Historia de México

Régimen porfirista y las causas de su decadencia (1877-1910)

Antecedentes del porfiriato

Afirma Gisela von Wobeser (2009), citando al historiador Javier Garciadiego, que para comprender mejor este periodo de la historia de México –que es el único que se identifica con el nombre de su gobernante– hay que reflexionar sobre la biografía del personaje.

Porfirio Díaz nació en Oaxaca en 1830. Creció en una época muy complicada, cuando la debilidad del gobierno central llevó al país a graves conflictos internacionales. Uno de esos conflictos fue la guerra contra Estados Unidos de 1846 a 1848 en la cual México perdió más de las mitad de su territorio.

Díaz sufrió la inestabilidad política ocasionada por la falta de un proyecto de nación mayoritario y supo de las constantes insurrecciones militares. Desde joven participó como un destacado militar de los liberales. Peleó en la rebelión de Ayutla y en la guerra de Reforma obtuvo el grado de coronel.

También participó activamente combatiendo en la segunda intervención francesa, en la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla. Al general Ignacio Zaragoza comandante del Ejército Mexicano se le dio la orden de detener el avance de los franceses. Después de varios días de lucha, los franceses sitiaron la ciudad de Puebla. Al enfermarse de gravedad Zaragoza recurrió al joven militar Porfirio Díaz, quien se había presentado algunas semanas antes en el Congreso Mexicano, afirmando: “¡Soy soldado, pido permiso para ir a pelear!”.

En esa batalla del 5 de mayo en Puebla, Díaz se distinguió por su tenacidad y valor, pero también por su carácter rebelde. Desobedeciendo las órdenes de no atacar a los franceses, movilizó a las fuerzas mexicanas a su cargo para romper el sitio. En
tres ocasiones atacó a los franceses hasta que los invasores huyeron.

Porfirio Díaz, el otro héroe del 5 de mayo

De esta manera dejaba demostrada su valentía, arrojo y fortaleza, pero también su rebeldía para obedecer a sus superiores.

A pesar de que Díaz había anunciado al presidente Juárez su decisión de retirarse de la milicia para dedicarse a la agricultura, cuando Juárez convocó a elecciones en septiembre de 1867, Díaz también participó como candidato. Obtuvo solo 26% de los votos, mientras que Juárez alcanzó 71.5%. En esas mismas elecciones, disputó con Sebastián Lerdo de Tejada la presidencia de la Suprema Corte y para ese puesto Porfirio Díaz alcanzó 42% de la votación.

Años después, en las elecciones de 1871, se enfrentaron a Juárez, tanto Lerdo de Tejada como Díaz, postulado por el Partido Constitucionalista; volviendo a ganar esa elección Benito Juárez, pero esta vez con una diferencia bastante menor.

En septiembre de 1871, Porfirio Díaz encabezó una rebelión con el Plan de la Noria, en donde se pronunció contra de la reelección, pues Juárez tenía ya 13 años en el poder.

Benito Juárez murió repentinamente en 1872 y Sebastián Lerdo de Tejada, presidente de la Suprema Corte de Justicia en ese momento, lo sucedió en el poder. Al concluir sus cuatro años de gobierno, Lerdo de Tejada, trató de reelegirse, situación a la que se opuso José María Iglesias, presidente de la Suprema Corte de Justicia en ese año. El 10 de enero de 1876, Díaz aprovechó el conflicto entre Lerdo e Iglesias para levantarse en armas con la campaña de “no reelección”, por medio del Plan de Tuxtepec.

Así, el 28 de noviembre de 1876, Porfirio Díaz se autonombró Jefe del Poder Ejecutivo de la República y nombró a su gabinete. Algunos días después decretó que cedía el poder al general Juan N. Mendez. Más tarde, en febrero de 1877, asumió provisionalmente la presidencia y convocó a las elecciones, en las que resultó ganador.

De esta manera, el 5 de mayo de 1877 Díaz tomó posesión –constitucionalmente– como presidente de México. Para entonces contaba con 46 años de edad y le había tomado diez años llegar al poder.

Vale la pena mencionar que su experiencia previa marcó su forma de gobernar: desconfió de los gobiernos breves y frívolos, se esforzó por pacificar el país, aunque fuera una “paz forzada”, despreció los procesos electorales y fue cuidadoso en las relaciones internacionales.

