Servicio doméstico

Formación de personal para limpieza doméstica

Introducción

El personal de limpieza doméstica es alguien que realiza tareas generales de limpieza, como quitar el polvo, pasar la aspiradora, hacer camas, limpiar baños y cocinas, y trapear pisos. Esto se puede hacer en casas particulares o establecimientos comerciales. Una versión más especializada es un conserje, que mantiene limpios, sanitarios y en buen estado los edificios de oficinas, escuelas, hospitales, tiendas minoristas, hoteles y otros lugares. En este documento se abordan los fundamentos de limpieza y las procedimientos básicos para mantener limpias diversas áreas domésticas.

Contenidos temáticos

1. Elementos para las tareas domésticas
2. Los productos básicos del aseo de una casa
3. Su armadura doméstica
4. Guía para la limpieza de la casa
5. En donde colocar el material y los productos
6. ¿Cómo limpiar?
7. ¿Cómo lavar la vajilla?

Desarrollo del tema

1. Elementos para las tareas domésticas

Un mínimo de precauciones por parte de cada uno suprimirá muchas fuentes de suciedad y disminuirá el trabajo.

Proteja las puertas de huellas que dejan los dedos mediante la colocación de láminas de cristal situadas por encima o debajo de los pomos: Las hay transparentes, casi invisibles, otras son decorativas.

En su defecto, pude pegar un trozo de plástico adhesivo. Pida a todos que abran y cierren las puertas usando el pomo de las mismas y no empujándolas a manotazos.

Proteja la pared a lo largo de la camita de un niño, aunque sea con un tejido a tono del cubre cama. Proteja las partes superiores de los muebles encerados o barnizados, ya sea con tapetitos con cuadrados de cerámica bajo los jarrones, o sencillamente pegando en la base de estos o de los objetos decorativos un trozo de fieltro adherido que evitara rozaduras y arañazos. Tenga siempre bastantes ceniceros, cestas para papeles y vacíelos diariamente.

Evite derramar inútilmente agua en el suelo de la cocina o en el del cuarto de baño, y si esto pasa, séquela con una esponja, una tela absorbente, ó un trapeador, inmediatamente.

Y, como a pesar de todas estas precauciones se producirán inevitablemente manchas, tome la resolución de hacer desaparecer lo más rápidamente posible: mientras mas tiempo pase, más difícil será la limpieza.

Las tareas domésticas exigen entre otras cosas quitar el polvo y tratar con objetos sucios; es preciso pues que usted proteja sus vestidos y se proteja usted misma.

Prevenir es la acción correcta. Un guardapolvo provisto del bocillos: los más prácticas son los que de abrochan por detrás, de modo que la parte de de delante de sus vestidos, expuestas a las salpicaduras, quede así protegida al máximo.

Tenga siempre a la mano un delantal para la cocina y para la vajilla. Un pañuelo para la cabeza que usará los días de limpieza general o si se acaba de lavar el pelo.

Un par de guantes de goma para la vajilla y los lavados (no renuncie a ellos con el pretexto de que entorpecen los movimientos); utilícelos constantemente y terminara por acostumbrase más pronto de lo que pudiera pensar.

Provéase también, ya sea de guantes de protección especiales, ya sea unos guantes viejos para las tareas de la cocina, las limpiezas generales, la jardinería y la carga de estufas.

Puede usted usar para las labores domésticas los blue-Jean, ó el uniforme para el caso de la trabajadora doméstica.

2. Los productos básicos del aseo de una casa

Existe en las tiendas de autoservicio o en los grandes almacenes una gran cantidad de productos y marcas de limpieza, todos adaptados a cada caso en particular.

Los empaques están cada día mejor estudiados para facilitar su empleo: Frascos aplicadores, Frascos dosificadores, cajas para espolvorear etc…. Aun cuando estos artículos cuestan relativamente más caros que las viejas recetas tradicionales, le ha de interesar enormemente su empleo.

En primer lugar por que corre menos riesgo de equivocarse que si dosifica y mezcla usted misma “a ojo de buen cubero”, y, además, por del tiempo que gana, los resultados y la facilidad de utilización son importantes.

Entre los productos especializados son recomendables los destinados a la limpieza de los suelos y mármoles y superficies brillosas y aparatos sanitarios.

Podrá agregar:

  • Una provisión de lejías (agua donde se han disuelto sustancias alcalinas ó carbonatos) y de detergentes en polvo, y jabón
  • Amoniaco
  • Tricloroetileno o un producto similar (es un líquido incoloro usado como solvente para limpiar metales)
  • Esencia de trementina (disolvente de pinturas y barnices)

3. Su armadura domestica

La aspiradora

Permitirá una disminución notable de limpiezas, usando la aspiradora una o dos veces por semana, no requiere más que un pequeño repaso cotidiano.

La aspiradora simplifica sus tareas de conservación y limpieza, y sobre todo las hace menos penosas, no reemplaza sin embargo por si sola todo el material tradicional. Damos la lista completa que representa el mínimo indispensable para quienes carezcan de aspiradora y de encerrador eléctricos.

Por muy bien equipada que esté de material eléctrico no puede prescindir por lo menos de una escoba, trapeador, y de numerosos accesorios para la conservación y limpieza de los suelos, de los cristales, de las ventanas y de los muebles.

Las escobas

La escoba se utiliza para arrastrar del piso objetos y restos, tanto de tipo orgánico como inorgánico, que se encuentren dispersos o acumulados en la superficie que se limpia.

Una vez agrupados se cogen con una paleta llamada recogedor (que puede o no tener un listón de madera o metal) y se introducen en las bolsas de basura.

Con respecto al mantenimiento y cuidado de la escoba, ésta debe ser lavada cada semana, o antes si se requiere, con agua caliente jabonosa. Debe insistirse hasta que todas las cerdas queden bien mojadas.

A continuación deben frotarse suavemente y aclararse con agua limpia; para finalizar la escoba debe sacudirse vigorosamente y dejarse secar con las cerdas hacia arriba en un lugar seco.

