Historia universal contemporánea

La crisis económica de 1929 y la trascendencia de la Segunda Guerra Mundial

Desde el fin de la Primera Guerra Mundial el inicio de la Segunda, en lo que se conoce como periodo entreguerras, se generaron nuevas ideologías que radicalizaron las acciones de los líderes de las potencias europeas y desencadenaron
nuevos conflictos. Durante veinte años el mundo vivió una etapa de reconstrucción, de recomposición y de crisis económica.

Debilitamiento del poderío europeo y presencia de Estados Unidos de América

A principios del siglo XX eran siete los países considerados potencias: Francia, el Imperio británico, Alemania, el Imperio austro-húngaro, Rusia, Estados Unidos de América y Japón; cinco de ellos eran europeos, uno asiático y el otro americano.
Inglaterra, al frente de su imperio, había logrado una gran producción de algodón, textiles y azúcar, pero su industria se había quedado en la era del vapor y el carbón; después de 1918 la producción industrial y las fuentes de empleo eran pocas en la isla. En cambio, Estados Unidos de América aceleró su producción con el uso del acero y la aplicación de la química.

Índice de producción facturada. En esta gráfica se observa cómo Estados Unidos de América se colocó a la cabeza de las naciones industrializadas después de la Primera Guerra Mundial

A raíz del conflicto armado, las economías del Imperio austrohúngaro y de Alemania se vieron seriamente afectadas, en gran parte por las indemnizaciones que debían pagar a Francia, Inglaterra y Estados Unidos de América. Además, Francia e Inglaterra estaban endeudadas también y no lograban recuperar su nivel.

Por otro lado, antes de la Primera Guerra Mundial las potencias habían firmado varias alianzas y formado sistemas diplomáticos, tratando de asegurar sus esferas de influencia y de poder. La alianza más importante, aquella entre los 3 emperadores o Entente, se modificó a raíz de la guerra. La paz pactada en el Tratado de Versalles era inestable, pues los países perdedores no estaban conformes ni con sus nuevas fronteras ni con su condición. El peso de la demografía y la economía, indicadores de poder de los países europeos, también estaban afectados al inicio de la década de 1920

Evolución de la población total. En esta gráfica se aprecia el rápido crecimiento de las poblaciones soviética y estadounidense
Evolución de la población total. En esta gráfica se aprecia el rápido crecimiento de las poblaciones soviética y estadounidense

Aunque Estados Unidos de América había participado en la guerra, no había tenido desgaste en su territorio y, por el contrario, adquirió el potencial para sobresalir: riqueza, petróleo, crecimiento de la población y aumento de la producción de maquinaria y tecnología. Además, los países europeos comenzaron a depender de este país por los préstamos que les había otorgado. Mientras la Primera Guerra Mundial trajo a Europa serios problemas y cuestionamientos, a Estados Unidos de América le trajo una época de brillantez e inmediata prosperidad; a estos años se les conoció como “los felices veintes”, donde se experimentaba un gran avance tecnológico.

En varios países se utilizaron nuevos materiales para la construcción y se crearon escuelas de ingenieros y arquitectos que diseñaron novedosas formas de arquitectura. La aparente prosperidad estadounidense permitió la consolidación de la nación como la líder de Occidente, pero también produjo riesgos ocultos que desencadenaron una gran depresión económica hacia el final de la década de 1920. ¿Qué pasó entonces, si se tenía una economía sana que había fomentado el bienestar de su sociedad, impulsando el desarrollo de fuentes de empleo y salarios que les permitían satisfacer sus necesidades personales? Hubo múltiples causas que provocaron la crisis: sobreproducción, especulación, inflación, otorgamiento de créditos a personas y negocios insolventes. Pero vayamos poco a poco.

La gran depresión y sus efectos en la sociedad y la economía mundial

La entrada de Estados Unidos de América a la guerra mundial, en 1917, significó un fuerte crecimiento de su maquinaria productiva. Hacia 1924, el mercado se inundó de mercancías que no tenían suficiente demanda. El desequilibrio y la saturación del mercado se presentaron, las tiendas se llenaban de productos que no tenían compradores, por lo que hubo un descenso en las ventas. Se intentó corregir la situación con el otorgamiento de créditos fáciles y la venta a plazos.