Características políticas del Porfiriato

Es cierto que, al inicio de su gobierno Díaz respetó y hasta promovió la idea antirreeleccionista, sin embargo, en 1878 promovió una reforma constitucional que, seguía prohibiendo la reelección, pero solo para periodos inmediatos. Su primer periodo presidencial fue de 1877 a 1880.

Después de Díaz, gobernó su compadre Manuel González, sobre quien tenía gran influencia y en 1884 retomó el poder para permanecer en él por muchos años. Su estilo de gobierno fue cambiando con el paso del tiempo y podríamos dividirlo en dos etapas diferentes:

Primera etapa

Esta etapa abarca desde que ocupó por primera vez la presidencia, en 1877, hasta cuando se aceptó la reelección indefinida (1890).

El gobierno enfrentaba muchos y muy variados problemas, entre ellos:

  • La sociedad mexicana era sumamente heterogénea. No había una identidad nacional.
  • Los mexicanos estaban divididos y apoyaban proyectos de nación diferentes.
  • La Constitución de 1857 no había sido cabalmente aplicada.
  • Las fronteras, tanto en el norte como en el sur, no eran respetadas ni confiables.
  • Seguía vigente la amenaza de invasiones extranjeras.

Porfirio Díaz tuvo logros importantes en el ámbito internacional: pagó los préstamos puntualmente a Estados Unidos, puso límites a su expansión territorial y ganó su reconocimiento como presidente.

Con éste y con otros países, promovió la inversión extranjera mediante incentivos y privilegios como una estrategia fundamental para modernizar la economía.

Para unificar las facciones liberales, incorporó a su gobierno y al ejército a partidarios de Juárez, Lerdo e Iglesias y también a imperialistas, claro que siempre armonizándolos alrededor suyo.

También suavizó las tensiones que existían desde tiempo atrás entre el gobierno liberal y la Iglesia. No se cambiaron las leyes, pero hubo mayor tolerancia en su aplicación. Admitió que la Iglesia recuperara algunas propiedades, que se reinstalara el clero regular – con frailes y monjas – y que se fundaran congregaciones de vida activa dedicadas a la educación y a la atención de necesitados. Sin embargo, mantuvo una actitud laicista e impulsó este tipo de formación para los profesionistas e intelectuales de la preparatoria y la universidad.

Esta etapa fue de construcción, pacificación, unificación, conciliación y negociación… pero también de represión. De acuerdo con su política de “pan o palo”, el gobierno del presidente Díaz combatió las rebeliones agrarias de Sonora y Yucatán con mano dura. Los asaltantes de caminos y bandoleros fueron capturados y asesinados por los temibles guardias rurales y sus enemigos políticos recibieron castigos muy severos. Otra frase famosa de su gobierno fue “Mátalos en caliente”.

Segunda etapa

El presidente Díaz en 1903, ataviado con ropa civil.

Al llegar a su tercer periodo de gobierno, Diaz maniobré para que el Congreso votara la reelección por un periodo adicional. Dos años más tarde (1890), el Congreso aprobó la reelección indefinida que se aplicó a partir de 1896. A partir de esa fecha,
‘cada cuatro años hubo elecciones y en cada una de ellas resulté electo Porfirio Diaz.

Concluido su sexto periodo de gobierno (1900-1904), no había una figura con el peso Político para suceder a Diaz. Por tal razón, los distintos grupos políticos se unieron ‘con la finalidad de proponer una nueva reelección de Porfirio Diaz. Propusieron ‘también crear la figura de la vicepresidencia y la ampliación del periodo de gobierno a seis años. Con estas nuevas condiciones, en las elecciones de 1904 triunfó la ‘formula Porfirio Díaz – Ramón Corral, para gobernar al país de 1904 a 1910.

Esta segunda etapa se caracterizó por un acentuado centralismo y porque el gobierno era cada vez mas personalista y autoritario.

El mismo modelo autócrata se repetía en todos los estados de la república, con los gobernadores, los jefes políticos y los jefes militares. De don Porfirio dependían todas las decisiones importantes en todo el país. Diaz se rodeó de una élite política e intelectual, personas que calificaban como “científicos”, por lo que acabaron por ‘ser conocidos con ese sobrenombre. El gobierno estaba identificado con la ideología positivista, la cual afirmaba que a través de la ciencia y la técnica se lograría una prosperidad generalizada.

