Servicio doméstico

Formación de personal doméstico encargado del planchado de ropa

Introducción

Planchar es un proceso sencillo, aunque puede ser algo complicado si nunca lo has hecho antes. Para planchar, es necesario clasificar sus materiales con anticipación. Diferentes tejidos requerirán diferentes técnicas de planchado. A partir de ahí, se puede comenzar a planchar. Planchar las camisas, pantalones, vestidos y faldas se hacen de forma ligeramente diferente, así que es muy relevante saber la forma de planchar adecuadamente cada prenda.

Contenidos temáticos

  1. Elección y conservación de la plancha
  2. El material
  3. Técnicas de planchado
  4. Algunas reglas que deben respetarse
  5. La maquina de coser
  6. Algunas reglas generales
  7. Una regla esencial: no ensuciar, ni deteriorar la ropa
  8. En los cambios de estación
  9. Algunos casos particulares

Desarrollo del tema

1. Elección y conservación de la plancha

Se utilizan planchas (de 1 Kg. ó 1,300 Kg.) pero de potencia superior a las de otros tiempos (600 a 1.00 watios), lo que permite ir más rápidamente y planchar sentada. Antes de comprar una plancha, compruebe la potencia de su contador.

En la mayoría de las planchas actuales, un termostato detiene la corriente cuando el calor deseado ha llegado al máximo: esto es a la vez una economía y una seguridad.

Existen igualmente planchas a vapor: un depósito de agua incorporado y una plantilla perforada permiten proyectar un chorro de vapor de agua sobre la ropa, lo que evita el tener que humedecerla.

No doble el cordón a ras de la salida. No enrolle alrededor de la plancha más que cuando ésta se haya enfriado por completo.

Enchúfelo en una toma de corriente más alta que la tabla para evitar que entorpezca sus movimientos, o utilice una guía de cordón.

Si la base de la plancha se chamusca no emplee ningún producto abrasivo: pase por encima un lienzo empapado en agua jabonosa tibia o, cuando la plancha esté fría, un trapo embebido en agua amoniacada.

2. El material

  • Una tabla de planchar plegable, graduable, provista de un dispositivo para poner la plancha. Hay modelos con muletón, funda amovible e, incluso, funda protectora de plástico.
  • Una tabla provista de un muletón. Puede bastar un muletón colocado sobre una tabla de madera.
  • Se puede incorporar una tabla para planchar a un mueble de costura y planchado.
  • Un tablero, preferentemente plegable que será menos engorroso (ciertas mesas están provistas de dicho elemento).
  • Uno o varios paños para planchar (de algodón fino o de muselina).
  • Una botella con un tapón perforado para humedecer.
  • Un dispositivo para poner la plancha.
  • Un taburete graduable.

3. Técnicas de planchado

Todos los tejidos se planchan al hilo (en sentido de la trama).

Ropa de algodón y de hilo

Humedezca (esto es, rocíe ligeramente la prenda de agua envuélvala en si misma para que la humedad se extienda uniformemente por todo el tejido); haga esta operación con varias horas de anticipación si es posible. En el momento del planchado aplique directamente sobre el tejido la plancha caliente.

También puede planchar inmediatamente la ropa escurrida a máquina o la ropa a medio secar. La ropa de algodón oscura se plancha por el revés para evitar las marcas brillantes.

Almidonado

Los cuellos y los puños de las camisas de hombre, las cortinas de muselina de algodón, la lencería de mesa, los tapetitos, las blusas, la ropita del niño, necesitan un almidonado.

Antes se utilizaban el almidón crudo o cocido, el agua de arroz o la fécula de patata. Ahora existen productos de fácil empleo que permiten un almidonado permanente que soporta varios lavados y que puede aplicarse a otros tejidos que no sean solo el algodón o el hilo. Siga escrupulosamente el modo de empleo y dosis indicadas por el fabricante.

Los encajes y bordados

Para no aplastar los motivos que deben conservar su relieve, se plancharán por el revés, colocándolos sobre un muletón espeso o un tejido esponjoso.

El terciopelo

Moje el revés y extiéndalo por encima de una plancha muy caliente, manteniéndolo muy tirante y sin que toque la base de la plancha. Extiéndalo en seguida al aire libre para que el tejido termine de secare.