Los estadounidenses se endeudaron y recurrieron a los bancos en busca de financiamiento para adquirir electrodomésticos, automóviles y otros bienes de consumo, sin tener los recursos para hacer frente a esos créditos. La situación se mantuvo así durante algún tiempo hasta que finalmente entró en conflicto con la economía real.

La gran depresión tuvó un alto impacto en la vida de las personas.
La gran depresión tuvo un alto impacto en la vida de las personas

En el campo la situación también se tornó difícil. Los campesinos habían tenido buenas cosechas, pero los europeos no compraban las frutas y legumbres estadounidenses por lo que también se acumularon.

Como puedes imaginar, los campesinos y quienes se dedicaban a vender la producción agrícola no tenían suficientes ingresos y al mantener el mismo ritmo de producción sólo lograron que se cayeran los precios. Aunque el Estado trató de proteger la actividad, sus medidas no dieron resultado y para 1926 los agricultores no pudieron saldar más sus deudas con los bancos; perdieron sus bienes y se vieron obligados a emigrar a las ciudades. Por otro lado, los empresarios no pudieron destinar sus ganancias a la mejora de la productividad y comenzaron a invertir en negocios fáciles y rápidos; adquirían acciones a bajo precio en las bolsas de valores y las vendían cuando su cotización era elevada.

La interrupción del circuito (compra de acciones con dinero procedente de anticipos crediticios-obtención de fáciles ganancias) provocó el desplome de la bolsa de valores una vez que, perdida la confianza en un crecimiento ilimitado de la misma, huno inversionistas que optaron por retirar sus capitales. Por el retiro de los capitales de las instituciones financieras la gente ya no pudo obtener préstamos ni pagar sus deudas; le era imposible cobrar a sus deudores y no podía tener dinero para trabajar o para sufragar sus gastos. Al caer los valores, los bancos tampoco recuperaron sus préstamos y se declararon en quiebra. Algunas personas debieron cerrar sus empresas o fábricas y el desempleo creció.

El suceso que desencadenó finalmente la crisis económica fue el derrumbe o crack de la bolsa de valores de Nueva York, en octubre de 1929. La caída del valor de las acciones y la insolvencia de los sistemas financieros originaron una recesión económica sin precedentes, la mayor que haya sufrido el sistema capitalista a lo largo de su historia. En la década de 1920, la economía estadounidense era el eje en torno al cual giraban las economías del resto del mundo. Esta dependencia acarreó importantes repercusiones sociales, políticas, morales e ideológicas que urgieron el replanteamiento del modelo liberal hasta entonces vigente.

Algunas de las consecuencias de la crisis para la sociedad y para la economía mundial fueron:

  • Las economías europeas, muy ligadas al dólar, se vieron arrastradas a la crisis. Además se redujo la demanda de materias primas, lo que condujo a algunas colonias a las mismas consecuencias.
  • En Estados Unidos de América, más de 32 mil empresas comerciales e industriales desaparecieron; un millón de familias lo perdieron todo, sucedieron cientos de suicidios, paros sin precedentes y alrededor de 15 millones de desempleados.
  • Se dañó el comercio internacional entre 1929-1932; los intercambios se redujeron en dos terceras partes.
  • La URSS no sufrió con tanta intensidad la crisis debido a su tamaño y a la disposición de materias primas propias. Gracias al sistema socialista, había mejorado su economía y no dependía tanto de los créditos exteriores ni de lo que ocurría en el circuito comercial en Occidente. Algunos intelectuales, líderes políticos y trabajadores de Occidente voltearon sus miradas hacia el socialismo en un momento en el que el capitalismo liberal estaba sumido en un profundo caos.

Segunda Guerra Mundial

¿Cómo fue que tras los desastres provocados por la Primera Guerra Mundial el mundo continuó arreglando sus diferencias por medio de las armas? ¿Qué consecuencias trajeron a la humanidad estos conflictos armados? Varias son las respuestas a estas interrogantes, así que indaguemos cuáles pueden ser.