De ahí que el lema de su gobierno fuera “Paz y progreso”, basado en las ideas del Positivismo y en el individualismo, pero muy alejados de la justicia social. Varios de ‘estos “científicos” formaron parte del Gabinete y permanecieron allí por muchos
años. Entre ellos:

  • Manuel Romero Rubio, secretario de Gobernación, padre de la segunda esposa de Porfirio Diaz, Carmen Romero.
  • Joaquin Baranda, secretario de Justicia. Estuvo 20 años en el puesto.
  • Ignacio Mariscal, se desempeño mas de 20 años en Relaciones Exteriores.
  • Matias Romero, empezó en Hacienda y después representó a México en Estados Unidos hasta su muerte
  • José Yves Limantour estuvo a cargo de Hacienda durante 18 años.
  • Carlos Pacheco, colaboró durante 10 años en Fomento.
  • Justo Sierra, fue subsecretario de Justicia y después ministro de Instrucción Publica por más de 20 años.

De manera adicional, vale la pena comentar que junto con el gabinete de Porfirio Díaz, también hubo gobernadores que permanecieron largo tiempo en sus cargos, como:

  • Bernardo Reyes, en Nuevo León, por 20 años.
  • Próspero Cahuantzi, gobernó 26 años en Tlaxcala.
  • Abraham Bandala Patifio, gobernó Tabasco por 15 años.
  • Aristeo Mercado, goberné Michoacan por 19 años.
  • José Mucio Martinez de la Fuente, gobernó Puebla durante 18 años.
  • Joaquin Obregón Gonzalez, gobernó Guanajuato por 18 años,

En esa época, la lucha ideológica contra el régimen porfirista se daba en la prensa. Circulaban muchos periódicos y algunos fueron combatidos por el gobierno, a pesar de que afirmaba que había libertad de prensa. Entre esos periódicos podemos
mencionar los siguientes:

  • Diario del Hogar, publicado de 1881 a 1912 y fundado por Filomeno Mata. Su tendencia era antirreeleccionista. En un principio apoyó al gobierno de Díaz pero después lo atacó fuertemente. Llegó a ser un importante espacio de opinión de
    los liberales.
  • El Hijo del Ahuizote, fundado en 1885. En 1902 los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón se hicieron cargo del periódico para atacar duramente al gobierno y aprovechar para difundir ideas anarquistas y revolucionarias. José Guadalupe Posada colaboraba con sus caricaturas en este diario.
  • El imparcial, que se publicó de 1896 a 1914. Uno de sus fundadores fue Tomas Braniff, empresario estadounidense de la industria del papel. Era de tendencia Oficialista y recibió apoyo económico del gobierno. Esto permitió que fuera muy
    barato, lo que obligó a otros periódicos a cerrar.
  • El País, que circuló de 1899 a 1914. Lo fundó y dirigió Trinidad Sanchez Santos. Manejaba mensajes como: “Libertad en todo y para todos, menos para el mal ni para los malvados’, y “Combatir por la religión y por la Patria”. Tuvo gran éxito
    Por su posición independiente. De cinco mil ejemplares llegó a alcanzar un tiraje de 200 mil. Utilizó por primera vez la prensa a colores,
  • Regeneración, fundado por los hermanos Flores Magón en 1900. Al principio denunciaba irregularidades de la justicia porfiriana y después dio combate en el terreno político. Apareció de manera intermitente hasta 1918, debido a que sus
    directivos fueron encarcelados varias veces.
  • El Antirreeleccionista, publicado sólo unos meses en 1909. Estaba apoyado por Francisco I. Madero. Su director fue Félix Fulgencio Palavicini y José Vasconcelos era su jefe de redacción. Se cerró cuando el gobierno decomisó sus instalaciones y emprendió acciones legales contras sus integrantes.

Para 1910, el gobierno era una gerontocracia que impedía toda renovación, en los puestos de gobernadores, de integrantes del Congreso e incluso del Poder Judicial. Se había logrado la paz y el progreso, pero la libertad se había convertido en una meta lejana que, tal vez, se alcanzaría en un futuro.

Características económicas del porfiriato

Ésta es una de las áreas donde hubo avances significativos para el país. Entre 1893 y 1911 José Yves Limantour, fue ministro de Hacienda, tuvo un buen manejo de las finanzas publicas, introdujo una nueva legislación bancaria, depuró al personal de
Hacienda y obtuvo, en 1895, el primer superávit de la historia independiente. Fue tan acertada su labor que a finales del siglo XIX los mercados internacionales se disputaban el papel mexicano y la plata de nuestro país que circulaba como moneda
dura.

