobardo López Aretche, “Tiburoneros” de Luis Alcoriza, “Enamorada” con María Félix y Pedro Armendáriz, “La malquerida” con Dolores del Río, Columba Domínguez y Pedro Armendáriz, “Río escondido” con María Félix y Carlos López Moctezuma y “Salón México” con Marga López dirigidas por Emilio Fernández; “El rebozo de soledad” con Arturo de Córdoba y Estela Inda, “Macario” y “Días de otoño” ambas con Pina Pellicer e Ignacio López Tarso de Roberto Gavaldón, dieron rostro, voz e identidad a la población mexicana.

En varias de estas películas, escritores mexicanos como Carlos Fuentes, José Revueltas, Juan Rulfo, Xavier Villarrutia escribieron los guiones de ellas. El grupo “Los Contemporáneos” y el boom latinoamericano de escritores hicieron una enorme contribución a la cultura. Estaban Ocatvio Paz, José Emilio Pacheco, Gustavo Saínz, Sergio Galindo y Jorge Ibargüengoitia, entre otros.

El muralismo mexicano por Diego Rivera, Frida Khalo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Juan O´ Gorman y Pablo O’Higgins, aportaron a los cimientos de la cultura mexicana.

La música también fue punta de lanza en Iberoamérica, era la época de los boleros, el chachachá, el mambo, el danzón, la música ranchera y el rock and roll.

Los exiliados españoles durante el franquismo, se insertaron y contribuyeron a la generación de ideas en los campos de las ciencias sociales, la ciencia y la cultura. La UNAM, con su plural planta docente y de investigadores/as, empujaron de manera decidida, a transformar al país. Todos estos hombres y mujeres, conformaron un abanico de expresiones plurales y diversas que abonaron a consolidar un rostro al país de manera independiente.

Periodo 1970 -1982

La clase media que en 1970 era del 25 por ciento y la clase rica, continuaron beneficiándose ahora con el modelo compartido. Las bases se habían dado desde el estabilizador y ahora se daba continuidad a los servicios que desde la instituciones se brindaba en términos de educación, salud, pensiones y/o jubilaciones, acceso a la vivienda, infraestructura urbana, equipamiento de las ciudades, centros de recreación y cultura, acceso a becas.

No obstante el auge petrolero, en estos años previos y posteriores a la crisis de 1976, el empleo comenzó a faltar, se acentuó la migración del campo a las ciudades y a la Unión Americana, los salarios y el costo de la canasta básica, fueron en detrimento de la clase trabajadora.

Esta etapa fue vivida por la población, como de crisis y devaluaciones continuas, que comenzaron a tener efectos nocivos en el modo de vida cotidiano. Una clase media que veía cómo de manera rápida perdía poder adquisitivo y cada vez, le alcanzaba menos su salario, que iba a pique a cada año.

La clase pobre fue la que más lo padeció y la llamada economía informal creció a pasos agigantados al crecer el desempleo a cifras altas. Los pobres se hicieron más pobres y la concentración de la riqueza se concentró en un grupo reducido. En el país, se mantenían las desigualdades geográficas, por la actividad productiva y las diferencias notorias entre las ciudades y el campo mexicano.

Fortalecimiento del sistema de partido único y movimientos sociales

En esta sección, analizaremos los elementos del sistema de partido único de nuestro país, e hizo que durante más de 70 años, el PRI se mantuviera de forma ininterrumpida en el gobierno, sin que otras opciones políticas pudieran competir en igualdad de circunstancias. La base de tal continuidad fue una serie de alianzas y redes que permitieron su permanencia.
Las instituciones políticas en el período 1940 -1982 Juan Felipe Leal (1974) y Jorge Carpizo coinciden en que el Estado mexicano estuvo conformado por una peculiar combinación de tres elementos:

