Historia de México

La Revolución Mexicana y las pugnas entre diferentes facciones

Antecedentes de la Revolución Mexicana

Al final de su largo periodo de gobierno, Porfirio Díaz estaba convertido en un dictador: había centrado en sí mismo y en sus colaboradores cercanos todo el poder, dejando de lado el ejercicio de la democracia.

En 1908, el presidente Díaz ofreció una entrevista a Creelman, periodista norteamericano en la que afirmó que México estaba listo para la democracia y que tenía la firme resolución de separase del poder. También sostuvo que veía con buenos ojos la creación de partidos de oposición, lo que generó mucho revuelo y expectativas entre los grupos políticos.

Francisco I. Madero, movido por las palabras de Porfirio Díaz, escribió en ese mismo año el libro La Sucesión Presidencial en 1910. El Partido Nacional Democrático.

La primera edición de La sucesión presidencial, de tres mil ejemplares, se agotó en breve tiempo y su autor empezó a ser conocido en todo el país. En su libro, Madero proponía que Porfirio Díaz siguiera como presidente, pero que el vicepresidente fuera del Partido Nacional Democrático, un partido que aglutinaría a los liberales o conservadores que optaran por la democracia y se opusieran al partido reeleccionista o absolutista.

Inicialmente, Madero sólo quería proponer al vicepresidente para el periodo 1910-1916, pero conforme fue cayendo en cuenta de que el presidente ya tenía a su candidato – el científico Ramón Corral – y que él iba logrando un mayor número de seguidores, decidió participar en la elección como candidato a la presidencia, con el doctor Francisco Vázquez Gómez para la vicepresidencia.

El nuevo líder hizo algo que entonces no era común: una campaña electoral por varias ciudades del país. El explosivo crecimiento del maderismo sucedió, más que por los discursos de su líder, por la reacción ante el exilio del general Reyes y por la designación de Corral como vicepresidente de Díaz.

El gobierno decidió arrestar a Madero en San Luis Potosí y, en estas circunstancias, se efectuaron las elecciones de junio de 1910, en las que, resultó triunfadora la fórmula Díaz-Corral.

Una vez puesto en libertad, Madero se convenció de que no había más remedio que tomar las armas, cruzó la frontera y, desde Texas, proclamó el Plan de San Luis. Le puso este nombre y la fecha de cuando todavía estaba en México porque consideró que era impropio hacerlo desde el extranjero.

Aunque se fijó la fecha del 20 de noviembre de 1910 a las 18:00 horas como el inicio de la rebelión armada, los hechos se precipitaron dos días antes. El 18 de noviembre, en Puebla, la casa de Aquiles Serdán, simpatizante y fuerte promotor del maderismo, intentó ser cateada por la policía y ante la negativa, fue atacada por el ejército federal y la policía estatal. Aquiles y su hermano Máximo Serdán murieron en la resistencia, convirtiéndose en los primeros héroes de la revolución maderista.

Al paso de unas semanas empezaron los levantamientos armados en todo el país, principalmente en el norte. Algunos de los líderes más destacados al inicio de la revolución armada fueron:

  • Pascual Orozco, quien se unió a la lucha armada para combatir al abusivo cacique y dueño de grandes extensiones de tierra en Chihuahua, el gobernador Terrazas. Poseía cualidades para el liderazgo: era muy alto y fuerte, conocía la sierra a la perfección y era muy hábil en el manejo de armas y caballos.
  • Pancho Villa, cuyo verdadero nombre era Doroteo Arango. Recibió de Abraham González, representante de Madero en Chihuahua, la instrucción para vincularse con la revolución. Fue un buen estratega y leal combatiente por la causa maderista.
  • Emiliano Zapata. Se levantó en armas en el estado de Morelos. Era gente del campo y conocía los problemas agrarios. Su principal motivación era devolver a los campesinos las tierras que les habían quitado los latifundistas. Por ello combatió al gobierno de Díaz y a otros presidentes, con los que no pudo ponerse de acuerdo.

Al ver el avance revolucionario, Díaz intentó realizar algunos cambios en su política, pero ya era demasiado tarde. El 21 de mayo de 1911, Porfirio Díaz y Francisco I. Madero firmaron los Convenios de Ciudad Juárez, en los que se acordaba que el presidente Díaz y el vicepresidente Ramón Corral, renunciarían a sus puestos de inmediato, y que el secretario de Relaciones Exteriores sería el presidente interino.

Cumpliendo con estos acuerdos, el licenciado Francisco León de la Barra tomó el poder como presidente interino y convocó a elecciones, resultando electo Francisco I. Madero, con José María Pino Suárez como vicepresidente. El 6 de noviembre de 1911 tomaron posesión de sus puestos, mientras Porfirio Díaz se embarcaba hacia Europa, donde murió en París, en 1915.