Las áreas mas sobresalientes de la economía fueron:

  • La minería, donde inversionistas extranjeros demandaban ademas del oro, plata, cobre, hierro y zinc. Gracias a los ferrocarriles fue más fácil transportar estos productos. Así fue, una que los ferrocarriles, representaron el mayor símbolo de adelanto y progreso del Porfiriato. En esta época se tendió una gran red ferroviaria que facilitó la comunicación entre los mexicanos, generando unidad y desarrollo. Se tendieron muchos kilómetros de vías y se pudieron conectar puntos muy distantes en la geografía nacional. El error, como se vería mas tarde, fue que la mayor parte de las rutas iban hacia el
    norte porque hacia allá se llevaba la extracción minera.
  • La industria y el comercio. En 1896 se abolieron las aduanas interiores y las alcabalas, impuestos sobre las mercancías que existían desde el virreinato y eran cobrados por las autoridades estatales. Con estas medidas se liberé el comercio. Se crearon grandes fabricas; y muchas industrias cambiaron su fuente de energía, del vapor de agua a la electricidad, lo que bajó los costos de producción. Además, se fundaron varios bancos. El resultado de toda esta actividad económica fue el surgimiento de una nueva clase media y una cierta movilidad social
  • La Hacienda, nombre que hacia referencia a la unidad de producción que predominó en el campo mexicano en esa época. Era diferente al latifundio. Aunque ambas figuras se relacionan con grandes extensiones de tierra, el latifundio no era bien aprovechado y lo trabajaba la servidumbre agraria que dependía de los hacendados.

En el siguiente cuadro se resumen algunos indicadores del principio y final de la administración porfiriana, aportados por el ministro de Relaciones Exteriores Enrique C. Creel:

Desarrollo económico en el porfiriato

1877 – 18841909 – 1910Diferencia
Ingresos (pesos)*$19‘776,638.00$106’328,485.00$86’551,847.00
Importaciones23 786 684194 854 547171 067 863
Exportaciones46 670 845260 056 228213 385 383
Vías de ferrocarril (km.)57824 55923 981
Líneas de telégrafo (km)7 1163 220 0003 212 884
Producción oro y plata26 310 815160 332 876134 022 061
No. de bancos13231
Capital en bancos500 000234 126 826233 626 826
*Los ingresos son considerados en precios corrientes

Un desacierto fue su política agraria. Los indígenas dedicaban sus tierras a cultivos de subsistencia, el gobierno los despojó de ellas mediante la expropiación para sembrar allí cultivos de mayor demanda, como algodón, azúcar o henequén. La propiedad de la tierra siguió mal repartida, aumentaron los latifundios, que como lo vimos anteriormente, eran grandes extensiones de tierra en manos de un solo propietario, que se trabajaban por una servidumbre dependiente del latifundista. Así se fue acumulando el descontento y acrecentando las diferencias sociales, lo cual generaría más tarde la revolución de 1910.

Características sociales del porfiriato

Con la ampliación de las líneas ferroviarias y la instalación de teléfonos y telégrafo, se mejoraron las comunicaciones y los caminos se volvieron más confiables, pues el régimen porfirista había acabado con los bandoleros. Esto permitió que los mexicanos se fueran integrando cada vez más.

La mayoría de la población del país era rural, tres cuartas partes de los habitantes vivían en el campo, pero empezaban a concentrarse en ciudades. Algunas como Veracruz, Monterrey, Querétaro, Guanajuato, Torreón y Ciudad Juárez estaban creciendo rápidamente. Debido a la introducción de numerosos adelantos tecnológicos y científicos, éstas y otras poblaciones de México se habían modernizado. La ciudad de México ya contaba con alumbrado eléctrico, tranvías y automóviles.

En este tiempo hubo un aumento de la población, que pasó de 9.5 millones de habitantes en 1877 a 15 millones en 1910. A pesar de la consigna liberal que decía “gobernar es poblar”, el censo de 1900 reveló que sólo 60 mil eran extranjeros. Es decir, a pesar de los esfuerzos realizados y de ofrecer atractivos estímulos, no se había logrado atraer a más inmigrantes europeos para invertir.