Tipos de escobas

  • Las escobas de crin, o de cerdas de nylon es indispensable para todos los barridos corrientes. Ciertos modelos extra planos pueden introducirse más fácilmente por debajo de los muebles bajos. Téngalos colgados y quíteles todos los días los residuos que estén adheridos a ellos. Límpielos con agua tibia adicionada de una cucharada de amoniaco o de una pizca de lejía en polvo.
  • La escoba de paja de arroz o de sorgo sirve para desempolvar las alfombras y a la vez para enderezar el pelo de las mismas, así como para los grandes barridos (patio, terraza). Una media vieja, que envuelva y comprima las hebras de paja, prolonga su duración
  • La escoba- cepillo de grama o nylon sirve para el lavado de los suelos sucios de grasa
  • La escoba esponja, a menudo provista de un cepillo casi siempre casi siempre dotado de una palanca o de un dispositivo para enjuagar la esponja, es generalmente suficiente para el lavado de toda clase de suelos.
  • La escoba de tiras de algodón (trapeador ó mechudo), para desempolvar las superficies encerradas. En general hay que impregnarla con un producto especial. Sacúdala frecuentemente y lávela también a menudo, una vez desmontada, en agua caliente y jabonosa.
  • Escoba mecánica, que no aspira si bien su juego de cepillos giratorios permite despejar los suelos de las migajas hilachas, etc. Vacíela frecuentemente.
  • Escoba aplicadora de cera, se presenta como un patín grande de fieltro provisto de un depósito de cera liquida. Puede a veces de estar provista igualmente de una almohadilla de viruta de acero para raspar la madera. Esparce la cera uniformemente, y permite sacar brillo del parquet.

Los accesorios diversos

  • Cubeta: sirve para contener el agua con o sin otros productos que se utilizan en la limpieza. Puede tener escurridor o no, y puede ser: sencillo, es decir, con un solo contenedor, o doble, con dos cubos, en uno de ellos se coloca agua con detergente, que se utilizará en la limpieza del suelo, y en otro agua con desinfectante, que se utilizará para enjuagar la fregona después de cada uso. Este sistema de doble cubo permite mantener limpia el agua durante la limpieza del suelo.
  • Las esponjas naturales o sintéticas, que permiten soltar líquido de forma controlada y sin que se produzca demasiado goteo. Se utiliza tanto para extender líquido en una superficie como para absorberlo.
  • Las bayetas (paño limpiador de superficies): en el mercado se encuentran con una gran cantidad de tejidos diferentes y posibilidades de absorción. Tienden a no acumular olores, con lo cual resultan un aliado eficaz en la limpieza y secado. Una vez utilizadas se lavan a mano o a máquina, se escurren y se dejan secar.
  • Los estropajos y lanas de acero: Tienen como función raspar elementos adheridos a las distintas superficies con objeto de desprenderlos.
  • El recogedor: Con su escobilla para residuos es de plástico o de metal pintado, a veces con un mango largo para no tener que agacharse; otros modelos están provistos de una tapa para evitar que el polvo se esparaza mientras se lleva hasta el cubo de la basura.
  • El cepillo plano: que pude ser substituido por una simple escobilla, para la limpieza de los postigos (puerta de una sola hoja) y antepechos de las ventanas.
  • El escobillón de cerdas: para limpiar los radiadores de refrigeración ó radiación, ventanas, persianas, etc.
  • El cepillo para los muebles: para limpiar las objetos y esculturas ó las ranuras de los muebles.
  • El cepillo para parquet: Plano de pelo duro, se maneja con el pie.
  • El estropajo metálico: destinado a raspar los parquets muy sucios, puede ser sustituido por un patín de viruta de acero tejida.
  • El escobón: bola de crín con un mango muy largo que puede desmontarse en varias partes; permite quitar el polvo y las telas de arañas en lo alto de las paredes o en el techo.
  • El plumero: utilizado sobre todo para las limpiezas superficiales; permite desempolvar rápidamente los objetos frágiles o libros que por falta de tiempo no ha limpiado de uno por uno.
  • La gamuza para los muebles: puede ser un simple paño impregnado o no de productos contra el polvo o presentarse bajo la forma de pequeñas escobas de mango corto, con tiras de algodón, o bien guantes con tiras de algodón igualmente. Podrá utilizarlos para la limpieza y el pulido de los muebles.
  • Los trapos de cocina: franela de algodón, lanas que no se usen, trozos de tela que podrán tirarse después de usados.
  • El banquillo: indispensable para las limpiezas y la ordenación de los objetos, debe de ser bastante alto, muy estable y lo más ligero posible. Existen igualmente taburetes-escables, sillas-escables a menudo suficientes en los pisos actuales en los que la altura del techo no pasa de los dos metros y medio.
  • Las rasquetas de caucho: permiten limpiar los vidrios rápidamente. Si tienen el mango suficientemente largo, evitan el empleo de un escabel ó tarimas pequeñas.
  • Guantes: pueden estar hechos de diferentes materiales.

Los aparatos eléctricos

Existen numerosos modelos, de tamaños y tipos diferentes, entre los que podrá disponer en el hogar en cuestión. Tenga presente que muchos modelos pueden estar provistos de sacos de papel que se pueden tirar llenos, lo que evita verdaderamente toda la “manipulación” de polvo.

Cualquiera que sea el modelo, piense siempre en vaciar su aspirador en cuanto este lleno o casi lleno y, según lo casos, cepille el saco o limpie el deposito con esponja húmeda.

Aprenda a utilizar el accesorio adecuado para cada limpieza. Los accesorios indispensables para una aspiradora suelen ser: el cepillo oval para el parquet, el aspiradora con o sin patín de fieltro para los suelos; el cepillito redondo para los libros, piezas de decoración y los muebles; el aspirador plano para los radiadores, los zócalos y los rincones; el aspirador oval para las paredes y superficies lisas.