Actualmente casi todos los tejidos de terciopelo se planchan normalmente sin apoyar mucho la plancha.

La lana

La lana se plancha con una plancha tibia y un paño húmedo. A los géneros de punto se les puede devolver su forma primitiva con alfileres inoxidables.

La seda

No moje jamás la seda rociándola, porque la llenaría de manchas; no la planche con el lienzo humedecido; en caso necesario meta enteramente en agua la prenda que tenga que planchar y escúrrala en varias toallas de felpa antes de pasar por ella la plancha, moderadamente caliente, a través de un retal de la misma tela o de un lienzo seco.

Los tejidos artificiales

Son sensibles al calor; use una plancha tibia; planchemos cuando estén completamente secos y sin lienzo húmedo; siga las indicaciones del fabricante.

Los tejidos sintéticos

Generalmente no se planchan; ahora bien si desea, a pesar de todo, pasar la plancha ligeramente por unas camisas, o cualquier otra prenda, hágalo con una plancha tibia, después de probar en un lugar poco visible.

4. Algunas reglas que deben respetarse

  • Planche el cuello por el revés y luego por el derecho.
  • Alce hacia delante el cuello, dé le una forma redondeada y planche la tirilla.
  • Planche los puños por ambas caras, seguidamente las mangas. El pliegue de las mangas debe llegar hasta la parte de atrás del cuello, a nivel de la tirilla.
  • Abra la pechera de la camisa y planche la espalda por dentro.
  • Vuelva plegar la pechera y plánchela, luego abroche la camisa y haga a ambos lados el pliegue que marca su anchura.
  • Pliegue primeramente los dos lados, las mangas y luego el faldón de la camisa hacia la parte de atrás.

Camisa de hombre, blusa camisera de mujer

Planche primeramente el cuello, la parte alta, los puños y las mangas; a continuación, al espalda y termine por la pechera.

Para plegar la camisa ponga la pechera contra la tabla, pliegue por los lados de acuerdo con las medidas previstas (puede servirse de una plantilla de cartón), doble las mangas, repliegue los faldones y pliegue en dos la camisa en sentido longitudinal.

Un pantalón

Se plancha a través del lienzo humedecido. La raya se consigue aplicando una sobre otra las costuras.

Un tejido sesgado

Debe plancharse al hilo; de lo contrario se deformará.

Un pantalón de pijama

Se plancha normalmente de plano, pero es más agradable plancharlo de modo que conserve el pliegue como si fuera un pantalón corriente.

Cómo plegar la Ropa

Una sábana bordada

Se plegará de modo que el motivo bordado quede a la vista.

Cuando pliegue la ropa tenga presente el lugar de que dispone. Adopte para los pañuelos y la ropa de mesa una forma de plegar siempre idéntica.

Guarde los tapetitos sin doblarlos. Las blusas camiseras, los vestidos de niña, las camisas de los hombres pueden guardarse en pecheras, sin tener que doblarlos.

Terminado el planchado meta en el armario, sino tenga extendidas las prendas plegadas para que elimine por completo la humedad; evite aplilarlas cuando aún estén calientes o húmedas, particularmente las camisas de hombre y las piezas de lencería.

Cuando ordene la ropa planchada, colóquelo bajo la pila correspondiente para que sea usada por el orden de rotación.

5. La maquina de coser

Aunque en menor escala, este fastidioso trabajo de remiendo de la ropa y de los vestidos existe todavía.

Tenga siempre el buen juicio de no permitir que se acumulen estos pequeños trabajos; haciéndolos a medida que vayan presentándose le parecerán más ligeras y la ropa, mejor conservada, durará mucho más tiempo.

El material necesario

Se guardará ya sea en una caja o en un cajón especial, o bien en un canastillo portátil de labores, siempre bien ordenado; compartimientos separados para cada accesorio, ni un alfiler fuera de su caja, ni madejas ni ovillos devanados y en desorden.

Por supuesto, si puede lograrlo, el ideal es el mueble o el armario destinado a la costura y al planchado.

