Ciencias de la comunicación

El proceso de la comunicación

Introducción a la comunicación

Antes de la aparición del lenguaje, los primeros seres humanos utilizaban diversos métodos para generar esa acción de comunicar. Gracias al estudio de vestigios arqueológicos, es posible afirmar que a partir del periodo Eolítico (1,000,000- 300,000 años a.C.), nuestros antepasados comenzaron a utilizar gestos, sonidos, dibujos y pinturas para transmitir sus experiencias cotidianas (González, 2008).

Según datos científicos, el Homo Sapiens, cuyos restos más antiguos cuentan con 195 mil años, contaba con un tracto vocal moderno que le permitía producir un lenguaje articulado, es decir, que podía generar sonidos y estructurarlos para comunicarse (Laitman, 2001). ¿Te imaginas cuántos miles de años ya tenía la comunicación antes de que apareciera el lenguaje? Esto significa que hablar es sólo una pequeña parte de todo el fenómeno que representa la comunicación, por lo que, en las siguientes páginas, serás capaz de analizar con otros ojos cada uno de los elementos que la conforman.

¿Qué es la comunicación?

Los primeros intentos por definir el proceso de comunicación fueron realizados por Aristóteles, aproximadamente en el año 300 aC (González, 2008). Este filósofo griego estableció la base de toda la comunicación utilizando la siguiente pregunta: ¿quién dice qué a quién? Sus aportaciones en el campo de la comunicación ha sido objeto de propuestas teóricas y modelos que ilustran el poder del argumento, es decir, de las razones que se dan para probar un punto y lograr un propósito específico. De acuerdo a las intenciones del orador, el mensaje es construido para que cumpla con las metas planteadas previamente (Fonseca & Prieto de Alizo, 2009).

Elementos del proceso comunicativo

En todo proceso de comunicación, sin importar lo complejo o sencillo que sea, existen tres elementos básicos: emisor, mensaje y receptor. Más adelante encontrarás las definiciones de cada uno, pero antes pon atención a la siguiente imagen.

Imagina que vas por la calle y, de repente, aparece frente a ti un perro como el de la fotografía, ladrando fuertemente y mostrándote sus colmillos. Lo más probable es que hayas entrado en su territorio, por lo que decides tomar otro camino para evitar una situación peligrosa, tal vez cruzando la calle o rodeando el espacio donde se encuentra el animal. AI ver esto, el perro deja de ladrar y se da la media vuelta, por lo que regresa la calma al lugar.

Siguiendo este ejemplo y tomando en cuenta los elementos básicos de la comunicación, podrás darte cuenta de que el perro actuó como emisor y transmitió un mensaje del que tú fuiste receptor. Esto quiere decir que la comunicación no la realizan únicamente las personas, sino que distintos seres vivos, e incluso microorganismos, siguen el mismo proceso para transmitir información.

En el esquema anterior puedes ver que el perro transmite un mensaje, es decir, la información que busca hacer llegar al receptor. Esto lo hace a través de un código que, en el caso del animal, se traduce en ladridos fuertes y agresivos que son transmitidos a través del aire, que sirve como un canal para hacer llegar el mensaje. Tú, como receptor, captas este mensaje y lo decodificas. Finalmente, generas una reacción que, en este caso, es la que espera el emisor: cambias el rumbo y te alejas del territorio del perro. A esta reacción se le conoce con el nombre de retroalimentación.

Elementos del proceso comunicativo

Algo que debes tener siempre en cuenta al definir la comunicación (y que pudiste apreciar en la actividad anterior) es que es un proceso, y como tal, incluye distintos elementos para que pueda ser generada.

Observa el siguiente esquema:

Esquema del proceso de comunicación.
Fuente: Robbins, S.P. & Jundge, T.A. (2009). Comportamiento organizacional. México: Pearson Educación.

Este esquema te servirá para comprender mejor el proceso de comunicación. Según Robbins y Jundge (2009), los elementos que lo componen son los siguientes:

  1. Emisor: el que crea el mensaje.
  2. Mensaje: el contenido que el emisor quiere transmitir.
  3. Codificación: el código que comparte con el receptor; por ejemplo, si el emisor y el receptor hablaran distintos idiomas, no podrían entenderse.
  4. Canal: el medio a través del cual viaja el mensaje.
  5. Ruido: en comunicación, se conoce como “ruido” a aquello que dificulta el viaje del mensaje a través del canal. Pueden ser también emociones, fallas técnicas en el medio que estás utilizando para comunicarte, el lugar en el que te encuentras, la distancia, desconocer el significado de algunos conceptos, en fin, todo lo que pueda afectar el proceso comunicativo. En estos casos, la comunicación puede sufrir algunas modificaciones.
  6. Receptor: como su nombre lo indica, es el que recibe el mensaje.
  7. Decodificación: el proceso que lleva a cabo el receptor para descifrar el mensaje.
  8. Retroalimentación: es la respuesta que obtiene el emisor una vez que el receptor ha decodificado el mensaje. Con esto se cumple el ciclo del proceso de comunicación.