El gobierno de Díaz, al aplicar la fórmula “poca política y mucha administración”, dejó poco espacio a la participación social: no había actividad política ni se realizaban verdaderas elecciones.

Durante el Porfiriato empezó una verdadera revolución industrial en México. Se explotaban los recursos naturales con mano de obra barata, además de capitales y tecnología extranjera. Con la instalación de las grandes fábricas, la clase obrera creció mucho, pero sometida a largas jornadas de trabajo y a salarios poco justos.

El nuevo desarrollo económico basado en la electricidad, el uso de la energía, el transporte urbano y el ferrocarril, definieron el fortalecimiento de un nuevo actor en la vida política de México: el movimiento obrero.

En el porfiriato fue desarrollada la mayor parte de las vías férreas que actualmente existen en México.

Por otra parte, la situación en el campo estaba muy organizada; además de los hacendados y rancheros, había cuatro tipos de trabajadores:

Peones acasillados: vivían en las haciendas. Muchos patrones abusaban de ellos, pues les pagaban con vales que solo podían ser cambiados por mercancías en las tiendas de raya, donde los precios eran muy elevados. Así los peones tenía que endeudarse, llegando al extremo de heredar esa deuda a sus hijos.

Temporaleros: trabajaban solamente en la época de cosecha. Aunque eran libres, no tenían ninguna seguridad y padecían mucho cuando había sequía.

Arrendatarios: cultivaban la tierra de las haciendas a cambio de recibir una renta anual fija.

Medieros; aportaban su trabajo y después partían “por medio” las cosechas con el dueño de la tierra, quien les aportaba la semilla y la yunta de bueyes.

Quienes pertenecían a los dos últimos grupos podían aspirar a convertirse en dueños de la tierra.

Cultura y educación en el gobierno de Porfirio Díaz

Aunque el 80% de la población era analfabeta, el gobierno de Porfirio Díaz logró incrementar la escolaridad de manera significativa.

De acuerdo a Alvear (2008) con información de un ministro del gobierno de Lerdo, José Díaz Covarrubias para las de 1874 y Miguel E. Shultz para las de 1910 la situación en educación era:

Educación Primaria18741910% de incremento
Población en edad escolar1,868,6893,765,802101.52
Núm. escuelas oficiales5,9899,91065.47
Núm. escuelas particulares2,1392,60821.93
Total de escuelas8,12812,51854.01
Alumnos en escuelas primarias oficiales o particulares312,121901,003188.67

Además, en 1910 funcionaban 94 escuelas preparatorias y profesionales a las que asistían 13,690 estudiantes; se habían fundado las escuelas normales para profesores —para hombres y mujeres—, existían escuelas de artes y oficios y
también centros escolares especializados. En el aspecto cultural, se tuvo una gran oferta, la que aprovechaban sobre todo algunos grupos urbanos. Fue una época muy rica en pensadores y escritores.

El valle de México, pintado en 1885 por Velasco. El paisajismo mexicano tuvo gran auge durante la época en que Porfirio Díaz gobernó al país.

En el aspecto artístico, se abrieron teatros, academias y museos. Se construyeron grandes obras arquitectónicas, como el Palacio de correos, el Palacio de Bellas Artes y el palacio de Comunicaciones en la ciudad de México, también el teatro Juárez en Guanajuato, todas de estilo afrancesado. En general, en esa época se exaltaba mucho la cultura francesa y esta influencia se notaba no sólo en la arquitectura, sino también en la moda y el arte.

Había excelentes pintores como José María Velasco, que supo retratar con su pincel la belleza del paisaje mexicano, en particular de su cielo; Saturnino Herrán, que captó la personalidad de la gente del pueblo en sus retratos y sus alegorías, y José Guadalupe Posada, que con sus grabados reflejó la vida cotidiana e hizo una fuerte crítica política.

La música tuvo destacados exponentes, como Juventino Rosas y Felipe Villanueva.

Breve biografía de Justo Sierra (1848-1912)

En su juventud fue discípulo de Ignacio Manuel Altamirano y de Gabino Barreda. Fue abogado y literato. Además de escribir cuento, novela, poesía y teatro, escribió también sobre historia, sociología y pedagogía, al mismo tiempo que ejerció el periodismo en varios diarios y fue director del diario La Libertad.