Necesita por lo menos

  • Un surtido de agujas (cortas, medianas, largas para coser y para remendar, una o dos agujas de puntas redondeas); pínchelas en un acerico de lana para que no se oxiden.
  • Alfileres de acero muy finos (un poco de talco en la caja impedirá que se oxiden).
  • Un dedal y unas tijeras (por lo menos dos pares: una fina para los bordados y otra más grande para cortar telas).
  • Un cinta métrica y una regla graduada, una tiza de sastre.
  • Hilo de cocer blanco y negro de distintos grosores, hilos similares de colores, hilo para hilvanar, hilo de nylon o de tergal blanco y de algodón para remiendos de colores diversos, según sus necesidades.
  • Un pequeño surtido de botones clásicos (camisas), de corchetes y de automáticos.
  • Cinta elástica para los slips.

La máquina de coser

Elija, si le es posible un modelo perfeccionado que le ayudará a realizar rápidamente una gran cantidad de trabajos, en particular las reparaciones y los hilvanes.

Las máquinas de coser con pedales

A menudo alojadas en un pequeño mueble, dentro del cual se pueden disimular, pueden perfecciones mediante la incorporación de un pequeño motor eléctrico y de una lámpara.

Las máquinas de coser eléctricas

Cabe generalmente en una maleta o en un mueble. Frecuentemente tienen el brazo libre para enfilar mangas, faldas, etc. Son de distintos tipos:

  • De punto recto; realiza únicamente los derivados del pespunte ordinario. La aguja no avanza de delante a atrás.
  • De punto zig – zag; realiza evidentemente el punto recto, pero un mecanismo suplementario permite a la aguja un desvío hacia un lado para la realización de otros puntos, tales como los bordados, la colocación de botones, los ojales, y toda clase de remiendos.

6. Algunas reglas generales

Te sugiero seguir algunas reglas generales:

  • Haga un zurcido en cuanto se produzca un pequeño agujero.
  • Cosa inmediatamente el corchete que se desprende, el botón que está a punto de caer, el dobladillo que se deshace, la costura que se abre.
  • Repare siempre un desgarrón o una rotura delicada antes del lavado.
  • Alargue los dobladillos y ponga las piezas que sean precisas antes del lavado antes de llevar el vestido a la tintorería.

Zurcido de plano

Trabaje sobre el reverso, no haga nudo ni punto de remate; cubra no sólo el agujero sino también el “claro”; ponga un ribete en todo alrededor; un zurcido se hace con olieras de puntadas apretadas, primero al hilo tejido y luego en sentido contrario formando una trama.

Los calcetines: Trabaje sobre el revés con un huevo para zurcir dentro del calcetín para mantener su forma. Siga el sentido de las cadenas del punto.

En los tejidos de lana

Para hacer un zurcido cuidado e invisible, utilice hilos sacados de las costuras.

Reparación de las sábanas

Una sábana usada por la parte de en medio puede “volverse” para que dure algún tiempo más. No espere a que esté agujerada. Para ello, cosa juntas las dos orillas con punto de dobladillo muy tupido, ejecutado por el revés.

A continuación, corte en el sentido del hilo, exactamente por en medio del “saco” obtenido, quedando así dividido y relegado a ambos lados de la sábana el centro usados de la misma. Haga dos pequeños dobladillos a ambos lados.

Para colocar piezas de remiendo, quite la parte usada cortando un trozo cuadrado o rectangular. Recorte entonces en el sentido del hilo y en el del tejido la pieza correspondiente, ligeramente mayor (de 3 a 4cm por lado) y cosa asentando bien la costura.

Camisas de hombre

Los puños o los cuellos usados pueden ser sustituidos. Para ellos descósalos cuidadosamente y después, utilizando el cuello o el puño usados como patrón, corte ya sea del tejido nuevo sin apresto, ya sea de los faldones de la misma camisa, la tela necesaria para que queden exactamente con los primeros.

Los puños llamados mosqueteros, antes de ser sustituidos, pueden “volverse” por el otro lado después de efectuado un ligero remiendo.

Si juzga que este trabajo es muy pesado y muy complejo, puede utilizar los trozos aprovechables de una camisa de hombre, para hacer de ellos una blusa camisera, un delantal o un camisolín de niña.

Corte entonces la parte alta de la blusa camisera de la parte baja de la camisa; los ojales quedaran en el sentido apropiado y empleará, a la vez, la parte de la tela menos gastada.