  • Democracia representativa. Concibe al país como una república, compuesta por estados libres y soberanos en todo lo que concierne a su régimen interior, unidos por un pacto federal. La Constitución establece la igualdad de los hombres ante la ley, las garantías individuales, la soberanía del pueblo mediante representantes electos por sufragio, la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial).
  • Presidencialismo. Preeminencia presidencial: La Constitución de 1917, establece que presidente de México tiene el derecho de iniciar leyes y de emitir decretos, convirtiéndose en otro poder legislativo. Tiene facultades de nombrar y remover a las autoridades judiciales. Provoca que los poderes judicial y legislativo, queden disminuidos y estén supeditados a él. La soberanía de los estados y municipios, se están sujetos al presidente en turno. Analistas coinciden en el poder absoluto del presidencialismo mexicano.
  • El corporativismo. Los artículos 27 y 123 constitucionales otorgaron al presidente de la República amplias facultades para legislar sobre las relaciones de propiedad y de trabajo, con lo que se volvió el “Arbitro Supremo” del país, y dio paso a la conformación de toda una estructura corporativa. De tal manera, que los conflictos obrero-patronales, estuvieron regulados por el Estado, quien a través de tribunales de Conciliación y Arbitraje debía “conseguir el equilibrio de los diferentes factores de la producción, armonizando los derechos del trabajo con los del capital”.

Surgieron así una variedad de organismos tripartitas, tales como Tribunales Laborales, o la Comisión Nacional de Salarios Mínimos. Se trataba de organismos corporativos porque estaban organizados por el Estado, del cual recibían su reconocimiento y regla de operar, de manera directa y expresa, por ramas específicas de actividad y de manera vertical.

Los sindicatos, las organizaciones ejidales y campesinas, las confederaciones de industriales o de comerciantes, los colegios de profesionales, etc. estaban agrupados en este sistema corporativo donde la última palabra la tenía el gobierno y el presidente y estaban afiliados de alguna manera al Partido Nacional Revolucionario, Partido de la Revolución Mexicana y Partido Revolucionario Institucional, que era el mismo partido que fue cambiando de nombre.

Las agrupaciones que no estaban de acuerdo y querían ser independientes, tuvieron muchos conflictos que derivaron en amplios movimientos sociales que más adelante se describirán.

Este esquema político se fue consolidando con base a un acuerdo básico y fue el soporte de un largo periodo de relativa estabilidad económica, política y social.

Las instituciones políticas en el período 1970 -1982

Luis Echeverría

Luis Echeverría asumió la presidencia cuestionado en su mandato, ya que él era Secretario de Gobernación durante el movimiento estudiantil del 68 e importantes sectores de la comunidad universitaria no lo aceptaban. En un intento por disminuir este rechazo, se le asignó a la UNAM un presupuesto que creció en un 1,688 por ciento y ofrecieron plazas en su la administración federal a varios egresados de la UNAM.

En ese periodo, habían varios sectores de la sociedad ubicables en la clase media, los sindicatos independientes, los movimientos campesinos y la guerrilla que empujaban fuertemente a abrir caminos para crear alternativas a una sociedad altamente controlada.

Ante esa presión, a finales de 1971 se concretaron tres reformas a la Ley Electoral consistentes en: 1) Aumentar del número de habitantes de los distritos electorales; 2) Reducción de la edad para ser diputado (21 años) y senador (30 años); 3) Disminución del porcentaje de votación, de 2.5 a 1.5, para que los partidos políticos conservaran su registro y obtuvieran diputaciones de partido.

En 1973 se realizaron las elecciones para diputados y los resultados no mostraron grandes avances en la conformación plural del poder legislativo. La Cámara de Diputados por ejemplo, quedó de nuevo integrada por una mayoría aplastante del PRI aunque con la presencia inicial de diputados de partido.

Como reflejo de lo anterior, algunos grupos optaron por la vía armada para tratar de cambiar la situación en el país.

Durante la presidencia de Luis Echeverría, hasta 1972 se prohibieron las manifestaciones públicas de oposición, situación que violaba la Constitución. En contraste, el presidente Echeverría aceptó a varias personas exiliados de España y América del Sur.