Fue tres veces diputado en el Congreso de la Unión, magistrado de la Suprema Corte de Justicia, subsecretario, de Instrucción Pública y ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, de 1901 a 1911.

Estableció los jardines de niños y propuso que desde ese nivel se enseñara a investigar y a pensar investigando. Uno de los mayores logros del gobierno porfirista fue la creación de la Universidad Nacional de México, inaugurada por el presidente en el marco de la celebración del centenario de la Independencia, el 22 de septiembre de 1910. Con esto, Justo Sierra vio coronados sus esfuerzos de varias décadas, pues desde 1881, siendo diputado, había hecho una propuesta al Congreso en este sentido.

Sierra estaba a favor de la reelección, pues consideraba que el país no estaba preparado para la democracia debido al atraso político, socioeconómico y cultural que vivía. Consideraba que la democracia era una meta a futuro, y mientras tanto debía haber un gobierno central fuerte aconsejado por una élite educada.

Al triunfar Madero, nombró a Sierra ministro plenipotenciario en España. Justo Sierra murió en Madrid en 1912. Al cumplir 100 años de su nacimiento, la Universidad Nacional Autónoma de México, heredera de la que él fundó, lo declaró “Maestro de América”. La edición de sus obras completas se hizo en 15 tomos que incluyen poesía, novela, ensayos políticos y de otro género y cartas. Esto da idea de la amplitud de sus trabajos. Algunos títulos destacados son: México y su evolución social, Evolución política del pueblo mexicano y Juárez y su tiempo.

Crisis política y económica del porfiriato

En los primeros años del siglo XX se fueron mostrando las insuficiencias acumuladas en tres décadas de régimen porfirista: se había concentrado el poder en muy pocas manos y los responsables de dirigir al país habían envejecido sin compartirlo ni abrir espacios de actuación a las nuevas generaciones.

En 1904, Díaz tenía ya 74 años y buscaba una sucesión presidencial suave, por lo que se restableció la vicepresidencia. Eligió para este puesto al sonorense Ramón Corral, que pertenecía al grupo de los “científicos”. Esto molestó profundamente al grupo que seguía al gobernador de Nuevo León, Bernardo Reyes, pues se consideró relegado. Así empezó un rompimiento al interior del gobierno, algo que nunca antes de había presentado.

A principios de 1908, se publicó, traducida al español, una entrevista que el presidente Díaz dio al periodista estadounidense James J. Creelman meses antes. Algunas frases de la entrevista son muy ilustrativas, te las presentamos a continuación:

He esperado con paciencia el día en que la república de México esté preparada para escoger y cambiar sus gobernantes en cada período sin peligro de guerras, ni daño al crédito y al progreso nacionales. Creo que ese día ha llegado […]

Tengo firme resolución de separarme del poder al expirar mi período, cuando cumpla ochenta años de edad, sin tener en cuenta lo que mis amigos y sostenedores opinen, y no volveré a la presidencia.

— Porfirio Díaz

Carmona, D. (2013). Memoria Política de México 1492-2000. México: INEP (libro digital)

Bemardo Reyes era uno de los candidatos para sucederlo, pero Díaz lo envió ¡comisionado a Europa con el pretexto de hacer unos estudios militares. Él aceptó y esto hizo que sus partidarios tomaran una postura más radical y se integraran al naciente
movimiento antireeleccionista. De esta manera lo fortalecieron, tanto en número como en capacidad política

Entre los liberales opositores estaban Filomeno Mata, los hermanos Ricardo, Enrique y Jesús Flores Magón, Daniel Cabrera, Diódoro Batalla, Antonio Díaz Soto y Gama, ¿Juan Sarabia y otros más, que desde los periódicos Regeneración, El Hijo del Ahuizote, Diario del Hogar y otros impugnaban la reelección y el gobierno.

Estos liberales y sus compañeros dieron una oposición decisiva desde los clubes liberales, fundados en toda la república desde los primeros años del siglo XX. En 1901 iniciaron su funcionamiento con la Convención Nacional en San Luis Potosí y a pesar de ser perseguidos y encarcelados, los antireeleccionistas siguieron preparando levantamientos en todo el país.

Por otra parte, en la sociedad había enormes diferencias, pues los beneficios de la economía moderna habían llegado a muy pocos. La riqueza estaba concentrada en unas cuantas manos.