Las alianzas internacionales

Como has podido apreciar, los fracasos de la Sociedad de Naciones fueron innumerables. Las violaciones al Tratado de Versalles y la firma de acuerdos secretos se hicieron comunes entre los países europeos. En 1936 un nuevo sistema de alianzas surgió oficialmente: Italia, Alemania y Japón conformaron el Eje Berlín-Roma-Tokio. Alemania y la Unión Soviética también hicieron un acuerdo secreto para repartirse el territorio de Polonia.

En septiembre de 1939 Alemania ocupó el corredor de Danzig, en Polonia. Francia e Inglaterra le declararon la guerra. Rusia, que había sido aliada de Alemania, no obtuvo los territorios de Turquía, Bulgaria y Finlandia, como se había pactado, por lo que en 1941 declaró la guerra a las potencias del Eje. Los países opositores, Francia, Inglaterra, Rusia y, a finales de 1941, Estados Unidos, fueron conocidos como los Aliados. Además de ellos, muchos otros países, simpatizantes del Eje o de los Aliados, o antiguas colonias participaron en la guerra. Algunos pelearon, otros aportaron apoyo militar y víveres y todos se encargaron de apoyar a una u otra facción a través de la prensa y la propaganda.

El desarrollo del conflicto bélico

Alemania estuvo la mayor parte del tiempo al frente de la ofensiva. Los altos mandos alemanes consideraban que el factor sorpresa daba superioridad a su ejército y tenían muy claro que su meta era imponer en Europa el Nuevo Orden del Reich. Siguiendo la línea de ofensiva alemana, podríamos reseñar la guerra en tres fases:

Primera fase: la guerra relámpago

La guerra comenzó cuando los alemanes bombardearon Polonia. Volaron puentes, bloquearon carreteras, destruyeron líneas de comunicación, tomaron los ferrocarriles y destruyeron la fuerza aérea polaca antes de que pudiera despegar. Cuando los soldados polacos intentaron detener el ataque fueron arrasados con tanques o panzers, o vieron su paso obstruido por la propia población polaca que huía de los ataque aéreos.

Huir, pedir refugio, poner a salvo a la familia, esconderse eran acciones cotidianas en los países europeos que participaron en la guerra

Por su parte, los rusos iniciaron hostilidades en 1939 contra Finlandia (la llamada Guerra de Invierno) que, con la ayuda de ingleses y franceses (que temían el avance del comunismo), logró mantener su independencia, aunque perdió parte de su territorio.

Llamado del general De Gaulle, en 18 de junio de 1940: A todos los franceses.

En abril de 1940 los alemanes habían atacado Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica y Luxemburgo, y estaban a las puertas de Francia. Tanto franceses como ingleses dudaban si ir al ataque o esperar el curso de los acontecimientos. Winston Churchill, primer ministro inglés, decidió tomar medidas efectivas contra los ataques alemanes.

Mientras, la prensa daba cuenta del desastre en Holanda, donde miles de casas y edificios habían sido destrozados por las bombas ante la negativa holandesa de rendirse a los alemanes. Los nazis instalaban sus cuarteles en los principales edificios desplegaban un operativo de vigilancia por la Gestapo. Todo opositor era encarcelado o asesinado. Cuando se alcanzaba cierta estabilidad, se permitía la reanudación de la vida diaria. La gente que no había huido intentaba reanudar su rutina, alterada por la vigilancia, el racionamiento, el temor a ser acusado de cualquier cosa y, sobre todo, la conciencia de que no eran libres.

Los ingleses participaron en la batalla de Dunkerque apoyando a los franceses contra la invasión nazi; pero en junio de 1940 los alemanes entraron en París, donde el mariscal Pétain firmó las condiciones de rendición. Al gobierno de éste se le llamó colaboracionista; Pétain gobernaría el sur de Francia y los alemanes ocuparon todo el norte. Charles de Gaulle organizó la resistencia francesa. Desde el exilio en Londres formó un gobierno, pidió ayuda a los países democráticos y utilizó la radio para convocar a los franceses a formar milicias y sabotear a los alemanes. En Francia la gente se reunía en secreto para captar las emisiones de la BBC y escuchar a De Gaulle.