Otros numerosos accesorios pueden comprarse separadamente; los tubos prolongados, con codos para pasar por debajo de los muebles, bloque encerador, pistola para la pintura, distribuidor de cera líquida, incluso secador para el pelo.

Y, naturalmente numerosas clases y formas de cepillos. Use el aparato con calma (a veces pueden ser necesarias varias pasadas hasta agotar todas las posibilidades de la aspiradora). Sea metódica y minuciosa.

  • El aspirador – escoba: Como su nombre indica, se maneja casi como una escoba. Motor y depósito o saco para el polvo están dispuestos en el extremo o a lo largo de un mango. Este mango puede ser fijo. El aparato está dotado de un puño y de un tubo extensible o un flexible que permite el acceso fácil a los bajos de los muebles y a las partes altas de las habitaciones.
  • El aspirador – trineo: Más voluminoso y también mas pesado, mas importante que el aspirador-escoba, se desliza sobre ruedas y sus accesorios están dispuestos al final de un tuvo flexible provisto o no de un tubo recto. Su utilización exige una manipulación más complicada que la del aspirador-escoba, pero es un aparato más potente para los apartamentos o casas grandes.
  • El cepillo aspirador: Es un pequeño dispositivo que se maneja a mano. Dotado a veces de varios accesorios, es práctico para la limpieza de los vestidos de las sillas, de las camas y de los cojines de los coches.
  • El aspirador – sacudidor: Esta destinado especialmente a las habitaciones en que las alfombras o las moquetas recubren la mayor parte de los suelos. Un sistema de aspiración especial “sacude” realmente las alfombras: este aparato esta acondicionado para utilizar los accesorios de los aspiradores ordinarios.
  • Encerador eléctrico: Es de enorme utilidad siempre que tenga que aplicar cera a superficies sumamente extensas. Dos principios de funcionamiento: cepillos planos que giran horizontalmente o cepillos ya sean de discos abrasivos para raspar el parquet. Suelen estar provistos de un distribuidor de cera liquida y, en ocasiones de un sistema de aspiración que permite eliminar gradualmente el polvo producido por el raspado del parquet.
  • Lavador eléctrico de pisos: Es un aparato para uso domestico aunque exista desde hace mucho tiempo para fines industriales. Se pasa por el suelo como un encerador o un aspirador; lava y seca. Pude tomarse en consideración su compra en una casa grande en la que todos los suelos sean lavables porque representara entonces una gran economía de tiempo y trabajo.

4. Guía para la limpieza de la casa

Las actividades de la casa son cosa de todos los días. La mejor manera de empezar es acordando una rutina o calendario de actividades. Esto se puede hacer poco a poco. Aquí te presentamos una guía metódica de actividades a realizar. La siguiente lista presenta rutinas típicas para hacer a diario, a la semana, al mes y no tan frecuentemente.

 

Diariamente

Poner la ropa sucia en el cesto y colgar la ropa limpia, limpiar lavabos y bañeras, revisar el jabón, papel de baño; cambia las toallas si es necesario, preparar la comida y después hacer la limpieza, lavar los trapos de la cocina y tener siempre los utensilios de limpieza a la mano, limpiar los pisos más usados de la casa (cocina, entrada principal) barriendo y trapeando (o aspirando si tienes alfombra) tender las camas, organiza los periódicos, revistas, y correo, vacía los botes de basura.

Semanalmente

  • Limpieza de la casa
  • Lavar la ropa
  • Hacer las compras del supermercado
  • Lavar el sanitario y lavabo
  • Aspirar alfombras, muebles y lámparas
  • Sacudir todo lo que pueda contener polvo, como cuadros, espejos, focos, etc.
  • Limpiar teléfono y computadoras
  • Lavar los baños por completo: sanitario, lavabo, bañera, paredes, cajoneras, espejos y pisos
  • Lavar la cocina por completo: limpiar el refrigerador, estufa y otros aparatos; limpiar lavabo, área de trabajo, etc.
  • Limpiar los filtros del aire acondicionado de acuerdo a las recomendaciones del fabricante
  • Lavar los contenedores de la basura

Mensualmente

  • Limpiar los espejos
  • Lavar sábanas, colchas, fundas de almohadas, etc.
  • Eliminar el polvo de las cortinas y persianas (cada mes), parte superior de las puertas y otras áreas de difícil alcance
  • Lavar ventanas y mosquiteros
  • Limpiar los abanicos de piso y techo

Por temporadas

  • Voltear el colchón (cada tres meses)
  • Lavar las almohadas (cada tres meses)
  • Limpiar lámparas y eliminar el polvo de los focos (cada tres meses)
  • Limpiar el horno (según se necesite)
  • Pulir los pisos (según se necesite)
  • Limpiar la cochera (según se necesite)
  • Organizar frecuentemente los cajones y closets (según se necesite)

Anualmente

  • Lavar o mandar a la tintorería los edredones y colchas
  • Guardar la ropa que no sea de temporada y reemplazarla por la de la temporada actual
  • Regalar, donar o vender ropa que ya no usen
  • Limpiar y pulir joyería y artículos de cobre, plata, etc.
  • Limpiar candiles
  • Afinar el piano (si tienes, claro) dos veces al año
  • Limpiar todas las paredes, techos y pisos
  • Limpieza del sótano y cuarto de triques
  • Encerar los muebles
  • Limpiar y aspirar los libros
  • Mover y limpiar debajo de los muebles pesados como estufa, refrigerador, sillones, etc.
  • Lavar con shampoo tapetes y alfombras
  • Vaciar y limpiar todos los closets y cajones
  • Quitar el polvo o lavar las vajillas finas
  • Lavar cortinas y persianas, si es necesario envía las cortinas a la tintorería
  • Organizar y/o guardar fotografías, videos y CD’s.

5. En donde colocar el material y los productos

En la medida de lo posible, coloque todo su material de trabajo en su mismo lugar: armario, alacena, hueco de la escalera o fondo de un pasillo… por ejemplo.