Reparación de los géneros de punto

Rehaga el punto con la misma lana siguiendo exactamente el paso del el hilo. Una prenda de punto cuyos codos clarean puede ser reforzada; haga sobre el reverso un acolchado de lana del mismo color siguiendo la trampa y que así será prácticamente invisible.

Para alargar las mangas de una prenda de punto o para rehacer una prenda de un punto en una extremidad de una cadeneta a la altura que desee para proseguir su trabajo, tire entonces del extremo del hilo, córtelo al otro extremo de la hilera y recoja los puntos uno a uno, y seguidamente realice la labor a la altura deseada.

7. Una regla esencial: no ensuciar, ni deteriorar la ropa

Facilidad de lavado, una mayor resistencia al desgaste, un planchado muchas veces superfluo…. ¡Cuánto tiempo se ha ganado en la conservación de los vestidos! No obstante creemos necesario que conozca exactamente el trato, adecuado del tejido.

  • Protéjase con un delantal cuando emprenda una tarea que pueda ensuciarla.
  • Si se queda en casa lleve un atuendo poco delicado, que pueda limpiarse fácilmente y que le permita una gran libertad de movimientos: los niños que regresan del colegio, su marido que vuelve al hogar terminadas sus ocupaciones podrán también ponerse una ropa casera más practica y agradable: monos para los pequeños, batas o batines, o prendas de punto para los mayores.
  • Cuando se quite un vestido colóquelo siempre en una percha o en el mueble llamado “galán de noche”. Alise siempre la ropa para que recobre su forma.
  • Ponga siempre a secar los vestidos mojados en las pecheras, en lugar bien ventilado.
  • En la medida de lo posible, cambie con frecuencia de ropa: no se ponga 15 seguidos la misma falda recta, el mismo pantalón; se deformarán mucho antes si no les da poco de “reposo” que les permita recobrar su forma primitiva; lo mismo ocurre con los zapatos.
  • Si una vez maquillada, debe cambiarse durante el día de vestido o de blusa, envuélvase la cabeza y el rostro con un pañuelo viejo o un chal para evitar que el maquillaje manche la ropa que va a ponerse.

Todas las tardes

  • Lave en agua tibia jabonosa las prendas pequeñas de nylon, las medias, los calcetines o las camisas de nylon de su marido, sin olvidar las fajas que, actualmente, no solo soportan sino que también exige lavados frecuentes.
  • Cepille los vestidos y al mismo tiempo tome nota de los botones que faltan, de si desgarrones etc.… Si pude repararlo todo inmediatamente, ganará un tiempo precioso.
  • Quite las manchas que hayan podido producirse durante el día.
  • Vacíe cada noche los bolsillos de los pantalones y cuélguelos bien doblados. Haga lo mismo con sus faldas.
  • Desanude las corbatas y cuélguelas.

De vez en cuando:

  • Quite el polvo a los vestidos y en particular a los pantalones, ya sea cepillándolos a fondo, delante de la ventana, o bien utilizando el cepillo suave del aspirador primero por el revés, volviendo los bolsillos y sin olvidar pliegue alguno.Puede también sacudir los vestidos y, antes de guardarlos, dejarlos colgados toda la noche al aire libre, en una percha.
  • Limpie los cuellos de las chaquetas de los abrigos… Prepare agua amoniacada; ponga el cuello de plano sobre la tabla de planchar protegida por un muletón grueso y cepille suavemente con un cepillo flexible humedecido con esta mezcla.

Quite con una espátula de madera o un trozo de cartón fuerte la espuma que se forme. Repita la operación cuantas veces sea necesarias y finalmente, aclare cuidadosamente con agua clara, seque presionando a través de un lienzo que no desprenda pelusa y, luego plánchelo a través de otro lienzo seco.

Ponga la ropa en forma en la percha para que el cuello termine de secarse sin arrugas.

  • Deslustre los codos de las chaquetas y de los abrigos, las rodillas y los fondillos de los pantalones: coloque la parte brillante aplanada o frótela en el sentido del tejido con una esponja o un cepillo suave o con una muñequilla de tela impregnada en agua avinagrada o amoniacada.