Etapas del movimiento armado

Las etapas del movimiento se consideran cuatro y las analizarás en este tema.

Maderismo

La gestión de Madero no fue sencilla, cuando llegó al poder, las fuerzas armadas maderistas fueron licenciadas o se constituyeron como guardias rurales. Pero Emiliano Zapata se negó a desarmar a su gente, hasta haber conseguido el reparto de tierras. Tenía unos cuantos días el presidente en el poder, cuando, el 28 de noviembre, el llamado caudillo del sur, considerando que no respondía con rapidez a sus demandas y que no atendía el artículo tercero del Plan de San Luis, lo desconoció e intensificó su lucha y junto con otros proclamó el Plan de Ayala.

Los problemas no terminaban. El doctor Vázquez Gómez y su hermano Emilio, resentidos contra Madero, se levantaron en armas en Ciudad Juárez. El general Pascual Orozco recibió la orden de combatirlos. Al principio lo hizo pero poco después se les unió, desconoció el gobierno de Madero y el 25 de marzo de 1912 proclamó el Plan de la Empacadora, en el que lo atacaba violentamente, acusándolo de ser pro yanqui. Orozco consideraba su participación en la lucha armada como determinante para el triunfo de la revolución y sentía no haber sido suficientemente recompensado ni en lo económico ni en lo político. Y sus seguidores consideraban demasiado lentas y moderadas las reformas sociales propuestas por Madero.

El general Victoriano Huerta, que entonces era jefe militar del gobierno, después de varios enfrentamientos difíciles, venció a Orozco el 3 de julio de 1912.

Otro sublevado contra Madero fue el general Bernardo Reyes. Su derrota fue más sencilla. Reyes fue hecho prisionero y llevado a la capital. Allí se encontró con el general Félix Díaz, sobrino de don Porfirio, quien también había sido apresado por haberse levantado en armas en Veracruz.

Además de estos levantamientos, Madero debía enfrentar a la prensa, que, gozando de libertad, atacaba con fuerza los errores del presidente. Era una situación difícil. A principios de 1913, Madero creyó que ya había alcanzado la estabilidad, pero se equivocaba. Félix Díaz y Bernardo Reyes fueron liberados por otros generales e iniciaron un nuevo levantamiento. Reyes trató de apoderarse del Palacio Nacional, pero los defensores lo mataron con una ráfaga de metralla. Éste fue el inicio de una fase dolorosa para México llamada la Decena trágica, pues duró del 9 al 18 de febrero.

Soldados sublevados en acción durante la Decena Trágica.

Los rebeldes habían tomado la ciudadela, que era un depósito de armas y municiones. A su encuentro fue Victoriano Huerta, supuestamente a combatirlos, pues Madero le había restaurado al frente del ejército – a pesar de que su hermano Gustavo le había advertido que era un traidor – Huerta decidió cambiar de bando y se unió con los sublevados. Eran tiempos de lealtades frágiles e intereses encontrados.

Madero y Pino Suárez fueron encarcelados y obligados a renunciar. Huerta convenció a Félix Díaz de que lo dejara gobernar interinamente. Le ofreció tener un gabinete con una mayoría de felicistas y convocar a elecciones en las que él sería el candidato oficial. Para formalizarlo, firmaron el llamado Pacto de la Ciudadela en la embajada norteamericana por eso también le llamaron Pacto de la Embajada por el cual se desconocía a Madero como presidente. El embajador norteamericano, Henry Lane Wilson, fungió como mediador.

Entonces, tuvo lugar un penoso episodio histórico: Pedro Lascurain, secretario de Gobernación, tomó el mando por 45 minutos, el tiempo suficiente para nombrar en ese puesto a Huerta; renunció y así automáticamente, de acuerdo con la legislación vigente, Victoriano Huerta se convirtió en el nuevo presidente de México, el 19 de febrero de 1913.

Tres días después, el 22 de febrero, murieron fusilados Francisco I. Madero y José María Pino Suárez.

Huertismo

Al llegar al poder, Victoriano Huerta contaba con el apoyo del ejército federal, los gobernadores de los estados – excepto los de Sonora y Coahuila -, los hacendados y los empresarios. Al principio, también era avalado por Estados Unidos, pero poco después, al llegar al demócrata Woodrow Wilson a la presidencia norteamericana, cambió la postura hacia México. Wilson no aprobaba la manera en que Huerta había llegado al poder y le negó el reconocimiento diplomático e hizo una campaña para impedir que otros gobiernos lo reconocieran. Incluso, ordenó que su infantería de marina ocupara el puerto de Veracruz, alegando la venta de armamento alemán a México.