En 1976, José López Portillo tomó posesión como presidente y las directrices de su gobierno fueron:

  1. Reforma Económica,
  2. Reforma Política y
  3. Reforma Administrativa.

Por lo que toca a la Reforma Política, en 1977 se aprobó por el Congreso la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE), a partir de cambios en 17 artículos de la Constitución. Se elevó a rango constitucional el reconocimiento de los partidos políticos como entidades de interés público, se amplió el sistema de partidos y su participación en el Congreso.

Como parte de los cambios, se eliminó la figura de los diputados de partido y se introdujo el sistema mixto de representación proporcional. Asimismo, se redujeron los requisitos para que los partidos políticos obtuvieran su registro con dos categorías: definitivo y el condicionado. Además se reconoció la personalidad a las asociaciones políticas.

Fue así que el Partido Demócrata Mexicano (PDM), el Partido Comunista Mexicano (PCM) y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) obtuvieron su registro condicionado y otras asociaciones políticas nacionales de izquierda pudieron participar electoralmente en alianza con otro partido.

En las elecciones para diputados de 1979, la LI Legislatura de la Cámara de Diputados se perfiló en lo que según Efrén Arellano (2012) ha sido considerada la primera legislatura plural, en la cual la oposición alcanzó 28% del total de los diputados. En esta etapa, además, el número de partidos políticos con presencia en esta Cámara se incrementó a siete en la LI Legislatura (1979-1982) y a ocho en la LII (1982-1985).

Estas nuevas reglas tuvieron un efecto político adicional: permitieron encauzar diversos grupos y activistas —con influencia regional, sindical y universitaria— hacia la arena legislativa.

Movimientos Sociales

En este apartado se hará una breve reseña de los principales movimientos sociales del periodo. Su importancia radica en que te ayudarán a comprender su papel en la sociedad como promotores de cambio. Varios estudiosos del tema, lo definen así:

“Un movimiento social es un actor colectivo que interviene en el proceso de cambio social” (Rudolph Heberle, 1951). “Los movimientos sociales son iniciativas colectivas destinadas a realizar cambios en el orden social” (Lang y Lang, 1961).

Movimiento campesino de Rubén Jaramillo, 1942

Inició con una huelga en el ingenio azucarero de Zacatepec, debido a que los campesinos productores de caña vendían sus cosechas al ingenio y eran mal pagadas y los obreros tenían bajos salarios, por lo que exigían mejoras. Jaramillo compitió dos veces a gobernador y no se le reconoció el triunfo. Obtuvo dos amnistías y en 1962, fue asesinado con su esposa e hijos, sin que se esclareciera este hecho.

“Caravana del hambre” del movimiento minero 1951

Se hizo una caminata desde Nueva Rosita, Coahuila hasta la capital del país, con 5 cinco mil mineros y sus familias, porque las dos empresas Mexican Zinc y la Carbonífera de Sabinas del consorcio American Smelting and Refining Company (ASARCO), no respetaron el contrato colectivo de trabajo y les impusieron un líder patronal.

Los mineros protestaron por el fraude, exigieron su aumento salarial y fueron despedidos. Nueva Rosita fue sitiada por el ejército y se suspendieron las garantías individuales.

Movimiento Ferrocarrilero 1958-1959

Estalló la huelga por aumento salarial y para limpiar al sindicato de dirigentes corruptos. Hubo paros escalonados en Ferrocarriles Nacionales.

Los líderes Demetrio Vallejo y Valentín Campa fueron detenidos y estuvieron 11 años en prisión. Nueve mil ferrocarrileros fueron despedidos y muchos detenidos.

Movimiento de Liberación Nacional 1961

Fue encabezado por el general Lázaro Cárdenas. El MLN planteó: “Que para elevar el nivel de vida del pueblo es indispensable lograr un reparto justo del ingreso nacional y en general de la riqueza social”. El movimiento postuló también “que la tesis según la cual no es posible el rápido aumento en el nivel de vida de las masas es una tesis falsa, reaccionaria y antipatriótica”.

Movimiento Médico 1964 – 1965

Médicos residentes e internos del hospital 20 de noviembre del ISSSTE reclamaron el pago de aguinaldos, sumándose los del Hospital Juárez, Hospital Colonia, Servicio Médico de los Ferrocarrileros; Hospital San Fernando y el Hospital General de México, SSA.