La participación italiana

Mussolini esperó la victoria nazi sobre Francia para atacar. Los fascistas, confiados en su fuerza desde la victoria de Verdún, atacaron Grecia y más tarde las posesiones inglesas en África. España permaneció neutral, lo mismo que los rusos de Stalin, contentos con sus victorias en Polonia y Finlandia.

Los italianos, siguiendo el ejemplo nazi, tomaban los principales edificios y establecían ahí sus cuarteles; encarcelaban opositores, montaban un sistema de espionaje, aplicaban severos castigos a quienes se les resistían y saqueaban las casas de los que huían. Las joyas y obras de arte eran repartidas entre los generales y el duce o eran depositadas en museos alemanes o italianos.

El fascismo dominaba Europa continental. Comenzó entonces una de las prácticas más terribles. Los prisioneros de guerra fueron llevados a campos de concentración, donde vivían en condiciones infrahumanas. Hacían trabajos pesados, casi no comían, ni su uniforme ni su calzado eran apropiados para sus labores y se les sometía a brutales experimentos científicos. Salir con vida era prácticamente imposible. En el frente africano los ingleses, bajo el mando del general Montgomery, se enfrentaron a las fuerzas del Eje comandadas por el general Rommel, quien dominó en principio la situación.

La participación inglesa

En agosto de 1940, los nazis pusieron en marcha el Plan León Marino, que organizaba las tropas alemanas para atravesar el Canal de la Mancha e invadir Gran Bretaña. Los ingleses pusieron todo su empeño en la defensa de su territorio. Los hombres fueron al frente y las mujeres trabajaron en la industria para fabricar los portaviones, submarinos, tanques, aviones, ametralladoras y bombas que se necesitaban.

La devastación de ciudades europeas era algo frecuente por aquellos años.

La Real Fuerza Aérea británica (RAF) se sobrepuso al ataque alemán, logró localizar los Messerschimitt o aviones alemanes mediante el uso del radar y Hitler no obtuvo la victoria esperada. Sin embargo, sus generales prosiguieron con el bombardeo. Como ocurrió en muchos países europeos durante la guerra, las bombas no se lanzaron sobre blancos militares, sino sobre las ciudades. Miles de mujeres, niños, ancianos y enfermos murieron durante los ataques aéreos.

Ante esta situación, los ingleses hicieron un llamado a los estadounidenses, quienes permanecían neutrales.

A cambio del envío de Destroyers o barcos de guerra, Estados Unidos pidió territorios en Terranova y en las islas del Caribe para establecer bases militares, Inglaterra aceptó el trato. Aunque formalmente los estadounidenses ingresaron a la guerra hasta el ataque a Pearl Harbor.

Los alemanes intensificaron los bombardeos. Tan sólo en Londres murieron más de 20 mil personas, se destruyeron sus monumentos, edificios y vías de comunicación, pero no se logró doblegar al país. Hitler decidió aplazar la invasión a Inglaterra hasta asegurarse que el este, los rusos y el comunismo hubieran sido aplastados. Desplazó sus ataques al otro frente y la armada inglesa pudo reorganizarse. Comenzó otra fase de la guerra.

Los refugios eran los lugares más seguros durante los bombardeos. En ocasiones se vivía en ellos por semanas.

Segunda fase: el equilibrio entre los dos bloques

En junio de 1941, el territorio del Eje inició la Operación Barbarroja contra el territorio ruso. Los nazis pensaban que con líneas de abastecimiento en la retaguardia y un ataque masivo con bombardeos y panzers lograrían la caída del régimen comunista. Suponían que el descontento contra Stalin facilitaría su tarea.

Los rusos habían firmado un pacto de no agresión con los alemanes, por lo que los ataques al Cáucaso y a pueblos en la ruta hacia Moscú, los incendios, las matanzas y el fuego ininterrumpido los tomaron por sorpresa. La reciente guerra civil y las purgas contra los opositores al régimen comunista habían debilitado a Rusia, pero a la larga, la gran extensión de su territorio, el crudo invierno y la numerosa población actuaron a favor de la defensa soviética.

Muchos rusos murieron o fueron apresados, torturados y perseguidos. Quienes se replegaron comenzaron a organizar la resistencia y luego la defensa de Moscú, Leningrado y Stalingrado. Su consigna era destruir todo lo que pudiera servir al enemigo: casas, graneros, comida, ropa, puentes, vías férreas o carreteras; aunque la estrategia de los partisanos llegó a desesperar a los alemanes, también la población civil sufrió las consecuencias.