Entonces, algunos revolucionarios se reagruparon en torno a Venustiano Carranza, rico terrateniente y en ese momento, gobernador de Coahuila.

El 26 de marzo de 1913, Carranza proclamó el Plan de Guadalupe. En este plan se desconocía a Huerta y Carranza se autonombraba Jefe del Primer Ejército Constitucionalista, con el cual pretendía restablecer el orden legal.

Emiliano Zapata, caudillo en el sur, también desconoció el gobierno de Huerta, unos días antes que Carranza, el 4 de marzo de 1913.

Las fuerzas carrancistas estaban constituidas por:

  • En el noreste (Nuevo León y Tamaulipas), al mando del general Pablo González.
  • En el norte (Chihuahua, Coahuila y Zacatecas), comandados por el general Francisco Villa, que había sido maderista y era llamado el Centauro del Norte.
  • En el noroeste (Sonora, la costa del Pacífico y Jalisco), el general Álvaro Obregón.

Durante 1913 y los primeros meses del siguiente año, Huerta permitió, e incluso apoyó, el funcionamiento de la Casa del Obrero Mundial, de lucha anarcosindicalista. Pero acabó por romper con los líderes por sus grandes exigencias. Esto generó más presiones sobre su gobierno.

Convención constitucionalista de Aguascalientes

Aunque habían triunfado los jefes revolucionarios, no había unión entre ellos. Carranza no se entendía bien ni con Villa ni con Zapata, incluso llegó a considerarlos sus enemigos.

Zapata mantuvo las reivindicaciones del Plan de Ayala, pero Carranza no accedió argumentando que las leyes vigentes daban derecho para los hacendados. En septiembre de 1914, ambos líderes rompieron relaciones.

Con el afán de integrar a los grupos, Carranza convocó a una convención de “jefes militares con mando de fuerzas y gobernadores de los Estados” que tuvo lugar en Aguascalientes. Empezó el 10 octubre de 1914, bajo la presidencia de Antonio I. Villarreal. En los primeros días se pidió a los convencionistas que firmaran una bandera nacional que tenía la inscripción “Convención Militar de Aguascalientes Ejército Constitucionalista”. Hacerlo representaba su compromiso de respetar los acuerdos de la Convención.

Francisco Villa fue invitado a la Convención y el 17 de octubre, sumamente emocionado, firmó la bandera protestando respetar las decisiones. También participó una comisión de delegados zapatistas.

Carranza sólo envió representantes, entre ellos a su hombre de confianza, Álvaro Obregón. Pero no estaba de acuerdo con lo que sucedía en la Convención y envió un escrito en el que afirmaba que él renunciaría si también lo hacían Zapata y Villa, y acusaba a este último de no haber sometido su ejército al Ejecutivo.

La Convención decidió relevar de sus mandos militares a Carranza, Villa y Zapata y nombrar como presidente provisional al general Eulalio Gutiérrez, quien era un maderista convencido, pequeño comerciante y minero y no tenía ambición por el puesto.

Al saberlo, Carranza desconoció a la Convención y partió a Veracruz donde instaló su gobierno. Obregón, a pesar de haber firmado la bandera, se le unió. Por su lado, Gutiérrez, Villa y Zapata hicieron una entrada triunfal en la ciudad de México el 24 de noviembre de 1914.

Villa y Zapata el 4 de diciembre en la silla presidencial

El presidente Gutiérrez trató de separarse de Villa, quien había llegado a amenazarlo con una fuerza de dos mil hombres, pero no lo logró y tuvo que renunciar el 13 de enero de 1915. Los convencionistas nombraron presidente a Roque González Garza. De enero a junio de 1915, en esta inestable situación, la guerra se volvió particularmente sangrienta, Villa y Zapata peleaban contra Obregón y Carranza.

El ejército carrancista, con Obregón al mando, venció a Villa en abril de 1915 en las batallas de Celaya y Trinidad. En la lucha, Obregón perdió un brazo. Pero eso no trajo la paz, pues seguían activos muchos movimientos armados en todo el país.