Médicos residentes e internos fueron desalojados por granaderos y más de 500 médicos fueron cesados. Los líderes de la AMM fueron perseguidos, con órdenes de aprehensión y tuvieron que salir del país.

Asalto al cuartel de Madera, Chihuahua, 1965

Un grupo de maestros, campesinos y estudiantes atacó el cuartel militar de Ciudad Madera, Chihuahua. Participaron el profesor Arturo Gámiz y el doctor Pablo Gómez, que murieron junto con seis compañeros y otros seis militares.

Los militares pasearon los cuerpos muertos por el pueblo, como un escarmiento para todo el poblado. El Ejército buscó por toda la región e hizo detenciones arbitrarias de campesinos y niños que fueron torturados. La raíz del problema eran los latifundios, cacicazgos e injusticia.

Movimiento estudiantil de 1968

Participaron estudiantes de la UNAM, IPN y de la Universidad Autónoma Chapingo. De julio a octubre, los estudiantes de la UNAM e IPN, plantearon demandas de mejora en la educación y el país. El ejército invadió CU y varias escuelas e hizo detenciones arbitrarias.

El rector de la UNAM encabezó la marcha al haberse violado la autonomía de la UNAM y dijo: “Se juegan en esta jornada no sólo los destinos de la Universidad y el Politécnico. Continuaremos luchando por los estudiantes, contra la represión y por la libertad de la educación en México”.

El 2 de octubre en el mitin, ocurrió la matanza de personas, muchos de ellos estudiantes, en la plaza de las Tres Culturas. Líderes del CNH fueron aprehendidos y llevados al Campo Militar No. 1.

Cientos de estudiantes y maestros fueron encarcelados en Lecumberri. A la fecha la cifra de muertos y heridos es incierta.

Estos movimientos eran signos de que el modelo instrumentado ya no estaba cumpliendo sus objetivos, ya que incluso los sectores medios de la población urbana y no sólo la clase trabajadora demandaban mejoría en su nivel de vida y a nivel político, exigían la ampliación de la vida democrática, a través de su protesta ante los mecanismos de control social y en los espacios laborales, a través de exigir la salida de líderes sindicales corruptos.

Movimiento estudiantil 1971

Fue la primera gran movilización estudiantil luego de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. El día de la marcha un grupo de paramilitares conocido como los Halcones, atacaron a los estudiantes.

Los halcones entraron al hospital Rubén Leñero y a la Cruz Verde a agredir a los jóvenes hospitalizados. La matanza quedó impune y muchos años después, Luis Echeverría fue llevado a juicio por su participación en los hechos del 68 y el 71. Al final fue exonerado por falta de pruebas suficientes en su contra.

Trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores del Instituto Nacional de Energía Nuclear 1972-1976

Buscaban su autonomía. Emplazaron a huelga: 1) solución del conflicto mediante elecciones democráticas; 2) la no intervención de la patronal en asuntos sindicales y 3) reinstalación de los trabajadores despedidos.

Próximo a terminar el plazo para estallar la huelga, el ejército invadió las instalaciones de los trabajadores y de la CFE. La patronal decidió unilateralmente terminar el contrato colectivo de trabajo y despedir a cientos de trabajadores.

Electricistas 1975 y 1976

La Tendencia Democrática de los electricistas, disputaron el control del sindicato a la dirigencia oficialista por Fidel Velázquez y lograron entre 1975 y 1976 las movilizaciones más grandes de muchas décadas por la autonomía sindical.

El SUTERM y CTM, llevaron a cabo un Congreso ilegítimo y expulsaron a la parte democrática. En 1976 los electricistas fueron acordonados en el Monumento a la Revolución por soldados y policías. Se reprimió a la Tendencia Democrática y se interrumpió la nacionalización y la unidad sindical.

Fuente: Secretaría de Educación Pública. (2016). Estructura socioeconómica de México. Ciudad de México.