Cuelgue al máximo de objetos en una especie de tableros perforados que permitan un enganche rápido, así los cepillos, las escobas, los accesorios del aspirador.

Ordene las diferentes cajas, las botellas, las lejías y el jabón de reserva así como los paños y trapos de limpieza doblados sobre tablas de madera.

Es eficaz, sin embargo, prever, en cada lugar de utilización, para que la conservación cotidiana sea fácil, una lata de polvo para la limpieza, una esponja, un trapo o un estropajo; en el cuarto de baño, para el lavabo y la bañera; en la cocina, para el fregadero.

Ciertas amas de casa asignan a su trabajadora domestica una escobilla y una pala para el polvo en cada planta, para evitar el tener que trasladarlas constantemente de un lado a otro.

Otras asignan un carrito de servicio lo suficientemente grande para transportar el material de conservación y limpieza; o a veces, una gran cesta.

6. ¿Cómo limpiar?

Limpiar las recámaras

  • Todos los días debes tender la cama y hacer una limpieza general ordinaria.
  • Todos los días debes recoger la ropa sucia y ponerla en el cesto de ropa para lavar.
  • Cada tercer día debes dar una sacudida al tocador, mesitas, buroes, cabecera, piecera, y cualquier superficie donde se acumule el polvo como la mesita de la televisión y la misma, libreros, cojines, etcétera.
  • Cada semana limpia y sacude a fondo, aspira alfombras, tapetes y cortinas.
  • Cada semana cambia las sábanas. Al hacerlo deja ventilar el colchón y las almohadas antes de cubrirlas de nuevo.
  • Cada mes cambia colcha, cobertores, edredones, etc.
  • Cada tres meses voltea el colchón.

Limpiar los techos

La mayor parte no son lavables. Podrá quitarles el polvo con el escobon, con la ayuda de una escoba recubierta de tela o bien el cepillo suave del aspirador. Si el techo está pintado al aceite, pintura mate, si está revestido de papel pintado, si se trata de un falso techo de madera, procederá exactamente como con las paredes recubiertas de esos diversos materiales.

Limpiar la cocina

  • Todos los días debes lavar los trastes sucios de las tres comidas.
  • Todos los días debes limpiar superficialmente la estufa, las alacenas, la mesa del ante comedor, el refrigerador, etcétera.
  • Todos los días debes barrer y trapear el piso si es que cocinaste, para evitar que se pegue el cochambre. Si no, puedes hacerlo cada tercer día.
  • Todos los días debes limpiar la mesa del desayunador o barra, los manteles individuales, recoger los sobrantes de comida y guardar los productos que hayas utilizado para comer y cocinar.
  • Cada semana debes lavar la estufa con productos quita-grasa y una fibra suave para retirar por completo el cochambre. Si tienes cocina integral con campana, debes limpiarla a fondo con los mismos productos.
  • Cada quince días debes lavar a fondo la estufa, el horno y el refrigerador.
  • Cada mes vale la pena dar una buena lavada a las alacenas, anaqueles y cajones donde guardes alimentos, productos de limpieza, utensilios de cocina, sartenes, contenedores plásticos, etc.
  • Cada tres meses es indispensable limpiar paredes, techos, puertas, vidrios y canceles.

Limpiar la sala y el comedor

  • Las áreas comunes de la casa como pasillos, escaleras, cuartos de estudio, de televisión, sala o comedor deben estar siempre en perfecto orden, sin polvo.
  • Todos los días debes hacer limpieza general y ordenar cualquier objeto que esté fuera de su lugar.
  • Si la casa o departamento suele acumular polvo, cada tercer día debes sacudir los muebles, lámparas, candelabros, plantas y objetos decorativos.
  • Si hay alfombra debes aspirarla a fondo cada semana, lo mismo conviene hacer con tapetes y muebles.
  • Si tienes piso de madera debes limpiarlo con un paño húmedo cada tercer día; y cada quince días debes encerarlo con un producto especial y un paño suave.
  • Si tienes piso de mosaico o lozeta debes trapearlo cada tercer día.
  • Cada mes debes sacudir perfectamente los libreros y objetos pequeños.
  • Cada mes debes limpiar a fondo los pasamanos de la escalera, quitar y limpiar cada objeto y mueble transportable, desempolvar los muebles.
  • Cada tres meses debes lavar cortinas, alfombras, sacudir techos y limpiar muy bien los vidrios de las ventanas, así como estantes, cajones y cajoneras.
  • Los techos se limpian muy bien con una escoba envuelta con un trapo humedecido con algún producto especial.
  • Una buena forma de quitarle el polvo a los muebles, las paredes, las cortinas y las lámparas es pasándoles la aspiradora de vez en cuando.
  • El secreto para unas ventanas impecables es limpiarlas con papel periódico ligeramente humedecido en una mezcla de agua con una tapita de alcohol, y después secar con papel periódico seco.

Limpiar los baños

  • Todos los días debes hacer una limpieza general de tipo ordinario y verificar que no falte nada de los materiales necesarios.
  • Cada tercer día –un día sí y uno no-, debes barrer, sacudir, trapear y limpiar el piso, el inodoro y el lavabo. Utiliza productos y utensilios especiales para lavar y desinfectar estas áreas donde la higiene es básica.
  • Semanalmente debes lavar a fondo la taza del inodoro por dentro y por fuera, los pisos, las paredes de la regadera o tina, debes cambiar los tapetes y el juego de baño.
  • Cada mes debes limpiar a fondo todos los rincones del baño pues la humedad propicia que se acumulen las bacterias; asimismo, debes limpiar los gabinetes, canceles, puertas y cristales.

Limpiar el área de jardín, patio o garaje

  • Debes barrer por lo menos una vez a la semana, pero es recomendable hacerlo diario.
  • Si tienes jardín, trata de regarlo dos veces por semana, de preferencia en la tarde o por la noche.
  • No utilices el garaje o patio como bodega. Cada semana trata de ordenar cualquier elemento que no se encuentre en su lugar.
  • En cuanto notes que el pasto crece, algún árbol tira demasiadas hojas o los arbustos deban ser podados, avisa a tu empleadora para que llame al jardinero.