Con la industrialización del país, había muchos trabajadores sin capacitación en minas, ferrocarriles, industrias y puertos y los puestos de nivel medio eran ocupados por extranjeros; las jornadas de trabajo para estos obreros eran de hasta 14 horas diarias, siete días a la semana; los salarios eran muy bajos, por lo que todos los miembros de la familia, incluyendo a los niños, debían ayudar al sustento familiar, en fin, vivían con profundas carencias económicas. Todo esto hacia que la clase obrera estuviera constantemente descontenta, cansada de ser explotada y que hubiera una firme oposición contra Díaz desde el siglo XIX.

Decadencia del porfiriato y movimientos sociales revolucionarios

A finales del siglo XIX comenzaron a surgir movimientos obreros y huelgas, como la del sector ferrocarilero, del tabaco y de las cigarreras.

Aunque la paz había sido el primer objetivo del gobierno, por mucho tiempo se vio perturbada por la campaña del gobierno en contra de las tribus yaqui en Sonora (1870-1880) y maya, en Yucatán, que había empezado desde 1847.

La población civil había vivido combates sangrientos y aunque en los últimos años del porfiriato se había logrado someter a los rebeldes, algunos permanecían en pie de lucha contra los gobiernos locales y el federal, por la posesión de tierras.

Comenzando el siglo XX, en 1906, en una mina de cobre en Cananea, Sonora, los mineros mexicanos, buscando que se reconocieran sus derechos, pues los trabajadores estadounidenses tenían mejores sueldos y condiciones laborales que ellos, se rebelaron y se fueron a huelga. La tensión creció y terminó en la violenta represión a los obreros por el ejército mexicano, que estaba apoyado por tropas de Estados Unidos, lo que dejó un saldo de más de 20 muertos y otro tanto de heridos.

Otro hecho muy sonado se presentó entre diciembre de 1906 y enero del 1907, en una fábrica textil en Río Blanco, Veracruz. Los obreros rechazaron un reglamento de trabajo injusto y solicitaron mejores condiciones laborales. El gobierno de Díaz no pudo obligar a los patrones a actuar con justicia, pero sí intentó obligar a los obreros a romper la huelga. Esto generó enfrentamientos violentos con el resultado de varios huelguistas muertos y muchos más encarcelados.

A estos problemáticos escenarios se sumó una crisis internacional en 1907 y 1908, que produjo la reducción de las exportaciones y el aumento en los precios de las importaciones y motivó el regreso de muchos braceros por haber perdido sus empleos en Estados Unidos.

Por la falta de recursos, los bancos restringieron los préstamos, lo que afectó tanto a las empresas como a las haciendas. Esto llevó a una reducción del circulante y por lo tanto de la recaudación fiscal, el gobierno congeló los sueldos de sus empleados y aumentó los impuestos, con el obvio descontento de la población.

Así las cosas, al llegar las elecciones de 1910, había fuertes grupos opositores, que llevaban mucho tiempo luchando para evitar que Porfirio Díaz se reeligiera por séptima vez.

  • El Partido Liberal, creado por los hermanos Flores Magón, quienes, perseguidos por el gobierno, fueron a refugiarse en Estados Unidos para dar el combate desde lejos.
  • Los partidarios de Bemardo Reyes, encabezados por José López Portilo y Rojas. Sin embargo, Reyes no se había definido sobre aceptar o renunciar a su postulación e inútilmente sus partidarios habían esperado más de un año su decisión, por lo que su fuerza se deshizo cuando aceptó la comisión que le había ofrecido y se fue a Europa.
  • El movimiento antirreeleccionista encabezado por Francisco I. Madero, junto con José Vasconcelos, Toribio Esquivel Obregón, Emilio Vázquez Gómez, Félix Palavicini, Filomeno Mata y otros, fundó el Centro Antirreeleccionista a principios de 1909 e instaló clubes antireeleccionistas en todo el país.

Díaz, había despreciado a los antireeleccionistas, pero en el proceso de elección Madero resultó un verdadero contendiente. Con sus fuertes convicciones democráticas, hizo una campaña política de gran impacto en todo el país. Dice Garciadiego (2010) que Porfirio Díaz, obsesionado por mantenerse en el poder, no cedió, muy al contrario, encarceló a Madero y se adjudicó el triunfo para reelegirse una vez más, ahora para el periodo 1910-1916.

Fuente: Secretaría de Educación Pública. (2015). Historia de México II. Ciudad de México.