Barreras de la comunicación

Retoma el ejemplo en el que imaginas que vas por la calle y entras en el territorio de un perro agresivo, sólo que esta vez no escuchas sus ladridos porque cerca de ahí hay una fiesta con música muy fuerte.

  • Barreras físicas: son interferencias que se presentan en el ambiente en donde se realiza el proceso de comunicación (Lorente & Jiménez, 2009). Las más típicas son como las del ejemplo anterior, en donde los sonidos son tan fuertes que se interponen entre el emisor y el receptor. Otras pueden ser las paredes, los objetos que dificultan el contacto visual, la distancia y cualquier otra cosa que físicamente dificulte la transmisión del mensaje.
  • Barreras semánticas: se originan cuando se malinterpreta el significado o los símbolos que componen el mensaje (Alborés, 2005). Aunque el ser humano cuenta con el lenguaje para comunicarse, con frecuencia las palabras tienen significados distintos dependiendo del contexto en el que se origina la comunicación. Por ejemplo, si alguien te ofreciera “porotos” para comer, lo más probable es que no entenderías a qué se refiere. Porotos es la forma en que llaman a los frijoles en países como Argentina, Bolivia y Uruguay; y si conocieras a una persona de España, te diría que lo que tú conoces como frijoles, ellos los llaman “judías”. ¿Te das cuenta que, aunque en esos países se habla español existen palabras distintas para denominar la misma cosa? De igual manera, la barrera semántica se genera cuando el emisor te dice algo y tú entiendes otra cosa. Siguiendo el ejemplo de las “judías” en España, es posible que al escuchar el término muchas personas se imaginen a un grupo de personas que practican el judaísmo.
  • Barreras fisiológicas: según la Real Academia de la Lengua Española, “fisiológico” es aquella característica relacionada con los órganos de los seres vivos y su funcionamiento. Una barrera de este tipo tiene que ver con problemas orgánicos del emisor o del receptor, como pueden ser la pérdida de la vista, sordera, el sufrimiento de algún dolor físico o malestar que le impida comunicarse, entre otros.
Barrera fisiológica ocasionada por la ceguera.
  • Barreras psicológicas: también conocidas como barreras personales, se refieren a las veces en que la forma de pensar de un individuo (visión de la vida, valores, emociones, etcétera) influye en la manera en que emite y recibe un mensaje (Alborés, 2005). Para comprender mejor este punto, imagina por un instante que estás en un estadio de futbol viendo el partido de tu equipo favorito. Casi al final del encuentro, y con el marcador empatado, el delantero de tu equipo logra marcar un gol… pero el juez de línea levanta su bandera y señala fuera de lugar, invalidando la anotación. Seguramente estarías muy molesto por la decisión del abanderado, mientras que los del equipo contrario festejarían la anulación del gol. En este proceso comunicativo, el emisor es el juez de línea, mientras que tú formas parte del público receptor del mensaje. ¿Te das cuenta que interpretaste la información de distinta manera que un fan del equipo contrario, aunque ambos hayan recibido el mismo mensaje? Esto fue porque los dos piensan distinto, ya que son influenciados por el cariño que le tienen a sus respectivos equipos.
  • Barreras culturales: se dan cuando existe una diferencia de conocimientos entre el que emite el mensaje y el que lo recibe. Uno de los casos más comunes de barrera cultural es cuando dos personas hablan distintos idiomas; también cuando el emisor utiliza conceptos especializados y el receptor no sabe lo que significan.

Por ejemplo, si un médico te dice que padeces de odinofagia, ¿le entenderías inmediatamente? La odinofagia es el término médico que se utiliza para referirse al dolor de garganta, pero no es común que las personas ajenas al estudio de la medicina conozcan el significado de esta palabra.

Fuente: Secretaría de Educación Pública. (2015). Ciencias de la Comunicación. Ciudad de México.