Las paredes

Papel lavable: barnizado o plastificado; después de quitar el polvo, puede lavar el papel muy delicadamente con agua tibia ligeramente jabonosa por medio de una esponja o de un trozo de algodón humedecido; enjuague inmediatamente con otra esponja poco mojada.

Haga siempre una pequeña superficie, en un lugar no visible; en el caso de que el papel no lavable. Ciertas marcas soportan la limpieza con lejía (álcalis o carbonatos) disuelta en agua.

Papel no lavable: Suelen no ser lavables los papeles pintados ordinarios. Debes quitarles el polvo con un trapo con un escobón o con el cepillo suave del aspirador. Puede tratar de borrar las manchas con una goma o bien con miga de pan.

Pintura a la aguda: Si es lavable proceda como para la pintura al aceite ordinaria; si no es lavable, como para el papel pintado no lavable.

Pintura al aceite: Mate o brillante, ordinaria se limpia como papel lavable; las pinturas brillazas se lavan con agua abundante incluso la lejía, todos los años. Proceda por bandas verticales y no interrumpa jamás el lavado en medio de un lienzo de pared.

Las baldosas, lozas, cerámicas o mármoles: Se lavan con agua tibia pura o ligeramente jabonosa. No se olvide de enjuagar y secar.

Las materias plásticas: En forma de láminas adhesivas, los tejidos barnizados, las planchas estratificadas, los azulejos en colados, se lavan con agua tibia jabonosa, con una esponja humedecida. Los tejidos barnizados de gruesa textura, pueden cepillarse para limpiar los relieves.

Tejido: quitara el polvo a fondo con un cepillo suave o por medio del aspirador. Para las manchas utilice ya sea un producto quitamanchas, ya sea un especial para los tejidos de los asientos o alfombras.

Paneles de madera: La madera sólida o el contrachapado, sin pintar ni barnizar, se conservan como los muebles encerados. Los paneles revestidos de resina sintética o de barniz poliéster se lavan con una esponja húmeda y con agua tibia.

Otros revestimientos: La piedras roqueñas, los ladrillos en bruto o pintados y el yeso, se limpian con el escobón o con un cepillo del aspirador.

Los suelos

Todos se limpian uniformemente con el cepillo ancho o con el aspirador especial o se barren simplemente.

Los pisos de parquet: Sobre un parquet las manchas se quitaran fácilmente con esencia de trementina o tricloretileno; también pueden rasparlas (con una hoja de afeitar, un trozo de vidrio, o un papel de lejía).

Para limpiar un parquet muy sucio de grasa hallará en el mercado productos disolventes de fácil empleo, o, en su defecto, podrá verter en una cubeta dos litros de agua hirviendo, un paquete de lejía en polvo y un litro de álcali, tomando la precaución de abrir bien la ventana.

Extienda esta preparación con una brocha gruesa con cuidado de respirar encima de los vapores calientes del álcali. Al día siguiente enjuague con agua abundante y a continuación séquelo.

Parquets no encerados: Cepille o raspe las partes más manchadas. Aplique estropajo de hierro siempre en el sentido de la madera, luego cepille con agua jabonosa. Pase la esponja y enjuague. Evite que el agua quede en los resquicios. Frote el parquet cuando esté seco con un abrasivo y obtendrá cierto brillo.

Parquets encerados: Si todo el parquet está sucio, frótelo con esencia de trementina o con un disolvente; si hay manchas aisladas, raspéelas con papel de lija; pase el estropajo de hierro siempre en el sentido de la madera. Aplique el aspirador, barra y encere.

Parquets plastificados o vitrificados: Soportan el lavado con una arpillera impregnada de agua pura, o bien escurrida o con una esponja humedecida. No se enceran ni se raspan. Cuando la vitrificación desaparece por el uso, hay que realizar una nueva.

Los pisos de baldosa y enlosados: Se limpian con una arpillera o una escoba – esponja y agua caliente pura con jabón o lejía. Enjuague siempre cuidadosamente para evitar que al secarse aparezca una película blancuzca. Comience siempre por el fondo de la habitación y siga hacia la puerta.

Antes de que seque el suelo, para protegerlo, ponga unos papeles en los lugares de paso. Frote las manchas con el cepillo duro y si se resisten, con los polvos o pastas abrasivos. Vaya de prisa en los suelos porosos que dejen penetrar las manchas de las grasa.

Los embaldosados de piedra, pizarra, mosaico y mármol así como los enladrillados rojos, antiguos recubiertos de un producto especial llamado aceite secante, pueden revestirse de una capa de cera incolora o de algún producto especial que los abrillante.

Los plásticos o suelos lisos de caucho y los de linóleo: No se friegan con mucho agua sino con una bayeta o con al escoba – esponja muy escurrida y agua jabonosa tibia. Enjuague bien. Y deje secar. Puede utilizar seguidamente un producto especial a base de siliconas que al secarse abrillanta el pavimento. El cuidado corriente podrá hacerse entonces con el cepillo de flecos de algodón.

Las alfombras

Se limpia todas con el aspirador – sacudidor o con la escoba de paja de arroz. Las más pequeñas pueden sacudirse en el exterior. Vale más no pasar el aspirador por una alfombra nueva que hace borras. En caso de caer una mancha conviene actuar deprisa, quitar lo que se pueda con la hoja de un cuchillo y pasar una esponja limpia empapada de agua caliente. Existen igualmente jabones especiales para alfombras que una mismas puede aplicar fácilmente.

Las alfombras vegetales: (Sisal, yute, cuerda) cogen mucho polvo, por lo que debe sacudirlas en el lugar en que se hallen. Levántelas ligeramente enróllelas y, a continuación, barra o aspire el polvo que se haya depositado en el suelo. Repita la operación poniendo la alfombra al revés. Puede también pasar un trapo ligeramente húmedo por toda la superficie de la alfombra.