Aclare, Planche sobre un lienzo seco, sin secar a fondo el tejido. También puede poner a secar la prenda en una percha y planchar en seguida, cepillando a contrapelo el tejido mientras desprende el calor.

Para conseguir que rodillas y codos recuperen su forma, planche primero el revés con un trapo humedecido, luego vuélvalo, rehaga el pliegue (del pantalón) y vuelva a pasar la plancha con un trapo humedecido.

Esta operación no es necesaria con los trajes de tejidos sintéticos a los que les basta un sencillo lavado y un secado en la misma percha para que recobren su forma.

8. En los cambios de estación

No guarde nunca un vestido sucio o medio sucio.

Al terminar el invierno

Lave todos los géneros de punto y colóquelos en maletas en cajas de cartón o en bolsas de papel, protegiéndolos por medio de un producto contra polilla o mejor aún en fundas de plástico cerradas herméticamente.

Cepille a fondo, con el aspirador si es posible, los abrigos, los trajes y los vestidos, quitándoles el polvo concienzudamente, sacudiéndolos al aire libre.

Lave los que pueden lavarse, mande a la tintorería todos aquellos que necesiten una limpieza a fondo. Colóquelos en seguida dentro de fundas de plástico herméticamente cerradas.

Si los guardas simplemente en un ropero o en fundas de telas vaporice o deposite un producto contra la polilla. Puede, en caso necesario, repetir esta protección en el transcurso del verano.

Por principio, evite guardar la ropa de invierno en un sitio demasiado cálido, porque el calor favorece la formación de la polilla y de parásitos de la lana y de las pieles.

No meta jamás las pieles en una funda de plástico: tienen necesidad de “respirar”. Si tiene pieles de gran valor, puede confiarlas a un peletero que las conservara en cámaras frías.

Al terminar el verano

Lave o haga lavar en seco, en la tintorería, según los casos, la ropa de verano; vestidos, faldas, pantalones, prendas de los niños. Colóquelos a cubierto del polvo.

La ropa de algodón podrá guardarse doblada y sin planchar; la ropa hecha con tejidos artificiales o sintéticos deberá ser colocada de manera que ni se arrugue.

Si al empezar el verano ciertos vestidos presentaran arrugas, humedézcalos con agua tibia y cuélguelos para que recuperen su forma.

9. Algunos casos particulares

  • Las pieles: Los adornos de los abrigos (cuellos y puños) que se han usado mucho tiempo deben llevarse a la tintorería.

Las imitaciones de pieles en tejidos sintéticos se lavan en agua tibia jabonosa. Después de secarlas, vuelva a alisar el pelo con la mano, para que recobre su aspecto primitivo.

  • Los guantes: Confíe a la tintorería los que no son lavables; puede usted quitar las manchas con tricloroetileno. Lave suficientemente aquellos que son lavables para que se elimine la grasa.
  • Para esto póngaselos y lávelos con agua tibia jabonosa frotándolos como si se lavase las manos. Aclárelos hasta que el agua quede limpia y escúrralos con una toalla de felpa. Séquelos colgándolos de los dedos.
  • Los impermeables: Son casi todos lavables. Lávelos a menudo con un agua jabonosa tibia, aclárelos bien y cuélguelos sin retorcerlos ni escurrirlos en una percha para que recuperen su forma sin arrugarse. No planche jamás un impermeable tejido sintético.
  • Los vestidos de ante: Si no están garantizados como lavables por el fabricante, serán confiados a la tintorería; puede quitarles las manchas con tricloroetileno, pero corre el riesgo que se formen cercos.
  • Los abrigos de cuero nuevos: Pueden espolvorearse con greda o polvos de talco; a continuación se cepillan. Si las manchas son de barro pueden quitarse sencillamente con una esponja limpia o con un trapo empapado de agua pura o ligeramente avinagrada.

Conclusión

Planchar la ropa es realmente un proceso delicado. La plancha produce tanto calor que, si no se está seguro de cómo planchar la ropa, es vital aprender sobre el proceso antes de comenzar. No es tan simple como dejar caer una camisa en una tabla de planchar. Se necesita esfuerzo para aprender a planchar como un profesional. Para algunas personas, lleva mucho tiempo, pero si aprende a planchar, puede reducir el tiempo que se dedica a planchar.