Los prisioneros de guerra eran víctimas de enfermedades y agotamiento causados por la lucha contra el enemigo y la naturaleza.

A las puertas de Moscú, la resistencia se hizo feroz. Se cavaron trincheras, se usaron los jardines para sembrar y se abasteció a la ciudad para el sitio. Stalin, enterado de que los japoneses no atacarían por la retaguardia, ya que planeaban el asalto a bases estadounidenses en el Pacífico, pudo traer más tropas al frente alemán. El apoyo de las tropas de reserva y la llegada del largo invierno ruso diezmaron al ejército alemán. Sin embargo, en Leningrado el invierno también afectó a los rusos. Ahí, en una ciudad reducida a escombros, cada día morían de hambre y frío más de tres mil personas. El sitio alemán duró 900 días y murieron más de un millón de personas.

En 1942 los alemanes regresaron fortalecidos para atacar Stalingrado. Una vez más, en el invierno, los alemanes quedaron a merced del clima y padecieron la falta de abastecimiento. Poco a poco los rusos obtuvieron la ventaja hasta que en 1943 los alemanes firmaron la rendición en Stalingrado y los rusos tomaron a 90 mil soldados como prisioneros.

La participación de los japoneses

El 7 de diciembre de 1941 los japoneses atacaron la base estadounidense de Pearl Harbor y luego posiciones británicas en Malasia; los estadounidenses rompieron la neutralidad y se unieron a los Aliados. Junto con los ingleses, pelearon en el frente oriental, buscando dominar el Pacífico e impedir la expansión de Japón.

Los pilotos japoneses hundieron varios barcos aliados, y en 1942 tomaron Hong Kong y Singapur, que eran dominios británicos. Al poco tiempo invadieron Nueva Guinea y amenazaron Australia; penetraron en las islas Aleutianas y en Birmania, se colocaron a las puertas de India. Los Aliados llamaron a todos sus partidarios a apoyarlos con armas, abastecimiento y soldados. La lucha se hizo encarnizada y cada valle, río o montaña se defendió hasta la muerte. Era un clamor general que se diera buen trato a los prisioneros de guerra.

A diferencia de los estadounidenses y los ingleses, los japoneses estaban en su medio, se movían bien en la selva, conocían las islas, no padecían por el cambio de alimento el clima y obtenían colaboradores entre los nativos, quienes rechazaban la presencia occidental en el Oriente y se identificaban con la cultura japonesa. Los soldados japoneses creían que era mejor morir antes que caer prisioneros. Como los kamikazes, debían volar sus armas, aún si esto significaba la muerte.

El coronel Nakayama y los almirantes Chuichi Hara, Yamamoto y Yamaguchi guiaron a sus ejércitos a grandes victorias, supieron hacer frente a la flota aliada del Pacífico y mantuvieron el espíritu combativo de los hombres. Entre las explicaciones del rápido dominio japonés se encuentra no sólo el factor sorpresa y la mentalidad japonesa, sino la rápida colaboración en la mayor parte de los territorios a los que llegaban. La propaganda a favor de los aliados, de los cuales ahora formaban parte los rusos comunistas, no tenía nada que hacer en el Oriente.

Las conquistas de Japón en el sudeste de Asia y del Pacífico
Los estadounidenses en la guerra

Con Teodoro Roosevelt en la presidencia, Estados Unidos había salido de la crisis económica y había establecido su dominio, franco o disimulado, sobre América. El gobierno estadounidense aceptaba la presencia de regímenes militares en el continente con tal de que les permitieran obtener recursos y materias primas. Pero no toleraba las ideas socialistas o comunistas ni tampoco fascistas o nazistas. Se trataba de un régimen de derecha, en el cual se practicaban la democracia y la xenofobia.