La alfombra de algodón: Puede lavarse con agua tibia jabonosa. Según su tamaño, usará una cubeta grande, una bañera o incluso la máquina de lavar. Si son demasiado grandes, pude cepillarse sobre un suelo embaldosado. De todos modos, enjuáguelas bien y séquelas sin exponerlas al aire, evitando toda deformación.

Las alfombras de lana o de pelo de animal: O las grandes superficies, sólo se limpian bien con una aspirador – sacudidor. Hay empresas especiales que también se encargan periódicamente de esta tarea de conservación. Aplique el aspirador al reverso de la alfombra siempre que le sea posible. Limpie con jabones especiales.

Las alfombras de pieles: Se limpian como cualquier otro artículo de piel, pero en el caso de que se produzcan una mancha, es preferible llevarlas a la tintorería.

Las alfombras sintéticas: Se limpian y se lavan según las indicaciones de cada fabricante. En general, con agua tibia con jabón para las alfombras pequeñas, con champús especiales para las moquetas. El agua pura o ligeramente jabonosa basta quitar las manchas. Después del secado vuelva a alisarlas en el sentido de pelo.

Los muebles

Hay que revisarlos periódicamente si desea que se conserven bien. Los muebles de ordenación, los armarios, deben vaciarse, limpiarse y volver a ponerlos en orden de vez en cuando.

Si desea limpiar un mueble recurra a productos vendidos en tiendas departamentales, del mismo modo puede teñir un mueble de madera blanca en color nogal: hay que probar primero en un lugar poco visible. Protéjase las manos y ropa.

Los muebles encerados: Debe darlos ligeramente de encáustico para que no se empasten. La única receta para tenerlos brillantes es frotarlos enérgica y prolongadamente con una bayeta de lana. Existen también productos que abrillantan sin necesidad de frotar.

Para los muebles muy tallados utilice cepillos en vez de trapos o paños. Las manchas de agua se frotan en el sentido de la madera con un tapón de corcho. Si la mancha es profunda elimine la capa de cera con esencia de trementina y aplique luego varias capas de cera coloreada, o de encáustico. Para las otras manchas: use papel de lija muy fino, siempre en el sentido de la madera.

Los muebles barnizados: Se limpian con un producto especial o con una, mezcla formada por dos tercios de aceite de mesa y un tercio de esencia de trementina. Hay que frotar por pequeñas superficies, en forma circular. Sacará brillo con una franela o una piel de gamuza.

Los muebles barnizados de poliéster: Brillantes o mates se limpian con una esponja húmeda o bien escurrida. Séquelos a continuación con un trapo suave.

Los muebles de junco y mimbre: Se limpian con cepillo o con aspirador y, de vez en cuando, si es necesario, con cepillo y un poco de agua tibia jabonosa.

Los muebles pintados y barnizados pueden limpiarse con una esponja húmeda y un poco de agua jabonosa. Evite las arenillas para fregar que los rayarían.

Los muebles de cocina: En la actualidad se presentan casi siempre esmaltados o revestidos de estratificados. Se limpian fácilmente con al esponja si las manchas persisten frótelas un poco más fuerte, si abrasivos, con agua caliente, evite todo lo que pueda rayarlos.

Los asientos de mueble

Así como todos los muebles acolchonados, deben desempolvarse periódicamente y cuidadosamente. Los que se hayan revestidos de tejidos frágiles o muy ricos se confiarán al tintorero o a un especialista. Para los otros asientos revestidos de tejido, puede utilizar un producto quitamanchas.

Si el tapizado es tejido sintético lavable se limpia con agua jabonosa. En la mayor parte de los casos, las fundas son de quita y pon.

Los asientos recubiertos de plástico tipo skai pueden limpiarse con una esponja y agua jabonosa; luego, se secan con un trapo suave. Esto debe bastar para hacer desaparecer todas las manchas.

Los asientos de cuero autentico pueden untarse ligeramente con una crema para cueros y con encáustico liquido; a continuación se frotan con un trozo de lana. Las manchas de grasa pueden absorberse con polvo de talco.

Aparatos sanitarios y domésticos

Sus superficies lisas permiten limpiarlos pasando ligeramente la esponja, pero existen algunos casos particulares.

Los lavabos, las bañeras, las duchas ó regaderas: Se enjuagarán siempre, después de usados con una esponja húmeda y se limpiara todas las semanas con un producto más eficaz. Las manchas de orín se eliminan con ácido oxálico y depósitos calcáreos con ácido clorhídrico (son productos peligroso enjuague abundantemente).

Si el lavabo se atranca desatásquelo inmediatamente con un producto especial (se venden en los supermercados). Limpie los grifos con un paño suave y una piel de gamuza y de vez en cuando con un poco de alcohol de quemar.

El inodoro de los W. C: Debe limpiarse y desinfectarse periódicamente con un líquido que contenga amoniaco y desinfectante, o agua fuerte o lo que es más sencillo, con un producto especial, siguiendo escrupulosamente el modo de empleo. El asiento y la tapa se limpian con agua jabonosa.

El fregadero: Se limpia como los lavabos. Si es de acero inoxidable o de plástico, evite las pastas para fregar. Enjuáguelo frecuentemente y eso es todo.

Los aparatos electrodomésticos: El refrigerador, la máquina de lavar, el hornillo, recubiertos en general de una pintura esmaltada al fuego, se limpian exteriormente con esponja y agua jabonosa. Encontrará en el comercio productos especiales para abrillantarlos y que se conserven su blancura sin amarillear. Si la pintura se desconcha, existen bombas de vaporización que permite repintar las partes afectadas. Los muebles de cocina de metal esmaltado se conservan de la misma manera.

Cada vez que se descongele el refrigerador, se limpiará el interior con una esponja y agua tibia. Evite los polvos de fregar y los abrasivos o cualquier otro producto que desprenda olor. Un poco de bicarbonato en el agua puede contribuir a hacer desaparecer los olores. Los pequeños aparatos domésticos no deben lavarse jamás con mucho agua, como tampoco deben limpiarse estando enchufados.