Los proyectos de nación delos grupos constitucionalista y convencionista, diferían en aspectos importantes, sin embargo, la Constitución logró dar estabilidad al régimen político; como ejemplo, en el siguiente cuadro se presenta la postura de cada grupo con relación a la propiedad agraria:

VillistasZapatistasCarrancistas
Concepción de la tierraPequeña propiedad como base del desarrolloEjido y comunidades agrarias como base de la sociedad y detonantes del desarrolloPequeña propiedad privada como base del desarrollo Ejidos y comunidades son una etapa transitoria hacia la pequeña propiedad
Esquema de organizaciónPequeña propiedad privadaEjidos y comunidades autónomasPequeña propiedad privada
Acciones inmediatasFraccionamiento de las haciendasFraccionamiento de las haciendas
Reparto de tierras
Fraccionamiento de las haciendas

Zapata en el sur, después de expropiar las propiedades de los grandes terratenientes, inició el reparto de tierras. Carranza trató de llegar a un arreglo con él, pero éste, desconfiando, siempre rechazó las propuestas del gobierno. A pesar de la gran fuerza social que representó el movimiento campesino y lo pertinente de sus demandas, Zapata no pudo articular un proyecto exitoso. El coronel carrancista Jesús M. Guajardo logró ganar su confianza para después matarlo a traición el 10 de abril de 1919.

El gobierno de Carranza finalmente fue reconocido por Estados Unidos y por otras naciones reunidas en la Conferencia Panamericana el 9 de octubre de 1915. Con el fin de mantener el orden, el presidente convocó a un Congreso Constituyente a finales de 1916.

Mientras tanto, la sociedad, sufría. Cada grupo revolucionario emitía su propia moneda, por lo que ésta podía perder su valor al llegar otro grupo al lugar. A esto se sumó una hambruna ocasionada por la gran escasez de alimentos. Como en esta fotografía del Archivo Casasola, donde se ven cientos de personas hambrientas, muchos de ellos niños, esperando el reparto del maíz.

Origen y fundamento de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Carranza convocó a un Congreso para elaborar una nueva Constitución; éste quedó instalado el 1 de diciembre de 1916, exclusivamente con diputados carrancistas. Pronto en el Congreso se formaron dos grupos: el renovador, que se apoyaba en los postulados del grupo maderista; y el radical o jacobino, influido por el ideario anarcosindicalista de los Flores Magón y de la Casa del Obrero Mundial.

El presidente envió un proyecto de constitución bastante moderado. En el Congreso hubo discusiones, a veces violentas y apasionadas, entre los dos grupos. Se estaban tratando temas fundamentales como la educación, la situación agraria y las condiciones de trabajo y previsión social.

El texto constitucional confirmó el modelo de organización política establecido desde 1857: el sistema federal, conformado por estados libres y soberanos en cuanto a su régimen interior y mantuvo la separación de poderes. También dio continuidad a la idea de reconocer la soberanía popular como base en el sistema democrático. Sin embargo, fue en los temas relacionados con las garantías individuales y sociales donde surgió una clara distinción con el texto constitucional de 1857.

En la discusión del artículo 3, relativo a la educación, Carranza originalmente ha-bía propuesto que se estableciera la plena libertad de enseñanza, señalando que sería laica la educación impartida en las escuelas oficiales y gratuita la enseñanza primaria. La propuesta carrancista no prosperó y fue cambiada por el ala radical, quedando aprobada de la siguiente manera:

Artículo 3°. La enseñanza es libre, pero será laica la que se dé en los establecimientos oficiales de educación, lo mismo que la enseñanza primaria, elemental y superior en los establecimientos particulares. Ninguna corporación religiosa, ni ministro de algún culto, podrán establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria (Serrano, 2013).

En cuanto al artículo 5, relacionado con el tema del trabajo, se creó un apartado nuevo para tratarlo (el artículo 123). Sin dejar de mencionarse el tema laboral en el artículo 5, en el artículo 123 quedaron plasmadas varias reivindicaciones sociales de los trabajadores como: la duración de las jornadas de trabajo (8 horas), regular el trabajo de las mujeres durante el embarazo, se incluyó el salario mínimo, el descanso semanal obligatorio y se estableció la responsabilidad de los patrones por los accidentes de trabajo. Se establecía el derecho de huelga y los paros laborales. En resumen, se establecieron criterios que defendían el derecho individual y colectivo del trabajo, como un gran logro de los impulsores de los derechos de los trabajadores.

El artículo 27 fue uno de los cambios importantes, señalaba que la Nación era la única propietaria de todas las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, y era la única con el derecho de transmitir el dominio de los particulares constituyendo la propiedad privada. Las expropiaciones solamente podrían hacerse por causa de utilidad pública y mediante indemnización.

Este nuevo documento reafirmaba la separación entre la Iglesia y el Estado. Los cambios constitucionales generaron molestias entre varios sectores de la población, lo que derivó en una lucha iniciada inmediatamente después de promulgada la Constitución y que llegó a su crisis más grave con la Guerra Cristera.

Fuente: Secretaría de Educación Pública. (2015). Historia de México II. Ciudad de México.