Los intereses estadounidenses eran afectados por la guerra. Si Europa estaba en quiebra, el mercado estadounidense se reducía considerablemente y las antiguas deudas no se podían saldar. Aunque la ayuda a los ingleses era importante, el dominio del Pacífico lo era mucho más. Algunos han aventurado la idea de que Estados Unidos permitió el ataque japonés a Pearl Harbor para poder participar activamente en la guerra y lograr que el frente del Pacífico quedara en manos de ellos. Estados Unidos volcó su industria hacia el armamentismo, y paradójicamente al entrar en la guerra salió de la depresión económica, invirtió mucho dinero en avances científicos y tecnológicos logrando adelantos bélicos que más adelante determinarían la victoria de los Aliados.

Mil novecientos cuarenta y dos fue un año difícil. Para replegar a los alemanes a su antiguo territorio los rusos tenían que dominar el frente del este y se debía liberar a Francia por medio del desembarco en Normandía. Los Aliados y 26 países más, bajo la dirección de Roosevelt, convocaron a una conferencia de Naciones Unidas. En ella se comprometieron a aportar recursos para vencer al Eje y a no firmar la paz individual hasta lograr la victoria total. Poco tiempo después se lograron victorias sobre el Eje en el norte de África, y en 1943 los alemanes comenzaron a retirarse de esos territorios, mientras los Aliados avanzaban sobre Italia. Inició la fase final de la guerra.

Tercera fase: ofensiva y victoria aliada

El conflicto se generalizó con la participación de países no europeos que respondieron al llamado de los dos bandos. Compañías de hindús, australianos, árabes, africanos y mexicanos proporcionaron tropas y abastecimiento a los países europeos. México, por ejemplo, apoyó a los Aliados enviando destacamentos, como el escuadrón 201, y negándose a vender petróleo o cualquier otro producto a las potencias del Eje. A los países que entraron a la guerra bajo la protección de los Aliados se les prometió una serie de recompensas que pocas veces cumplieron plenamente y que a la larga ocasionaron serios problemas en Vietnam, Filipinas, África, India y el Cercano Oriente.

A finales de 1943, la existencia de campos de concentración nazis comenzó a ocupar a la prensa y la política internacional. Los alemanes habían confinado judíos y otros grupos como gitanos y comunistas, en campos de concentración. Hombres, mujeres, ancianos y niños llegaban hacinados en vagones de carga de ferrocarril, se les separaba de la familia y se seleccionaba a los que eran aptos para trabajar. Eran distribuidos en barracas, casi encimados, despojados de sus pertenencias, obligados a pasar por un proceso de desinfección durante el cual eran rapados. Después se les entregaba un uniforme a rayas, a veces zapatos y se les asignaba un número que llevarían tatuado en el brazo por el resto de su vida.

Campo de concentración de Majdanek en Lublin, Polonia

Los presos trabajaban excavando y fabricando utensilios para el frente; en algunos casos laboraban en oficinas, cocinas o la enfermería. Eran objeto de experimentos crueles y cualquier intento de rebelión o fuga significaba la muerte. A los campos se iba a morir de hambre, frío, enfermedad o agotamiento, o por la arbitraria decisión de los nazis, quienes acabaron con seis millones de seres humanos usando cámaras de gas. Miles morían a diario, para después ser llevados a los hornos crematorios. El plan nazi era liberar a Europa de esos grupos para no “contaminar” la raza.

La barbarie de los campos hacía aún más urgente el fin de la guerra. Los rusos intensificaron la ofensiva al tiempo que los británicos liberaban Grecia, avanzaron sobre Italia e incrementaron los bombardeos sobre Alemania.

Al principio destruyeron objetivos militares, luego importantes ciudades industriales y, hacia el final de la guerra, Berlín. Muchos alemanes deseaban el cese del fuego pero Hitler y otros comandantes nunca se rindieron. Ante el temor de la derrota, personajes con alta responsabilidad en el régimen nazi renunciaron o se suicidaron.