No deje que se ensucien o se llene de grasa: el empleo continuo de la esponja o de un trapo húmedo basta para conservarlos limpios.

La cocina tradicional: Llamada económica, con la parte superior de función o de acero se limpia con una pasta especial. No deje que se llene de grasa y se oxide: unos trozos de tela vieja o unos periódicos, quitarán las manchas grasientas y los residuos de alimentos; utilice un limpia manteles para frotar las arandelas.

Las cocinas o estufillas actuales, de gas o eléctricas, se conservarán: use una esponja húmeda, quite a toda prisa los residuos que se hayan derramado de una cacerola antes de que se quemen y produzcan olor, o polvo para fregar. Enjuague y seque finalmente. Las partes movibles, placas, quemadores, pueden fregarse después de la vajilla.

Destape los quemadores con un alfiler o un hilo de metal. Limpie metódicamente el horno después de cada cocción; así que se haya enfriado, emplee una esponja húmeda y agua jabonosa muy caliente.

Enjuague bien y seque. En los casos de grasas y quemaduras, fuertemente adheridas, o de acaramelamiento de las manchas en el interior de horno, use un detergente que no contenga materias nocivas, enjuague y seque a fondo. Siga siempre las instrucciones del fabricante de la cocina.

Las camas y la ropa de cama

Para este capitulo de la limpieza, el aspirador le será de gran utilidad.

Los sommiers: Tapizados se desempolvarán de vez en cuando con aspirador o sacudiéndolos y cepillándolos. Los sommiers metálicos se cepillarán o se enjuagarán. La tela protectora que evita que el colchón se enganche en el sommier se lavará periódicamente.

Los colchones de tela: Deben voltearse periódicamente y si es posible sacudirlos al aire libre; esto ni es indispensable si puede cepillarlos cuidadosamente por medio del aspirador, por las dos caras y a lo largo de los burletes y al rededor de los acolchonados. No olvide confiárselos al colchonero antes de que la tela se deshaga y hayan perdido la forma.

Los colchones de muelles se limpian de la misma manera, pero en general no se vuelven o se vuelven, menos frecuente, o sólo dos veces al año. Los colchones de espuma de látex o de plástico deben orearse y desempolvarse igualmente.

En general no se vuelven, pero tienen que ser cambiados de posición con objeto de evitar las deformaciones. Tome siempre la precaución, sea como fuere su colchón, de protegerlo con un muletón o de una tela corriente que protegerá la tela y que se lavará de cuando en cuando.

Las sábanas: Tendrá que ser cambiadas frecuentemente (aproximadamente cada semana); al hacer la cama, tenga presente colocarlas siempre en el mismo sentido.

Las mantas: De algodón son lavables, así como las de tejidos sintéticos actuales (rhovil, crylon, orlón). Las primeras soportan a veces la lejía o la maquina de lavar. Las segundas se lavan, por el contrario, con agua jabonosa tibia sin retorcerlas: el fabricante indica siempre en la etiqueta el modo de lavarlas; deberá seguir las instrucciones al pie de la letra.

Las mantas de lana pueden también lavarse con agua tibia jabonosa procedimiento que si se tratara de un género de punto de lana, pero el secado una vez más plantea problemas. Lo más práctico es confiarlas a la tintorería. No lave jamás las mantas con resistencia eléctrica (las que generan electrostática); límpielas en seco.

Las colchas: Son de tejido lavable o no lavable; en el primer caso limpiará siguiendo las indicaciones que se han dado para los tejidos de algodón. En el segundo caso confíelas a la tintorería. Tenga presente que pueden encoger, por lo que, en la duda, son más seguros los lavados en seco de la tintorería.

Las almohadas y los almohadones de lana: Podrán ser protegidos por fundas de algodón ligero que lavará cada ocho o diez días porque debido al roce con el pelo se ensucian pronto. Las almohadas rellenas de plumas, de pulmón, de espuma de látex o de plástico, son bastante difícil de lavar, porque el secado, excepto en el campo o con un tiempo magnifico plantea problemas. Sacúdales con frecuencia y, si es necesario, llévelas a la tintorería.

Los edredones y los cobertores: Acolchonados, antes rellenos de pulmón o de lana y tapizados generalmente de seda, se realizan hoy en día con tejidos sintéticos lavables.

Si llevan pluma y están tapizados de seda se protegerán para que se ensucien menos. Confíelos al tintorero para un lavado seco. Los que son lavables se lavan con agua tibia y jabonosa pero el problema del secado es más agudo en los apartamientos, por lo tanto vale más pasarlos a la tintorería.

Las cortinas y los visillos

Hay que quitarles el polvo a menudo y sacudirlos o cepillarlos con el aspirador.

Las cortinas: Y colgaduras se conservan como los cubrecamas, y de acuerdo con su naturaleza. Cuando son delicadas, lo más práctico es confiarlas a la tintorería. Si deseas lavarlas usted misma plánchelas siempre en sentido longitudinal para que no se encojan.

Los visillos (cortina pequeña): De algodón o de tejido sintético, se sumergen siempre en agua pura fría, o ligeramente tibia para eliminar el polvo. Lávelos enseguida: los de algodón, en agua jabonosa muy caliente, pero con precaución – una cortina es siempre delicada- plánchelos ligeramente húmedos con la plancha caliente; los visillos de tejidos sintéticos se lavarán según las indicaciones del fabricante, pero jamás con agua caliente; no los retuerza nunca.

Lo más práctico es doblarlos cuidadosamente y lavarlos así sumergiéndolos apenas en el agua jabonosa. Terminé siempre secado en el lugar en donde han de ser colocados: es la mejor manera para que recobren su forma sin que se arruguen. No los planche.

Los vidrios, los cristales, y los espejos

Ahora son fáciles de limpiar: los nuevos productos y su facilidad de empleo hacen menos penoso y más rápido este trabajo. En buena hora, por que cada vez hay más superficies acristaladas y más espejos.

Si están muy sucios antes de limpiarlos con un producto especial, enjuágelos, ya sea con un trapo viejo sin hilachas, ya sea con periódicos.

Los metales

El cobre, el estaño, la plata, las patas de hierro negro o niquelado de los asientos actuales exigen una limpieza periódica. Para el cobre y el estaño existen productos especiales de muy fácil empleo.

Las patas de los asientos se secan con una piel de gamuza. En cuanto a las patas cromadas o niqueladas, puede utilizar si están empañados, productos para los cromados o sencillamente un poco de alcohol de quemar lo mismo para los grifos.

7. ¿Cómo lavar la vajilla?

Cuando limpiamos en la cocina tenemos tendencia a limitarnos a quitar la suciedad. Es decir, apenas vamos más allá de la mera eliminación de los residuos que se ven a simple vista.

No obstante, bajo ese manto de residuos en forma de manchas o polvo pueden esconderse miles de colonias bacterianas de origen y composición diversa que, eventualmente, pueden saltar a los alimentos que manipulamos.

¿De qué microorganismos estamos hablando? Todo depende, básicamente, de su fuente de procedencia. Aunque suene a extraño y poco probable, no es en absoluto descartable la presencia de materia fecal, a la que pueden sumarse residuos minerales procedentes del agua, restos aportados por el aire y las personas que utilicen el baño o la propia cocina.

La limpieza y la higiene son fundamentales en la cocina. Entre otras razones porque es el lugar donde habitualmente se manipulan los alimentos y, por tanto, la vía más rápida de entrada para los microorganismos patógenos.

De ahí que mantener superficies y utensilios en perfecto estado de limpieza, así como unas mínimas normas de higiene personal, sea la mejor fórmula para evitar desagradables problemas.

Material necesario

Si no tiene a su disposición más que un fregador poco profundo, de un solo compartimiento, tendrá necesidad de uno o dos barreños, uno para lavar y el otro para aclarar, los dos bastante grandes y hondos. Los de plástico son más ligeros y más flexibles, lo cual evita muchas roturas. Son también más alegres.

Tapetitos: De caucho o de plástico para evitar los choques del fregadero.

Estropajo: hecho de tiras de algodón o de una esponja o bien un cepillo redondo de mango largo. Ciertos mangos contienen un pequeño depósito para el detergente.

Una esponja: Para fregar de mallas de nylon o bien paños especiales impregnados de abrasivos, o así mismo almohadillas de viruta de acero, que se impregnan de antemano de jabón.

Un detergente: Especial y un espumante.

Un escurridor: Para colocar al lado del fregadero o de un escurridor mural, plegable de alambre plastificado o enteramente de plástico.

Paños de cocina: Un juego de tres o cuatro, uno de hilo para lo vasos y las tazas, otro de mesilla, para los platos, fuentes, potes, soperas, ensaladeras y el tercero para los cubiertos y las fuentes de servicio y para las cacerolas.

Papel absorbente: Que evita que se ensucien demasiado los paños de cocina al secar los fondos exteriores de las cacerolas y sartenes.

Una toalla para manos.

¿Cómo organizarse?

Amontone la vajilla sucia en orden lógico: ocupará menos espacio. Pase las piezas de la vajilla una a una bajo el agua del grifo. Reúna todos los cubiertos sucios en un recipiente profundo, con los mangos vueltos hacia arriba.

Llene de agua las cacerolas y los recipientes de cocción en cuanto hayan acabado de servir; se limpiarán luego más fácilmente. Friéguelos ligeramente con su misma agua.

La técnica

Coloque toda la vajilla sucia a un lado del fregadero; al otro lado, el escurridor.

Llene el barreño (vasija) de lavar de agua caliente mezclada con un detergente y el barreño de aclarar de agua caliente pura. Si dispone de agua corriente caliente, lave directamente bajo el grifo los vasos y las tazas con sus correspondientes platillos. También puede entonces aclarar la vajilla bajo el grifo. No se olvide jamás de aclarar.

Empiece lavando los objetos que estén menos grasientos: platos de postre, platos, ensaladeras, sopera. Sigan con los cubiertos y a continuación con las fuentes y las cacerolas. Cambie el agua a la mitad de la operación o más a menudo si es necesario.

Cacerolas de aluminio: Fregar con estropajo de acero o con la esponja de plástico. Cuando las cacerolas son nuevas, hierva en ellas leche o caldo graso; evitará así que ennegrezcan.

Las cacerolas y los recipientes de acero inoxidable: Evite el estropajo de acero y la esponja demasiado dura que puede rayarlos. Utilice líquidos o polvos especiales.

Cacerolas de esmalte: Friéguelas con cepillo o esponja de nylon.

Cocottes (cacerolas planas) de fundición, sartenes negras: Cepillo duro o esponja abrasiva.

Sartenes revestidas de un producto anti-adhesivo: Solamente esponja.

La tabla para trinchar y la tabla para el queso: Se lavarán y se eliminará su olor frotándolas con sal gorda.

La loza y la porcelana: Bien aclaradas en agua caliente, se secan por si solas: no hay más que pasarles un trapo para que recobren su brillo.

Una vez terminada la limpieza de la vajilla, lavara el fregadero y los barreños, los estropajos, los cepillos y los accesorios de la vajilla, enjuagándolos bien para evitar olores desagradables.

Lave el cubo de basura, ya sea de plástico o metal, con agua y detergente.

Conclusión

La limpieza eficaz puede ayudar a controlar o eliminar los peligros en el hogar. Las limpieza efectiva, incluye mantener las áreas de trabajo ordenadas, mantener los pasillos y pisos libres de riesgos de resbalones y tropiezos, y eliminar materiales de desecho. También requiere prestar atención a detalles importantes como el diseño de la casa, el marcado de las recamaras y la adecuación de las espacios para el almacenamiento de los instrumentos de trabajo. La limpieza eficaz de una casa es una operación continua: no es una limpieza puntual o imprevista que se realiza ocasionalmente.