Los estadounidenses concentraron su esfuerzo en el desembarco en Normandía, llevado a cabo en junio de 1944. Poco a poco los aliados recuperaron terreno, liberaron París y los Países Bajos y lograron el repliegue alemán a sus fronteras. La alianza entre Italia y Alemania comenzó a resquebrajarse; Hitler no aceptaba la derrota; Mussolini fue ejecutado por los antifascistas, opositores a su régimen e Italia se rindió. Finalmente, ante la entrada de los Aliados a Berlín, Hitler, su mujer y algunos generales se suicidaron. Muchos papeles se quemaron para que no quedara rastro de los planes y las implicaciones de los altos mandos nazis. Alemania e Italia firmaron su rendición el 7 de mayo de 1945. Aunque el fascismo y el nazismo habían sido derrotados, el comunismo y el capitalismo, con sus propias formas de gobernar y dominar a la sociedad, seguían
siendo posiciones encontradas y, sin embargo, la lucha continuaba en el Pacífico, Japón seguía peleando.

Europa después de la Segunda Guerra Mundial. En el mapa se ubican las zonas ocupadas en Alemania y aquellas en las que se quedaron tropas de diferentes países
La tecnología para la guerra: la aviación, el radar, la bomba atómica

El adelanto técnico en la industria armamentista fue decisivo en el desarrollo de la guerra. Aviones, barcos, submarinos, cohetes y bombas jugaron un papel fundamental. Durante la primera fase, la guerra relámpago, el avión fue el elemento principal para la victoria alemana. El modelo JU87 Stuka hacía sonar alarmas durante los ataques, provocando confusión y pánico, y el Heinkel o avión bombardero transportaba gran cantidad de explosivos y tenían suficiente combustible para viajes muy largos.

Los spitfire ingleses, aviones guiados por radar hacia sus blancos, resultaron efectivos para bombardear Alemania. Su velocidad y control de dirección permitieron evadir el fuego y perseguir objetivos desde el aire. Los aviones estadounidenses B17 o “fortaleza volante” eran temibles, pues se acercaban en formación cerrada a sus objetivos y descargaban toneladas de bombas. Los aviones acondicionados para lanzar bombas incendiarias fueron también novedosos, ya que, guiados por aviones rastreadores, limpiaban el objetivo disparando y lanzando bombas.

Enigma, máquina de cifrado alemán. Permitió enviar mensajes durante la Segunda Guerra Mundial.

El radar fue indispensable para detectar aviones y barcos. Aplicado en el mar, como sonar, el radar anunciaba la presencia de submarinos, lo que daba tiempo suficiente para escapar de los torpedos. Se fabricaron submarinos como el cerdo, que medía 6.50 metros de largo y tenía 53 centímetros de espesor; se desplazaba a 5 kilómetros por hora y llevaba una carga explosiva desmontable de 300 kilos.

El cohete V2 alemán ya incluía un reactor. No se imaginaban los científicos lo cerca que estaban de la bomba atómica. Los estadounidenses contrataron científicos europeos que, bajo la dirección de Robert Oppenheimer, participaron en el proyecto Manhattan, en Los Álamos. Juntos fabricaron la bomba atómica y en julio de 1945 la probaron en el desierto de Nuevo México.

Con una bomba atómica como ésta, los estadounidenses bombardearon Hiroshima
Rendición de las fuerzas del Eje y los tratados de paz

Los japoneses seguían peleando en las islas del Pacífico y los ataques de kamikazes causaban daño a la flota americana. El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, provocando la muerte de 90 mil personas e hiriendo a más de 40 mil. Todo ardió en segundos. Una bomba más cayó sobre Nagasaki. No se ¡conoció con exactitud el daño devastador causado entre la población, pero conforme pasaron los días la incredulidad dio paso al coraje y la desesperación. Los japoneses se rindieron oficialmente el 2 de septiembre de 1945. Las implicaciones del uso de la energía nuclear iniciaban un proceso de gran complejidad.

En 1941, las naciones aliadas firmaron la Carta del Atlántico, en la que establecieron que los Estados liberados debían constituir gobiernos provisionales ampliamente representativos de las mayorías. En la Conferencia de Yalta, celebrada en 1945, Churchil, Stalin y Roosevelt acordaron que los países del Eje deberían pagar indemnizaciones; que los criminales de guerra, en su mayoría nazis, serían juzgados por un jurado internacional en Nuremberg; y que Austria y Alemania se dividirían en cuatro sectores, cada uno gobernado por una de las potencias.

Conferencia de Yalta. Churchill, Roosevelt y Stalin

Los rusos comenzaron a llevarse la maquinaria de los alemanes, desmantelaron fábricas e impusieron un régimen de tipo socialista en la Alemania Oriental, mientras que los Aliados empezaron la reconstrucción de Alemania Occidental.

La guerra devastó el continente europeo. El secretario de Estado estadounidense implementó el Plan Marshall, que permitió edificar casas, fábricas, medios de comunicación y transporte y que amplió la esfera de influencia norteamericana. Los rusos se dieron cuenta de que debían afirmar la posición del comunismo frente al capitalismo. Así, las diferencias entre la Unión Soviética y Estados Unidos comenzaron a agravarse.

Los costos humanos y materiales del conflicto

Los costos de la guerra fueron altos. Hubo excesos de todo tipo. Violencia y abuso de los líderes y de los soldados; la aplicación de políticas de exterminio y uso indiscriminado de la tecnología para matar.

Las cifras hablan. Observa con atención los datos para que tengas un panorama de los costos humanos de esta guerra.

Sumando las cifras de los países participantes, la guerra significó 57 millones de muertos. La destrucción de ciudades, fábricas, caminos, hospitales, escuelas, monumentos, comercios, carreteras y puertos tuvo tremendas consecuencias. También el campo padeció los incendios y la falta de mano de obra, se perdieron animales, granjas y cosechas.
Muchos europeos emigraron a América, durante y después de la guerra; algunos buscaban una nueva vida, otros huían de la justicia de los Aliados. Los lisiados, huérfanos y viudas eran incontables; ¿qué tanto puede resistir la mente humana ante el sufrimiento, qué modificaciones de conducta, qué sentimientos quedaban después de una tragedia así? Había que empezar casi de cero.

Los artistas que fueron perseguidos por los regímenes totalitarios, así como los intelectuales, se refugiaron en otros países y llevaron sus ideas, sus conocimientos y sus creaciones, y hasta sus denuncias salieron a relucir una vez que se terminó la guerra.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU)

¿Cómo lograr una paz permanente? ¿Cómo equilibrar fuerzas contrarias y deseos de poder de las naciones sin llegar a nuevos enfrentamientos bélicos, a desastres nucleares, a la devastación del campo y las ciudades? ¿Qué hacer para que el concierto de las naciones funcione con armonía? ¿Cómo revertir el fracaso de la Sociedad de Naciones?

Esas fueron preguntas que se hicieron los jefes de Estado de aquel entonces, pues el escenario internacional era muy complejo y requería de la acción y la voluntad de todos.

Bajo la tutela de Franklin D. Roosevelt, presidente de Estados Unidos de América, se constituyó un nuevo organismo internacional sustituto de la Sociedad de las Naciones, la Organización de las Naciones Unidas, cuyos objetivos serían:

  • Promover la paz y la cooperación entre los países, teniendo la posibilidad de desplegar fuerzas de paz para resolver conflictos en países envueltos en guerra.
  • Promover la cooperación en asuntos económicos, humanitarios y de salud.
  • Impedir la intervención de las naciones en los asuntos internos de las demás naciones.

Cincuenta y un países firmaron su carta de creación el 24 de octubre de 1945. Poco a poco se integraron países como Alemania, España y Japón y algunos otros que lograron su independencia después de 1945. En 1948, la ONU dio un paso muy importante en la convivencia entre las naciones al emitir la Declaración de los Derechos Humanos, documento con el que se reforzaban los principios de aquella declaración emitida después de la Revolución Francesa. La sede de la ONU se estableció en Nueva York, y la integran una serie de instancias:

  • La Asamblea General, formada por representantes de todos los países miembros.
  • El Consejo de Seguridad, conformado por 15 miembros, de los cuales cinco son permanentes y tienen derecho de veto: Estados Unidos de América, Rusia, Inglaterra, Francia y China.
  • La Secretaría General, presidida por un secretario electo por la Asamblea.
  • Organismos y comisiones especializados, representados en el siguiente esquema, la conforman y vigilan diversos aspectos básicos como la agricultura, educa􀀣 ción, justicia, industria, etcétera.

Estructura de la ONU

Fuente: Secretaría de Educación Pública. (2015). Historia Universal Contemporánea. Ciudad de México.